viernes, 29 de noviembre de 2013

Cuento con la palabra: foto

A lo lejos de su objetivo vio a niños que lloraban. Según se fue acercando los niños le empezaron a preguntar.  Si en sus país los niños lloraban cada mañana. Si en su país los niños tenían que trabajar. El fotógrafo cerró su cámara y se puso a contarles un cuento de un país con niños felices.

Ana Maria Tapias Garcia.


martes, 26 de noviembre de 2013

Hombre de negro

-Un hombre de negro me persigue en mis pesadillas. Me despierto gritando-dijo la paciente al doctor.
El doctor conciso, discreto e incluso buena persona. Se quito las gafas y la entendió.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Historias de vecinos

-   ¿ Sabes dónde está la vecina del cuarto, creo que su grifo gotea?-preguntó el vecino del tercero. 
- A veces la veo con su ex pasear- contestó la vecina del segundo.
- Pues si, y luego se deja el grifo abierto y nos mancha a todos- agregó el vecino del tercero. 
Vivía amargado por su minusvalía no reconocida. Los malos tiempos económicos no permitían conceder minusvalías, todos debian trabajar  a pesar de estar cargados de dolores y trabas en sus cuerpos. 
El vecino bajó la cabeza y salió a la calle donde se encontró con la vecina del primero, viuda hace años, con un novio jubilado que la besaba. El vecino no podía más con sus celos y se fue al bar a ahogar sus penas.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Cuento con la letra O

Habia una vez, había una vez,  un pueblo escondido entre valles. Un pueblo con muchas casas encima de una de ellas, había un letrero con la letra O. O de ositos, era una tienda de ositos. Ositos de muchos colores y formas pero había uno diferente.  Un osito de color del arco iris. Era un osito-acuarela. A él acudían el resto de los ositos cuando querían ser un de color diferente al suyo. El osito-acuarela compartía sus colores con los demás ositos. Un niño quiso comprarlo pero el tendero no se le vendió. Le dijo" no te puedo vender al osito, es un osito que comparte. En la vida hay que compartir sonrisas, lágrimas, alegrías, abrazos, besos, y hasta los colores  y si te vendo al osito-arco iris el mundo se quedará sin compartir" y se fue feliz, y compartió con sus amigos todos sus momentos" y colorin colorado este cuento se ha acabado y a Santiago le ha gustado.
 
A mi sobrino Santiago.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los habitantes de la calles de Madrid

No tienen patria son exiliados de otras culturas. Culturas que les expulsan de sus calles, para trasladarles a las de Madrid.  Madrid les deja sus edificios vacíos. Edificios donde corre el aire pues no tienen techo. Edificios que solo derrumban ante las miradas compasivas. No tienen patria ni bandera. No tienen manos, ni voz. Solo lágrimas que dejan caer al vacío, así  son los habitantes de las calles de Madrid.
 
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 19 de noviembre de 2013

Los habitantes del metro

Seres deformes corrían por la vías no querían que nadie les viera. Si lo hacían les perseguirían y enterrarían en las catacumbas del olvido. Catacumbas donde enterraban a los seres sin trabajo.  Seres oscuros que vivían en el metro. Seres que no consumían sueños, los tenían. En las catacumbas se les clasificaba por líneas de metro y colores. En las catacumbas solo había silencio, silencio deforme e inconcluso. Silencio de los que habían expulsados del metro.
Ana Maria Tapias Garcia

sábado, 16 de noviembre de 2013

Recuperar la memoria

El abuelo caminaba por la nieve. Su nieto le veía a lo lejos. El abuelo se iba hundiendo en la nieve y con él se hundía su memoria. Su nieto no quería olvidarle. Fue corriendo tras él le agarró de su mano y le dijo" abuelo cuéntame tu vida que quiero aprender a recordar". Y recordaron hasta que el abuelo un día no volvió de la nieve.

Ana Maria Tapias Garcia.


viernes, 15 de noviembre de 2013

La nieve

La nieve era un muñeco. Muñeco a quien los niños entregaban una de sus bufandas elegida en un sorteo, el que acertaba el número entregaría la suya, olvidando el clamor de sus gargantas ante el hueco por donde entraba el frío. Frío de su jardín aburrido en otoño. Demasiada hojas en el suelo para poder contarlas, algunos sólo llegaban hasta el diez. El jardín se adornaba con la nieve y sus figuras. Figuras de sus días de colegio y manos con guantes. Figuras de sus días de salón y televisión. 
La nieve era un muñeco a quien adorar.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Violadores andan sueltos

Violadores caminaban por las calles vacías. Calles que no querían verles y susurraban a sus espaldas" iros a vuestra casa y no salgáis". Violadores entraban en supermercados fantasmas con comida que susurraba en su aliento" iros a vuestra casa y no salgáis".
 Violadores sin conciencia se desdibujaban en la ciudad. Ciudad que anhelaba ver sus rostros para huir de ellos. Ellos crueles sujetos sin predicado. Ellos que caminaban victoriosos entre sus rastros de dolor. Rastros que no les importaban . Las calles nada podían hacer a parte de susurrar.
Ana Maria Tapias García.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Basura

La basura se agarraba a las calles antes de ser definitivamente olvidada. La huelga la hacía visible a un mundo que solía taparse la nariz cada vez que pasaba junto a ella, pero la basura sentía y cuando lo hacia lloraba y reía. La basura estaba feliz hasta que llegaron los hombres de negro: los políticos y decidieron que el olor que traía dañaba su reputación y la basura lloró su abandono en el vertedero.

Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 12 de noviembre de 2013

Escaparates de Navidad.

 A su mirada huraña le asqueaba la navidad con la que se encontraba en los escaparates. Sabía que todo el mundo era feliz cuando llegaba, olvidando las tragedias de la rutina. Tragedias que esparcían lágrimas por las calles. Calles negras, sin color, sólo con olor. Las calles olían a abandono y a duelo de las sombras. Su mirada se cobijó en un escaparate donde los muñecos de nieve le hicieron viajar en en el tiempo. A los dos años una nevada conquistó su mirada un 25 de Diciembre y fue un niño rojo. Un niño- Santa Claus con un reno que le llevaba al fondo del árbol,  donde un coche le esperaba. Un coche fue su primer regalo de navidad. Su mirada huraña también sonrió.

A mis cinco sobrinos.

Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Una bolsa de gusanitos

Una ,pequeña,  bolsa de gusanitos agonizaba en en el suelo. No contaba  con una unidad de cuidados paliativos. La sanidad cada día estaba peor. La sanidad no habia diseñado  confesionarios para las lágrimas. La muerte era algo natural, algo que se arrastraba por las aceras sin consuelo.  La brutalidad de la vida llevaba a la necesidad de la muerte. Una bolsa de gusanitos más enterrada en el ocaso de las miradas. Una bolsa.

Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 10 de noviembre de 2013

El tifón y la destrucción

En un país sin fronteras, las que tenía fueron barridas por las armas, se asomaba cada día un viento irregular y prometedor. Prometía romper sueños y desencadenar catarsis interiores. Nadie se asomaba a su pensamiento por temor a descubrir la verdad. Nadie se dejaba llevar por su ruido interior. Un día el viento estallo en cólera y se abalanzó sobre el país destruyendo de ventanas, puertas, casas, rotas. El viento ese día fue escuchado.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Espejo, espejito

"Si, parezco otra mujer," decia Laura al espejo.
Laura tenía ochenta años y unas cuantas arrugas que la diferenciaban de sus amigas, todas operadas hace una década, lo que las hacia parecer abuelas estiradas que miraban el paso del tiempo con setenta años pero piernas de ochenta. Piernas que no acertaban a mirarse en el espejo. El espejo siempre era cruel sobre todo sí nunca te has operado y ves la cronologia en tus mejillas.
 
Ana Maria Tapias Garcia
 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Reunión necrológica.

 Cada dia las vecinas del bloque número dos se reunian en el pasillo de la escalera para contar las necrólogicas. Hablaban de las virtudes del muerto, de su edad, de su mujer, de sus  padres, de sus  hermanos, de sus  hijos,  de sus nietos y hasta del perro que le echaria de menos y tambíen lloraría.
Hablaban sin medir la rima de sus frases. La reuníón vecinal terminaba cuando una de ellas que tenia voz de campana pronunciaba la frase mágica que ninguna queria pronunciar" La muerte siempre llega" y todas volvían a sus casas resignadas.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Memoria en blanco y negro

De nada la valia mirar las fotos pues su recuerdo estaba putrefacto. Olia desde lejos a nostalgia y formas costumbristas. Olia a pasado. Olor en blanco y negro que la angustiaba sobre todo  en los dias que sus caras no se asomaban a su voz interior. Voz que salia las noches de luna llena en busca de una justificación para ser valiente y luchar. Luchar contra el destino de tener memoria mientras ellos vivían en la suya. No podía olvidar.
Ana Maria Tapias Garcia

Basura

La basura viste  las calles, calles que nunca se habian fijado en ella. Sólo existía en los vertederos, lugares alejados de las ciudades. Calles  que olian y el olor no existe dentro de la sociedad  de las colonias, colonias que afixian el sentido común envuelven las calles. Calles que no hablaban  ni gritaban  el olor que llevaban  dentro.


-A  mi no me gusta, la colonia-dice una cáscara de plátano a otra. Se han hecho amigas desde que nadie las recoge. Hablan todos los dias de los nuevas basuras acumuladas y de sus dueños. Dueños que se tapan la nariz al pasar a su lado.
-Les damos asco-dice la cáscara que aún no había hablado.- Me lo temía-contesta.

Cada dia en cada esquina la basuraba olia. El éjercito estaba preparado para intervenir y quitar el sudor de las calles y dejar lugar a la colonia. Asi era la dictadura.

Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 4 de noviembre de 2013

El maniqui.

Estaba  caido en medio del intercambiador de Principe Pio:  médicos y enfermeras vigilaban sus constantes vitales. Los usuarios del autobus miraban incrédulos la escena.  Escena de un hospital en la calle. Los médicos se habian convertido en actores de un drama mudo, no hablaban, sus manos seguían los dictados de la ciencia. El hombre del suelo no sabía nada de su vida pasada. El hombre del suelo carecia de rostro, sólo era un maniquí tendido en el suelo.
 
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 3 de noviembre de 2013

Washupp

Un segundo sin prestar atención a la puta maquinita y Elsa tenía 20 washupp. 20 ideas nuevas que bombardeaban su cabeza. 20 suculentos proyectos a los que no podría hacer frente. Sólo podia mirar el horizonte de sus pensamientos, estaba atada a la pata de su pensamiento. Pensamiento ilegible para el washupp, pero habia decidido formar parte del rebaño y dejarse llevar como una oveja.

La puta maquinita hizo estallar sus oidos, la otitis se apoderó de su pensamiento. Debia medicarse con unas gotas cada dia al amanecer. Cada dia la puta maquinita la llevaba a otros pensamientos que la hicieron olvidar el suyo. La puta maquinita la domino.

Ana Maria Tapias Garcia

cuento con la palabra drones

Los niños jugaban a la guerra en medio de la destrucción. Sus vidas yacian tiradas en el suelo. Sus vidas carecian de valor para unos y para otros. Sus paisanos mataban sin pensar. Los aliados mataban para contrarrestar. Asi llevaban años y años mientras ellos crecian. Crecian ajenos a la paz y llenos de palabras como: drones, bombas racimo, metralletas, balas, trincheras. Olvidando palabras como: amor, sonrisa ,caricias, perdón. Palabras con las que habian olvidado soñar. Palabras con las que no crecieron.
Los niños jugaban en silencio en medio de la destrucción.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cuento con la palabra: ser analfabeta de las palabras

Decidió dejar de leer. Decidió un dia tras otro dia ser otra persona que no llorará. No llorará más.  No llorará. Decidió ser parte de otra relidad. Realidad empática y sin dudas. Dudaba de casi en la vida real. Dudaba de la vida como tal era. Dudaba de la naturaleza humana. Decidió dejar de leer en ella.
Decidió tantas cosas que nunca hizo realidad que un dia como otro cualquiera se evaporó y no volvió.
Ana Maria Tapias Garcia