sábado, 31 de agosto de 2013

Cuento con las palabra:campos de refugiados

No sabían donde huir, su pais estaba en guerra. La guerra no dejaba que durmieran en sus casas. Casas destruidas sin posiblidad de ser remendadas. Los remiendos los hacían a los calcetines no a los tejados bombardeados. Las bombas caían sin cesar sobre sus ansias de sobrevivir. Huyeron hacia un campo donde se juntaban más huidos. Construyeron casas con sus manos. Construyeron nuevas vidas con sus palabras. Construryeron sonrisas, sonrisas rotas por la violencia ejercida en el campo contra las mujeres. Las mujeres nunca dejaban de huir. Ya no tenian sitio donde hacerlo. Se quedaron refugiadas en su cuerpo con su dolor.
Ana 

jueves, 29 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: ir al cine

 "Vamos el cine y soñemos", le dijo el hombre a la mujer.
Hombre sujeto a la dictadura de la burocracia. Trabajaba  de conserje en un colegio. Los niños no dejaban de hacer travesuras, los profesores no dejaban de quejarse, el director siempre tenía mala cara y él debia cargar sobre su mirada todas las otras miradas.
Al llegar a casa no contaba nada a su mujer, no quería que sufriera con otras vidas que no eran suyas.
Preferia cargar con miradas que no le dañaran y se fueron al cine.  Las miradas les llevarían a otras ciudades donde nunca podrían viajar. Las miradas eran grandes y no las de su rutina que se clavaban en sus pupilas dispuestas a matar su alegria. Alegria inmune a la pantalla.
Salieron del cine soñando y asi seguieron hasta el dia siguiente.
 
Ana Maria Tapias Garcia.


martes, 27 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: Tengo un sueño

Veo en la televisión en blanco y negro. "¡ Dios mio", aún no existía el color, exclamó asustada. El color era negro. Negro es la piel de muchos hombres y mujeres que caminan con esposas en sus sonrisas. No les dejan sonreir.
El hombre negro grita" Yo tengo un sueño".  "Un sueño en blanco y negro, no puede ser un sueño", repito delante del televisor. Los sueños para poder cumplirse han de ser como el arco iris. Me acercó a la pantalla y le dijo al hombre" has de decir que tienes un sueño en color". No me entiende, es sólo un recuerdo. Un recuerdo con sangre. Me dice mi madre" que fue asesinado". Todos lloraron su muerte. Todos reclamaron justicia, pero la justicia nunca llega a tiempo. La justicia es verle 50 años después y sentir como sus palabras laten en blanco y negro en cada corazón que busca ser libre.
Nadie es libre del todo.
 
Con toda mi admiración hacia Martin Luther King.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 26 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: vagabunda

Recogió su vida en un segundo. Un segundo en su mochila. Su vida cabia en ella. Su vida no fue víctima del azar. El azar la acercó a un trabajo. La crisis al paro. El paro a la calle. Su familia habia muerto hace años y sólo contaba con sus manos para trajabar. Manos cuajadas de ruitinas rotas. Manos embalsamadas de desaliento. Apretó sus dedos y rezó al Dios del vino, el único que la contestaba.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 23 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: acoso

Habia olvidado las noticias para dejarse llevar por sus pensamientos, pensamientos libres. Pensamientos que hacían deporte con ganas. Sus brazos atléticos se sentían fuertes, no tenía mucha fuerza en ellos, con tenacidad lo logró.
Un hombre la miraba en la distancia. Un hombre la acechaba con sus instintos. Instintos de animal.
Ella seguia sonriendo al deporte. El deporte aparecia cada mañana en su calendario de actividades.
Un hombre la seguia con su cuerpo. Un hombre violentaba sus pasos.
Se giró y le vió con su miembro fuera del pantalón. No sabia qué hacer. Nunca habia tenido que enfrentarse con un animal calvo. Un animal que queria hacerla daño. Hubiera llorado, gritado. Hubiera sido cobarde. Pero no lo fue. Pensó en todas las mujeres que no tuvieran su oportunidad y fueron asesinadas, violadas por acosadores. Acosadores de los que no pudieron huir. El peso de sus vidas se colaba en su corazón. Su corazón  latía fuerte a punto de desbocarse. El corazón de ellas la salvaron del animal.
 
A todas las mujeres muertas, violadas, y acosadas.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: dictador

De pequeño cuando le preguntaba " que quería ser respondía": dictador.
Desde los cinco años se entrenó para serlo. Tuvo que hacer muchos ejercicios de voz  y manos para lograr una imagen convicente ante el espejo. Sí engañaba al espejo, engañaria al pueblo. El pueblo necesitaba gente que ensayara ante el espejor para olvidar. Olvidar la muerte necesaria que le llegaria tarde o temprano.
" Era el mejor dictador", repetía delante del espejo"
 
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 20 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: sanatorio.

Al sanatorio iban llegando uno tras otros enfermos. Enfermos con caras desencajadas y angustias vitales. Enfermos que ignoraban cuanto tiempo estarían en aquellas camas. Camas del desaliento de sus dias de caminar libremente por las calles. Las calles eran una tortura para ellos. Las calles eran una duda. Duda de sus dias de salud.
En el sanatorio nadie sonreia. Nadie decia nada. Las palabras corrían hacia la puerta del salida.
En el sanatorio la esperanza de curarse era la única luz. La luz que cada mañana iluminaba sus rostros. En el sanatorio.
Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 19 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: Silvio

Silvio ensayaba ante el espejo una nueva cara. La suya estaba tan operada que ya no se reconcia, era el peaje que habia de pasar por ser politico. Anhelaba tener veinte años y no tantos como tenía. No recordaba ni su edad. Antes contaba arrugas para saberla. Ahora contaba politicos a los que anular para llegar al poder. El poder era su traje del emperador. Traje con el que se sentia vestido ante su país. Pais lleno de restos de la antigüedad.
Silvio era un resto antigüo pero él seguía mirándose en el espejo del poder.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 18 de agosto de 2013

Cuento para Federico, Federico García Lorca

- No sé Federico si voy a poder escribirte un cuento-dijo a Federico. Hablo con él mientras camino.
- Claro, Ana-me contesta jovial Federico.
-Pero Federico eres un Dios de las palabras y yo soy sólo una aprendíz-replico asustada.
Federico viene hacia mi y me da un abrazo y me hace sonrerir.
-Federico vives en cada palabra  que escribo, que siento, que no encuentro en mi vida.
-Ana aún has de aprender que la vida no es fácil, querida niña.

Me mira y soy feliz. Me mira siempre que quiero escribir. Me mira y reconozco sus palabras en las mias.
 
" Había una vez un hombre con sueños. Un hombre que fue asesinado con ellos".  " Habia una vez un poeta. Un poeta que se quedó enterrado ".
 
-No sigas Ana, me susurra.  Voy a llorar.
 
- No sigas, Ana.

Con todo mi amor hacia Federico.


 
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 15 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: guerra

Desde pequeña la gustaban las guerras. Tenía una explicación: la guerra era su abuelo. Su abuelo cuando los dolores de su cáncer le dejaban,  contaba a su nieta mayor, las otras no le hacian caso, la guerra en la que luchó. La guerra que ella hizo suya en las otras guerras. Nunca olvidaría a su abuelo gracias a un mundo que no dejaba de matarse. Ella hubiera preferido no llorar en cada foto de niños degollados por la tragedia ,pero el recuerdo es asi. El recuerdo de una guerra son todas las guerras.
 
A mi abuelo.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 13 de agosto de 2013

Cuento con una mujer: Amalia Gonzalez Guerra

Amalia era la voz de las criadas de Carmona. Criadas explotadas por los señoritos. Amalia hacia de la precariedad de sus sueldos un manifiesto. Manifiesto para la mejora de sus derechos laborales.
Amalia era madre de tres hijos: Rafael, Carmen y Antonio. Hijos que admiraban a su madre. Su madre cosia con las palabras. Su madre limpiaba las injusticias de una profesión marginada. Su madre a quien tanto amaban fue fusilada. Su lucha derrotada por los que no pensaban. Su amor hacia la vida se lo llevaron sus asesinos. Asesinaron su cuerpo pero no su memoria.
La memoria de esta gran mujer que hoy es un cuento. Un cuento de lucha.
Mis lágrimas para ella.
Ana María Tapias Garcia.

lunes, 12 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: anuncio de un bar

Ella era el reclamo de las copas de un bar de pueblo. Su anuncio se extendió por todo el pueblo.  Joven, sonrisa atrayente, pechos hermosos. Ellos vivian enmarcados en la rutina de la tristeza y la monotonía. Ella era la otra. La que alegraba su vida. Vida con sus mujeres con arrugas de dolor. Ella, la otra, se gana la vida vendiendo sueños. Sueños de ser la mujer con sonrisa. Pero ella no entiende su sonrisa. Ella no quiere ser reclamo de un bar. Ella quiere que la respeten por su pensamiento. Ha de ganarse la vida. La vida la ha conducido a ser una mercancia en un bar de copas. Pero ella piensa y reclama su tristeza. Ella.
Ana María Tapias Garcia

domingo, 11 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: rostros de la crisis

Aquella mañana era distinta para Alfredo, sabía que no se pondría nunca más su uniforme. Le habían despedido. La puta criris se había llevado su rutina a la basura, esa que recogía cada dia. Asi se sentia ahora basura en busca del subsidio de desempleo. Para lograrlo debía rogar ante arrogantes empleados del INEM que le miraban como si fuera un despojo humano. Despojo de la carniceria que es la politica.
Alfredo se vistió para posar en la foto con sus compañeros despedidos. No pudo sonrerir. No pudo decir" patata". Puso su cara de lágirma y se quedó a vivir en su pañuelo.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabra: Purnima

Purninma vive en Bhombra. Una aldea donde sobrevive con sus cicatrices. Cicatrices de un ataque de su ex marido. Marido recolector de malos tratos. Purnima se decidió a denunciarle. Su denuncia la dejó marcada pero al menos alzó su voz contra él. Él amparado en una sociedad que no hace nada contra los ataques hacia las mujeres. Las mujeres se compran y se venden como si fuera ganado. Las mujeres son anuladas por las familias y las circustancias.  Las mujeres se rebelan contra el maltrato.
Purninma además de ser víctima es tesminonio. Y los testimonios siempre son el colofón de los cuentos y colorin colorado el ácido se ha acabado.
Purnima sonrié y sé libre.
Ana Maria Tapias Garcia


viernes, 9 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: violencia

-Os voy a matar a todos-gritaba el hombre.
Sacó su metralleta y se dispuso a disparar. La ira de su corazón ,desgarrado, por su ideologia podía con él. Él que tuvo una infancia feliz. Una infancia donde nada era importante.
Un dia llegó un hombre a la aldea buscando niños para recibir sus doctrinas. Sus padres llenos de niños le entregaron a uno." Uno menos al que alimentar", pensaron.
 Fue educado en el sentido de las armas." Las armas curan el alma. Las armas son para los valientes.   La religión ha de imponerse", le dijeron.
Su cabeza se fue poblando de violencia y cuerpos ensangrentados. Cuerpos y más cuerpos necesitaba para sobrevivir. La violencia se desató en sus manos.
 Fue al poblado donde vivió con su metralleta llena de odio. Odio hacia aquellos que comerciaron con él. Sus padres le reconocieron´. Sus lágrimas le conmovieron y no disparó. Se abrazó a ellos.
Ellos eran la no la violencia.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabra: Gibraltar

- Es mejor que nos olvidemos de gobernar y hagamos la guerra-dijo el primer ministro a su secretario de guerra.
- Una guerra ganada señor. Ellos no tienen dinero para combatir-contestó el secretario.
-La guerra me dará más fama, y popularidad en las próximas elecciones-dijo el primer ministro
- Mandaré a las tropas a la zona, señor-contestó el secretario.
-Las guerras son fáciles para los que mandamos y díficiles para los obreros que las pelean-dijo el primer ministro.
- Sacaré el plano de Gibraltar y de una vez por todas será nuestro-contestó con desgarro interior el secretario.

Las guerras hay que librarlas sólo en los teatros son menos tragedias con butacas.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 8 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: cada dia

Cada dia se asomaba al amanecer. Sentía el gozo de un dia más. Un dia al que sacar jugo en sus palabras. Palabras de una mujer que tenia aspecto de lombriz. Ella se sentía una lombriz en el amanecer de palabras. Lombriz a la que querían asesinar desde egos intolerantes. Egos vacios de sentimientos. Egos que nunca miraban a la lombriz. La lombriz cada día se sumó al amanecer hasta quedarse en él.
Ana Maria Tapias Garcia

miércoles, 7 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: basurero

Barrer no era nada fácil. Requeria paciencia y saber sonrerir. Israel reunía en su escoba las dos cualidades del buen basurero. Israel no sólo barría sino también hablaba con las calles. Calles tristes y abandonadas a la suciedad. Calles a las que nadie preguntaba sí las gustaba su vida. Israel las daba sueños. Sueños de belleza y con ellos sobrevivían a la tristeza.
Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 5 de agosto de 2013

Cuento con la frase: en una playa del sur

En una playa del sur donde el agua es espejo de sueños, ella caminaba lentamente. Estaba harta de las prisas de la capital. El corría, estaba harto de la lentitud del pueblo. Sus miradas se rozaron y pensaron que tal vez se podrían acarciciar. Estaban consumidos por malas relaciones. Relaciones sin futuro que agotan su presente. Presente viciado de otras caras. Ella caminaba hacia la nada. Él se aproximó despacio por detrás, la susurró" hola, me llamo destino, y quiero que me beses". Le beso y se perdieron en el mar.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 4 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: violencia de género

Catalina Tolosa lloraba en silencio ante la nueva mujer asesinada. Pensaba " nos puede pasar a cualquiera" y seguía llorando.  Lloraba ante su futuro. Futuro de un martillo que golpeó su cabeza hasta dejarla sin vida. Su vida de vendedora de sueños en su tienda" Cati". Allí dibujaba vestidos para sus vecinas. Vecinas con trajes de felicidad que lucían en sus días de lujo. El lujo de estar vivas y soñar con ser otras. Otras mujeres con pasos de gacela. Catalina Tolosa lloraba y ahora la lloran.
Catalina.
 
Con todo mi pena escribo este cuento. Descanse en paz.
 
Ana Maria Tapias Garcia

sábado, 3 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: incendio

Se frotó sus manos e hizo fuego sobre ellas. Fuego que llevó al bosque. Odiaba el bosque. Le odiaba con toda su fuerza. De pequeño el bosque le salvó de su soledad. Soledad de un niño de seis años de ciudad que llega al pueblo sin conocer a nadie. El bosque le regaló sus palabras. Palabras de aliento frente a los tirachinas de desconocidos. Pero él queria jugar con ellos y ellos no soportaban al niño de manos grandes. Manos grandes de su ciudad grande. Ellos temían oir sus historias. Historias de otra vida con más comodidades. Ellos temían no comer donuts, palomitas, o chicles. Ellos temían la otra felicidad,  y por eso olvidaron al niño de manos grandes. Niño que creció solo y abandonado con la compañia del bosque. El bosque que ahora quemaba para borrrar sus recuerdo de soledad.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 2 de agosto de 2013

Cuento dedicado a Dionisia Manzano.

Dionisia nunca imaginó que no moriria con arrugas. Dionisa nunca entendió la vida como una batalla. La guerra era cosa de otros. Cosa de unos animales viciados en el ansia de matar. Dionisia caminaba con la cabeza bien alta y el brazo en su sitio. Nunca lo  alzo en  una España a la que dio su vida. Nunca fue otra, siempre fiel a ella misma. Ella que caminaba con la cabeza bien alta y sin arrugas de torturador. Torturaron su cuerpo pero no su memoria, que se eleva entre las memorias de quienes hicieron la democracia de España.
Esto no es un cuento es la vida de Dionisia.
Ana Maria Tapias Garcia


jueves, 1 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: comedia y drama

Los actores se sacudían el polvo de sus trajes antes de empezar la obra. Habían de engañar a todo el país sobre sus trabajos. Trabajos infieles a la sinceridad. Cada uno antes había ensayado en su casa delante de sus espejos. Sus casas estaban llenos de ellos. En cada uno ensayaban una mueca bajo la aprobación de sus asesores. Asesores siempre mal pagados, pues siempre lograban sacar partido a sus mentiras. Mentiras que el público no acabó de creerse, pero asi eran las funciones de teatro un ratito para soñar. Soñar con que la verdad no fuera ensayada.
Ana María Tapias Garcia.