martes, 30 de diciembre de 2014

Nieve

 No hay fronteras para el sentimiento,  como tampoco las hay para la nieve. Ocupan los corazones de aquellos, de aquellas, que estén dispuestos a soñar, que crean que las utopías no se espritan se pelean, que las dudas son parte de las hojas que caen,  para ajustarse a la desnuda realidad, que el atardecer es un mal necesario para llegar al anochecer.
El frio se acariciaba en las calles, y allí estaba ella, una niña perdida con la nariz enrojecida.  Sabía que enmudecería, que las lágrimas no perdonarían a sus ojos, contaminados por Blancanieves, pero era valiente, pese a todo. Puso su pequeña mano sobre la superficie blanca,  sintió que la nostalgia no era necesaria, sintió que los caramelos eran para quienes sobrevivían dentro del lujo,  de los escaparates, sintió que quería ser nieve aunque se helará al tocarla.
 
Con todo mi cariño para mi amiga Idoia, que me apoya siempre.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Hoja

  La hoja anhelaba escapar de la cárcel que le esperaba,  sabía que su destino pasaba por ser triturada en las manos de  Gumer, el jardinero, no era un asesino, pero le gustaba desayunar y para eso debía matar hojas acumuladas,  que atestaban su parque. "El verdugo de Berlanga sufría en exceso", pensaba Gumer."Quitar la vida es tan fácil como respirar. Estrujaba la hoja,  reía. Una menos",  decía" 
Los minúsculos trozos de hoja agonizaban.

Ana María Tapias Garcia.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Aquella niña

dormía en casa de su abuela, sola. Sintió ganas de ir al baño. Se levantó sin encender la luz. En el pasillo una sombra le miraba, era pequeña, era un niña. Gritó, se despertó. La niña no estaba a su lado.
" Ha sido una pesadilla", dijo para tranquilizarse, no estaba segura de nada,  y menos de ella,  que temblaba al encontrarse con su sombra por las calles. Tal vez su sombra había saltado en el espacio, para instalarse en sus sueños, pues estaba harta de vivir olvidada. Supo que aquella niña nunca le abandonaría. 

Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 5 de octubre de 2014

Seguir a una sombra

Parecía una sombra huyendo. Personas se apartaban para mirarla. iba de azul, con la cara tapada por un pasamontañas, unas zapatillas negras que le quedaban grandes, y una linterna. Se acercaba al centro de la ciudad, iba unos metros más atrás. Me sentía cómo si fuera un detective novato,  que iba a descubrir de qué huía, adonde iba. Llegué a pensar que tal vez me siguiera a mí. Cruzó la calle, le perdí  la pista un momento. Me angustié, había fracasado, de repente la vi en el Macdonals, huía del hambre. Me fui a cenar a casa.

Ana Maria Tapias Garcia. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

arco iris

 Su familia le negaba la palabra. Ella era diferente, había nacido en otoño y eso la hacía ser hoja que buscaba entre las palabras, una que la hiciera feliz. No entendían su lenguaje, no estaban dispuestos a perdonar sus faltas de  ortografía. Ella lloraba, y, lloraba  en el abecedario, hasta que un arco iris se cruzó en su camino y supo que se pegaría a él y no volvería a su casa de  ladrillos, pues era la palabra que le llevaría a soñar.

Ana Maria Tapias Garcia

miércoles, 27 de agosto de 2014

Zurbarán

Acompasaba su mano al lienzo, dentro de él bullían  personajes.  La cabra adormilada miró a Francisco con ojos tiernos, que cautivaron su pensamiento. Tal vez sea mi próxima pintura, no necesita alardear de ser feliz con sus posesiones, no se vendía  al destino, aceptaba su compromiso con la muerte como parte de su ego.
Acompasaba su recuerdo en su paleta de sueños, donde una cabra era él en un día de calma.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 21 de agosto de 2014

Paulino

Paulino fue boxeador del carbón, peleaba con sus manos negras, cuajadas del sudor de la supervivencia, llegaba a casa, donde le esperaba, Isabel, con la comida preparada, y sus tres hijos. Asi año a año, hasta que se jubiló. Salía de casa pronto, se sentaba en el parque,  dibujaba vocales y consonantes con sus ojos, que soñaban con no olvidar a  leer en la realidad. Hablaba con los vecinos de los garbanzos que cultivaba, del paso del tiempo. Asi año a año, hasta que sus piernas se cansaron.
Paulino se evapora hacia las nubes, allí las acariciará, las tumbará boca arriba, las hará cosquillas, sonreirá. Miraremos hacia el cielo buscando su nombre.

Ana Maria Tapias Garcia. 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Miguel Pajares

Voy a ser misionero de mayor, repetía a quien le preguntaba. Los niños del barrio querían ser jugadores del Real Madrid y se apuraban en dar patadas al balón,  para meterle dentro de la portería. Miguel se imaginaba ayudando a seres que sólo contaban con sus sonrisas como alimento. Miguel se marchó un día al seminario,  y de allí a África,  donde supo lo que era dar patadas al hambre y la enfermedad.
El niño Miguel es hoy el héroe padre Miguel,  que murió de ébola por intentar salvar a los demás.

Ana Maria Tapias Garcia. 

domingo, 3 de agosto de 2014

Soy un niño palestino

-Mamá,  no sé si bajar a la calle a jugar con mis amigos.
-Ya no tienes amigos, han muerto en los ataques.
-No me lo creo, mamá, ayer estuve con ellos.
-Ya, hijo, la vida es así. No se detiene para que juguéis al escondite en las calles. La vida aniquila a aquél que se pone a tiro.
-Es injusto, mamá. Cuando sea mayor voy a vengar a mis amigos, aprenderé a pilotar aviones para tirar bombas, como ellos.
-No hijo, no. Has de aprender a jugar al perdón y entonces serás libre para soñar..

El niño se puso a dibujar el perdón.

Con todo mi cariño a los niños asesinados en Gaza.

Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 2 de agosto de 2014

Sábados por la mañana

-Abuelo,¿ Cómo has dormido?
-Bien, cariño

Vamos a encender el radio casette y escuchamos Muñerias.

-No me gustan las muñerias, abuelo.
-Es que no las conoces, en cuanto lo hagas bailaras con la mirada, no sólo con los pies.

Y sus pies bailaron años y años hasta que su abuelo murió,  y los sábados por la mañana se convirtieron en semántica para sus lágrimas,  con las que escribía en el aire con el cual bailaba. 

Ana Maria Tapias García.

A mi abuelo Leoncio, nunca olvido. 

sábado, 19 de julio de 2014

18 de Julio

Unos hombres unas ideas, el pueblo otras ideas. Conjuntos de ideas rojas, azules sobrevolaban España con sus himnos, y su propaganda. En el pueblo de papá la mayoría eran analfabetos, no sabían lo que eran una pistola, el cine aún estaba en ciernes. Las  películas del Oeste llegarían más tarde. Jhon Wayne tenía que haber sido español, con lo bien que mataba a los Indios, pensarían años después los lugareños, tras ver los desastres de la guerra. La guerra civil dividió sus huertas, tuvieron que emigrar a Alemania a trabajar como obreros,  olvidando sus sueños. Unos hombres, unas ideas  derrotaron el sentido común para traer la intransigencia que dictó años y años.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 17 de julio de 2014

La llegada a la luna

Tres hombres en blanco y negro metidos en tres capsulas,  alunizaron en la cara de un lobo, que salía en noches de luna llena.  El Apolo 11 hizo lo que pudo por marcar distancias, con la poderosa Unión Soviética, los zares habían sido derrotados hace años, mandaba el partido que se había dejado ganar la partida de ajedrez.
 Los rusos espiaban cada movimiento de Edwin y Aldrin, Amstrong a quien colocaron sensores en su lengua, para traducir al ruso la frase" Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad", que el ruso interpretó como: " Un pequeño aeropuerto para lanzar misiles"  Las cabezas nucleares ,rusas, se alinearon para disparar  contra la cara del hombre lobo, que luce ,algunas, lágrimas en su cara,  por sentirse atacado antes que escuchado.

Ana Maria Tapias Garcia. 

martes, 15 de julio de 2014

Niño, pala, rastrillo, aviones

El niño-empleado jugaba a hacer un aeropuerto en la arena. Tuvo la idea al ver aviones en ella. El dueño de la flota era otro niño, que jugaba al fútbol, se desestresaba de su, dura,  vida como empresario. Hizo una pista de aterrizaje perfecta. El niño-empresario se cansó de dar patadas al balón, necesitaba pensar. Hizo lo que todos los empresarios destruir empleo,  a través de un intermediario su madre , quien arrebató el avión al niño-empleado , que se puso a llorar, desconsoladamente, ante la crueldad de una adulta de rasgos duros e inconmovibles. Una adulta sin,escrúpulos, que le habia despedido de su sueño : ser arquitecto de aeropuertos,  en la arena. El niño-empleado se apuntó al INEM,  y el niño-empresario contrató a su madre como depredadora de sueños. 

Con cariño a Santiago, mi sobrino. Sus lágrimas son las mías, te quiero.


Ana Maria Tapias Garcia. 

viernes, 18 de abril de 2014

Skyline mental

Desde la azotea de su bloque de edificios  se divisaban los perfiles de la ciudad. Ella necesitaba saber qué pensaban. Estaba cansada de imaginar, necesitaba la realidad.
El centro comercial le comentó que estaba cansado de ver el maltrato de la gente  hacia la ropa. El banco se quejó de la cantidad de dinero que se despilfarraba en inversiones , que no tenían sentido. El rascacielos no entendía la razón de la soledad de las nubes.
Fue preguntando  uno a uno para terminar en una pequeña casa de vecinos, donde una mujer de pies gordos tendía la ropa. La azotea no supo quejarse sino admirar la destreza de cada de vecino para soñar.

Ana Maria Tapias Garcia. 

jueves, 17 de abril de 2014

Jueves Santo

-Mamá si  no tienen cabeza, ni ojos.
- La tienen dentro de la capucha.
-¿ No se caen sin ver?
-No , llevan todo el año ensayando.
-Bueno, mamá.

-Vamos a comprar unos gusanitos, que no sé si luego no tendrás pesadillas con hombres sin cabezas, cruces con hombres muertos , y tambores que parecen dan masajes cardiacos a la luna.

-Vale.

Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 12 de abril de 2014

Viernes de dolores

El cáncer recorría su cuerpo dejándola convertida en un amasijo de huesos. Nunca perdió la fe, la llevaron en silla de ruedas a ver el Vía Crucis del viernes dolores, sería su última semana santa con los pies en la tierra, la siguiente no estaría en la calle.

Miró a la virgen doliente y la suplicó que la dejara irse con ella para ayudarla a superar su dolor. Juntas caminarían por las lágrimas dejando a un lado la esperanza de la vida. La virgen no supo qué decirla, estaba acostumbrada a callar y no hablar. Siguió su camino en su silla de ruedas.

Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 10 de abril de 2014

Hurto matinal

De camino al trabajo sintió que la vista se le nublaba,  ante él se dibujó el mar. Se quitó la ropa y se dispuso a dejarse llevar por sus olas, ansiaba  libertad. Estaba harto de estar encadenado al asfalto. Oía pitidos de claxones y gente que le miraba extrañada ante sus gritos" Me ahogo, me ahogo, ayudenme no sé nadar". Un policia local se acercó y le preguntó sí estaba bien. -Si lo estoy, contestó- He decido robar unos segundos a la monotonía para viajar al mar. Ya vuelvo a la realidad.
El policia cada mañana gritaba" Me ahogo, me ahogo" y su mujer harta de que se ahogará solo se ahogaba también, hasta que un dia toda la comunidad de vecinos se ahogaba en la ducha y en las demás duchas que eran caracolas de mar.

Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 7 de abril de 2014

Pequeños momentos

-Mamá qué es eso rojo que anda por la flor- preguntó Guillermo.
-Una mariquita, contestó su madre llena de nostalgia.  De pequeña era la que más mariquitas cogía por segundo de la barriada y ninguna se la caía al suelo y se mataba. 
-A las mariquitas hay que cuidarlas, Guillermo. Dijo sabiendo que su hijo mediano era un poco salvaje , y no cuidaba nada las paredes de casa que tenia todas llenas de pintadas. 
-Mamá, yo soy un niño mayor-contestó con soltura.
 Cogió en su mano adulta aquella mariquita que le devolvió a la edad de su hijo.

Ana Maria Tapias Garcia. 

jueves, 3 de abril de 2014

Retratos

Jóvenes, guapos, inexpresivos, no me parezco  nada a mis bisabuelos. El blanco y negro de la foto les daba un toque de solemnidad, como si fueran Doctores Honoris Causa del paso del tiempo.
 Sus retratos tienen más de 130 años y les tengo yo, una de sus cuarenta o más bisnietas. El destino me ha  hecho depositaria de su recuerdo. Ignacio y Juliana forman parte de mi comic de vida. Donde cada día les observo por si se intentan comunicar con mis errores,  a hurtadillas, y regañarme pero se mantienen fieles al silencio  y nada puedo hacer para hablar con ellos. Ellos saben mi destino y yo.
Ana Maria Tapias Garcia. 

martes, 1 de abril de 2014

Lágrimas en la Mar

Los barcos se escocían con el paso de las olas sobre ellos. Una de ellas sería tan fuerte que les llevaría al fondo de mar, donde van los marineros a bucear en las aguas del olvido rodeados de peces deformes , que les sonríen en la oscuridad. 
El pesquero se movía a disgusto aquel día, no sabía la razón, pero le daba acidez a su bienestar. Un bienestar monótono y lleno de interrogantes sobre su próxima pesca. Narraba troqueladas historias del mar cuando un mercante atropelló sus palabras y le hundió. El mar se tiñó de lágrimas y nada pudo hacerse por las palabras desaparecidas que se ahogaron. 

A los pescadores muertos dia 1 de Abril cerca de las Islas Cies.

Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 31 de marzo de 2014

Aniversario

Sentí miedo aquella mañana en el cementerio. Me parecía que estaba sola en él, y en cualquier momento algún ladrón me asaltaría con un cuchillo y me robaría. Imaginé una escena en la comisaria de policía. Mucho dinero no llevaba en mi monedero. Mi  bono metro sólo tenía tres viajes, no era un tesoro. Mi cámara de fotos tras la caída no era la misma. Mi vida no tenía mucho valor,  se rompía a pedazos, uno de ellos eran mis abuelos a quienes fui a visitar. Fueron unos minutos done escanee la fotos de sus bisnietos para que les conocieran. Temía que me secuestraran y no pudiera volver.
Al salir de casa , me encontré con  Israel que terminaba su jornada laboral de barrer las calles, y le advertí" Voy al cementerio, sí desaparezco estaré allí". Israel lo tomó a broma, lo decía muy en serio. Me quedé pegada a la lápida de mis abuelos, sin ganas de volver al presente que también me daba miedo.

Ana María Tapias Garcia. 

sábado, 22 de marzo de 2014

Lágrimas

El hijo del ex-presidente lloraba ante las cámaras y micrófonos la muerte su padre. Sus lágrimas recorrieron las calles de pueblos y ciudades, todos lloraban con él. El hijo del ex-presidente supo la importancia de su padre cuando le aplaudían desde su recuerdo. El recuerdo se desvanece con facilidad de las calles pintadas de presente. Su padre se quedó en los carteles electorales,  donde ganó la batalla de la sonrisas de la democracia. 

Con todo mi cariño, y admiración a Adolfo Suárez.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 20 de marzo de 2014

Despedida

Andrés estaba cansado de calentarse al fuego de la chimenea, quería caminar por el pueblo, pero el miedo a las caídas le obligaba a quedarse sentado en su viejo sillón. Andrés asomaba su rostro por su ventana,  con esperanza que un almendro le diera la mano y sus piernas fueran algo más que dos añadidos. 
El almendro se despidió del invierno con un beso en su mejilla. Se amaban en la distancia de sus estaciones, y nada podían hacer para amarse de otra manera y Andrés miró el horizonte de su infancia, el único que recordaba.
Ana Maria Tapias Garcia. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Palabras

Había una vez un niño que miraba y miraba a la luna, no sabía cómo se llamaba. Su dedo indice señala por las noches aquella cosa que brillaba tan lejos. Probó llegar a ella con una silla, primero, su dedo no la acariciaba. Después lo intentó con una escalera, su dedo estaba algo más cerca.
Tras muchos años de intentarlo con diferentes métodos. Escribió una carta a la NASA proponiéndoles  su idea" ser traductor de la luna". La NASA,  no tuvo más remedio que decirle que sí. Fue en una nave espacial acolchada con diccionarios, para ser interprete oficial de esa cosa.

Ana Maria Tapias Garcia. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Mirada

Desde lejos un hombre acercaba su mirada a un pequeño pájaro, comía con rapidez ante la llegada de otros pájaros, siempre era el último y le quitaban la comida, una y otra vez. Hasta que un día unas manos hambrientas de soledad,  le regalaron unas migas de pan. El hombre contaba su vida a aquel animalito, que le escuchaba mientras comían juntos.
 En la residencia donde le internaron sus hijos, nadie recordaba quién había sido. Él hablaba y hablaba sin estar su historia llena de contradicciones. Su vida recobraba el rumbo que siempre quiso tener.
Ana Maria Tapias Garcia. 

Groenlandia

El hielo avanzaba lentamente por encima de los cuerpos, que le miraban asustados, " No podemos morir así", pensaban. El hielo había perdido la memoria, de las veces que había suplicado a los humanos que pararan en sus agresiones en contra de él. Lloró en sus ventanas.  Gimió en sus balcones. Pataleó en sus calles,  ante la indiferencia de sus egos.
El hielo no tuvo otra alternativa que matar porqué estaba muerto. Los periódicos tuiteros daban la noticia en 140 caracteres" nos han declarado la guerra". ¿ Quiénes?, se preguntaban los cuidadnos. Los periódicos respondían al momento" el agua".
Los jefes de Estado cargados con sus arsenales de bombas atómicas , nada pudieron contra el hielo que se desheló.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 16 de marzo de 2014

Manjula

Mamá los dalits somos diferentes?-asi es Manjula.
-Mamá , de mayor voy a defender los derechos de las mujeres
-No, hija te buscaremos un buen hombre y te casarás.

Manjula posó su mirada en la calle y sintió la necesidad de caminar en libertad por ella, no atada a la costumbre. Desde su mirada construyó un mundo de iguales,  donde la desigualdad la desbordaba con lágrimas que intentaba calmar.

-Mamá quiero ser como Manjula-dijo la niña a su madre al verla en la televisión.

Ana María Tapias García.

sábado, 15 de marzo de 2014

Cuento con la palabra: poeta.

-Mamá cuéntame un cuento de un poeta-dice el niño a su perdida mamá. Nunca ha leído  poesía, piensa que es para raros, que se pierden mirando un amanecer sin pestañear. Busca entre su memoria de imágenes  alguna que le de pie, a rellenar la imaginación de su hijo. Sonríe y empieza su relato:

" Hace muchos años cuando no existía la televisión,  y la radio no era aún mas que un  sueño que se perfilaba en el aire, nació en Moguer un niño a quien llamaron Juan más Ramón".
-Juan Ramón-exclama su hijo.
Creció en su pueblo rodeado de naturaleza, ayudándole a crear un diccionario de los sentimientos, que años más tarde plasmó en forma de poesía y de burro. Platero nació entre sus manos. 
No olvides que los poetas son seres mágicos, cuyas alas son varitas cargadas de pensamientos que cambian el mundo.

-Mamá,  de mayor voy a ser poeta para escribir un mundo sin contaminación. 

-Sí, cariño crea una realidad sin humos

Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 23 de febrero de 2014

Cuento con la palabra: revolución

Delante del parlamento miles de sombras pedían justicia. El dictador que gobernaba sacó de su bolsillo izquierdo un teléfono móvil" No quiero opositores en las calles, matarles", dijo sin empatía. Hombres sicarios, sacaron sus armas de sus armarios obedeciendo. Las calles se sumieron en un caos con miles de muertos.
En una esquina, de las tantas que había, un hombre mayor se refugiaba sin miedo. He luchado por la democracia, puedo morir feliz. El dictador no cesaba de sonreír, también era mayor, pero sus canas sangraban sin piedad. La revolución nunca llegó a su corazón, solo a su voz" Matarles, matarles, son cobardes, en mi pais no habrá revolución".

Y murieron como héroes al lado del parlamento.

Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 21 de febrero de 2014

Frio

Tengo la ventana abierta a pesar de estar a bajo cero. Me da igual pasar frio, en Ucrania los muertos adornan las calles y no se quejan. Si siento su frio tal vez pueda susurrarles no os matéis más, llegando el eco de mi suplica al parlamento. Me desnudaría y me congelaría si mis palabras fueran capaces de llegar al corazón de quienes no lo tienen.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 20 de febrero de 2014

Ser humo

El humo atesoraba toda la fuerza cuando salia por las chimenas para evadirse por la ciudad. Recorría calles, aceras, ventas, puertas,  buscando alguien que le escuchara. Nadie se paraba ante sus sueños. Nadie escondia su prisa ante sus acertijos. Nadie era lo  suficientemente bueno para necesitarle. El humo ante la imposibilidad de dialogar decidió monologar en el infinito.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 6 de febrero de 2014

El niño que se desdoblaba

El niño , permanecía atado a la máquina de oxigeno mientras jugaba al balón, era del Real Madrid y soñaba con ser Ronaldo.  La enfermera entró  en la habitación a ponerle la medicación en su brazo. " No te muevas, le dijo".  Soy Ronaldo y he de meter goles"; contestó  con fuerza, el niño.
La enfermera salíó de la habitación , y el niño supo que el gol estaba más cerca, nadie le regañaría al tirar a porteria.
A Alonso. 
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 4 de febrero de 2014

Casa del charco.

-
-Mamá quiero vivir en la casa del charco.
-No sé cómo podiamos comprarla.
-En el mercado de charcos.
-Voy a tener que buscar una inmobiliaria en las páginas amarillas.
-Te ayudaré mamá, ya se leer.
-Gracias, que buena idea hijo. A ver si de ella no nos desahucian.
Ana Maria Tapias Garcia

sábado, 1 de febrero de 2014

Luis Aragonés

-A pesar de no tener cuerpo aún puedo entrenar-dice Luis
-No tenemos selecciones nacionales, somos todos del mismo equipo-contesta Pedro.
-Eso no importa, en un momento  hago dos equipos con jugadores, desde que he llegado he visto a muchos.
-A ver si les animas, sin la adrenalina de los partidos parecen ángeles caídos.
-Voy a buscar mi pito y en un momento me pongo a entrenar.
-!Gracias Luis, el cielo necesitaba un entrenador!, exclama Pedro, San Pedro le llaman en Roma.

- GOLllllllllllllllllllllll,  grita Juanito.

Ana María Tapias Garcia

jueves, 30 de enero de 2014

Dia de mercado

-Luciano quiero dos kilos de peras que estén de aguantar-dijo Encarna.
 Encarna caminaba apoyándose en su bastón. Su nieta Encarna le llevaba la compra.
Luciano le miraba atónito y le daba la fruta.
-Luciano quiere dos kilos de melocotones, pero que sean grandes.Mira estos que pequeños son.
Encarnita aprendía del arte de su abuela. Luego tenía que ir a la bodeguilla de la Señoa María a rellenar los sifones. Su abuela le dejaba repasar la cuenta escrita a mano, y tras pagar se iban al siguiente puesto a comprar verdura. No habia que mezclar la verdura con la fruta.
Asi eran los dias de mercados repletos de frutas a quienes acarciar.

A mi abuela y a mi hernama: mis Encarnas.

Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 21 de enero de 2014

Sonreir

A veces creo que la sonrisa nace  dentro de un pozo y hay que sacarla con un cubo. La sonrisa juega al escondite con mis labios que intentan bajar al pozo, antes de llegar al fondo me encuentro con sonrisas rotas en el destino, sonrisas que se deshacen en mi pensamiento y evitan que siga bajando. He de esforzarme y creer en el mundo para llegar al fondo. La cuerda se tensa en mis imágenes, no puedo mirar más a las lágrimas, si quiero sonreír. He de entender porqué lloran para valorar mi sonrisa. La sacó algunos días otros me pueden las lágrimas.
Ana Maria Tapias Garcia.

La peladora de gambas

Miraba a las gambas con sueño. Apenas dormía y cuando lo hacía soñaba que pelaba gambas. Sus manos ensangrentadas perdían sus deseos de ser amables cada día. siempre se estaban quejando, nada les gustaba. Sus manos eran su vida, su vida eran sus manos. Cada día soñaba con dejar su realidad y volar en un avión de vacaciones para llenar sus manos de crema bronceadora.

Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 19 de enero de 2014

Melchor

 -Me das una moneda-dijo.
  -Mamá, si parece Melchor-dice la niña. Dale una moneda.

Melchor llevaba años sin ejercer de rey, su reino se quedó atrapado en la fábrica que cerraron. No supo encontrar otro trabajo. Debía encontrar sus manos con otras manos. Manos huidizas de los sueños e inmersas en pesadillas.  Melchor a veces sonreía, cuando alguien le recordaba que su pasado fue parte del calendario.

      -Gracias, dijo Melchor y siguió buscando.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 12 de enero de 2014

Cementerio

La escalera daba la bienvenida a unas flores recién llegadas al patio.

A las 96 años había dejado de vivir para soñar con cuidar su tumba. La limpiaría cada mañana antes que llegaran los enterradores, con nuevas flores. Debía impresionar a sus vecinos, era nueva en el patio y no quería quedar como alguien que no atendía sus obligaciones. Tras morir recibió  un cursillo de " orientación laboral-post morten", que la ayudaría a hacer bien su trabajo y enfrentarse a su nueva situación ser una parada más en la eternidad.  Una parada cuyas flores se marchitarían a pesar de sus cuidados. 

La escalera no dejaba de trabajar.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 11 de enero de 2014

Recuperar la memoria

"Aqui fue arrojado mi padre", dijo Paula, ante la mirada atónita de sus nietos. Sus ocho nietos acudieron con palas a desenterrar a su bisabuelo. Fue fusilado en la guerra por ser maestro. Sus palabras quedaron enterradas en su diccionario de la derrota. Paula una niña de diez años, les siguió  en la oscuridad, oyó los disparos y supo que la mirada de su padre quedó en sus libros para siempre. Cuando podía acudía al lugar a hablar con su padre, era atea no rezaba. Su madre no tenía fuerzas para ir.
Paula estudió magisterio, cuando podía daba clases de historia y contaba la guerra, de una manera que todos la entendieran. Sus hijos se fueron del pueblo a la ciudad, donde se exiliaron del pasado. Las prisas acabaron con sus fuerzas y apenas volvían al pueblo. A sus nietos les gustaba los cuentos de su abuela, cada fin de semana la visitaban. Un sábado después de desayunar su abuela  les dio una pala y fueron a poner el colorin colorado a la vida de un maestro fusilado.

Con todo mi cariño a quienes fueron asesinados.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 9 de enero de 2014

En una calle

En una calle con alfombras de silencio vivía un matrimonio de 120 años. Habían sobrevivido a todo tipo de torturas: desde las inclemencias del tiempo hasta tres guerras: dos mundiales y una civil.
Se besaban como si tuvieran veinte años y las arrugas del olvido no hubieran pecado sobre sus memorias, cubiertas de flores secas.  Su calle era poco transitada, podían salir desnudos a charlar, vestirse les daba pereza, ya nada tenían que ocultar, eran dos esqueletos a los que nadie miraba. Todos miraban las lágrimas de los cuerpos esbeltos que respiraban en la calles del silencio.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 8 de enero de 2014

Frio

Las campanas sonaban como un eco en sus oídos tras una noche pasada al raso. Nadie se fijaba en sus sombras, pasaban desapercibidas en medio de las rebajas. Cientos de manos se agolpaban delante de de escaparates, mientras ellos sólo pensaban en buscar algo que desayunar. Los bares y supermercados no tiraban nada por la mañana. A la gente le gustaban los bollos, sólo dejaban el envoltorio. Las tiendas con sus dependientas perfectamente combinadas abrían al público, antes habían tachado números de etiquetas y habían puesto otros números que resultaran más creíbles al ojo sin dinero. El dinero era el Dios al que rezar en cada amanecer. Se colocaron en una esquina con sus manos extendidas esperando la empatía de alguien que escuchara su frío.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 5 de enero de 2014

Noche de Reyes

Baltasar, Melchor y Gaspar ya no podían subir más escaleras, tenían agujetas en sus piernas. Llevaban todo el año entrenándose  como si fueran a opositar al cuerpo de bomberos, pero no podían más.
 Pasaba por la calle a esa hora una  mujer que les miró sin decir nada.
-Hola-dijeron los tres a la vez.
-Hola-respondió.
-¿ Nos podría ayudar?-preguntaron los tres a la vez.
-No sé-contestó, la mujer.¿ Qué he de hacer?.
-Has de subir por nuestra escalera, abrir los balcones  y dejar regalos-dijo Melchor.
-Me dan miedo las escaleras-contestó, pero si me sujetáis lo haré.

Amanda, se convirtió tras una noche de trabajo, era barrendera, en ayudante de los Reyes cansados. Al llegar a casa contó a su hijo que había ayudado a los Reyes. Su hijo sonrió pues vio que su madre al fin creía en la inocencia.

Ana Maria Tapias Garcia

A mis cinco sobrinos. Os quiero.

jueves, 2 de enero de 2014

Cuento con la palabra" Ahogarse"

Sus dedos se ahogaban en medio de un click de ratón. No sabía donde podía llegar si seguía leyendo el periódico: un atentado brutal en Beirut, le dejaban sin flotadores de esperanza. Otro atentado en Afganistan, le mutilaba su sueño de un mundo mejor. Otro atentado en Sudán, le dejaba con el agua al cuello. 
Había perdido la cuenta de la sangre derramada. Sangre que le llevó al Titanic donde no quiso bailar con los músicos y se ahogó en medio de la indiferencia del resto de dedos,  que seguían moviendo el ratón como sí fuera fácil.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 1 de enero de 2014

Sidra vacia

Se ha pasado la noche entera suspirando que la lleven  al lugar donde cobra sentido su existencia,  en la basura. Su esclavitud es formar parte  de unos sueños de los que nunca será participe. Sueños que no la harán feliz. Su felicidad es ser cristal, volver a sus cenizas. Nadie la entiende. A ella la da igual, sólo quiere romperse en mil pedazos , para olvidar el vacío que siente al ser un objeto sin vida a la que interrogar.
Se ha pasado la noche entera suspirando. 
Ana Maria Tapias Garcia.