La derrota fue algo improvisado. Algo consumado al anochecer de sus palabras. Palabras insumisas de la realidad. Soñaba con su beso y su amor para toda la vida. Pero él sólo anhelaba irse con otra. No sabia como decirla que no la quería. Se puso su abrigo marrón y la dejó llorando en aquel rincón. El rincón de la derrota de sus sueños.
Ana Maria Tapias Garcia