El niño-empleado jugaba a hacer un aeropuerto en la arena. Tuvo la idea al ver aviones en ella. El dueño de la flota era otro niño, que jugaba al fútbol, se desestresaba de su, dura, vida como empresario. Hizo una pista de aterrizaje perfecta. El niño-empresario se cansó de dar patadas al balón, necesitaba pensar. Hizo lo que todos los empresarios destruir empleo, a través de un intermediario su madre , quien arrebató el avión al niño-empleado , que se puso a llorar, desconsoladamente, ante la crueldad de una adulta de rasgos duros e inconmovibles. Una adulta sin,escrúpulos, que le habia despedido de su sueño : ser arquitecto de aeropuertos, en la arena. El niño-empleado se apuntó al INEM, y el niño-empresario contrató a su madre como depredadora de sueños.
Con cariño a Santiago, mi sobrino. Sus lágrimas son las mías, te quiero.
Ana Maria Tapias Garcia.
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