lunes, 22 de septiembre de 2014

arco iris

 Su familia le negaba la palabra. Ella era diferente, había nacido en otoño y eso la hacía ser hoja que buscaba entre las palabras, una que la hiciera feliz. No entendían su lenguaje, no estaban dispuestos a perdonar sus faltas de  ortografía. Ella lloraba, y, lloraba  en el abecedario, hasta que un arco iris se cruzó en su camino y supo que se pegaría a él y no volvería a su casa de  ladrillos, pues era la palabra que le llevaría a soñar.

Ana Maria Tapias Garcia