lunes, 26 de octubre de 2015

La tortuga arco iris

Vivía en una casa de plástico, que la había construido la hija de su amiga,  una arquitecta 2.0. Su amiga era una mujer mayor, rozaba los 80 años. Estaba viuda hacía años, por las mañanas se ocupaba de la casa, por las tardes iba a andar. Caminaba a bueritmo, a pesade todas las arrugas que anidabaen su rostro. Salía coella.  La llevaba en un bolso-pecera redondo. La explicaba el sentido de las calles,con los números pares e impares, cómo funcionaban los semáforos, los parquimetros; por qué la gente corría de un lado para otro sin saludarse, la contaminación que cubría los pulmones de nicotina prefabricada. Según la estaciódel año iba más o menos abrigada. Aquel dia salió coun trajde chaqueta gris, y paraguas, las nubes amenazaba coromperse. La lluvia empezó a caer silenciosa, indiferente, pausada. Sacó la cabeza ddentro del caparazón para mirarla, urayo de sol la cubrió, se volvió arco iris.  La amiga  la sonrió, essería su secreto.


Emilio Otero Pascual, que me regaló a la tortuga arco iris.


Ana Tapias