Desde la azotea de su bloque de edificios se divisaban los perfiles de la ciudad. Ella necesitaba saber qué pensaban. Estaba cansada de imaginar, necesitaba la realidad.
El centro comercial le comentó que estaba cansado de ver el maltrato de la gente hacia la ropa. El banco se quejó de la cantidad de dinero que se despilfarraba en inversiones , que no tenían sentido. El rascacielos no entendía la razón de la soledad de las nubes.
Fue preguntando uno a uno para terminar en una pequeña casa de vecinos, donde una mujer de pies gordos tendía la ropa. La azotea no supo quejarse sino admirar la destreza de cada de vecino para soñar.
El centro comercial le comentó que estaba cansado de ver el maltrato de la gente hacia la ropa. El banco se quejó de la cantidad de dinero que se despilfarraba en inversiones , que no tenían sentido. El rascacielos no entendía la razón de la soledad de las nubes.
Fue preguntando uno a uno para terminar en una pequeña casa de vecinos, donde una mujer de pies gordos tendía la ropa. La azotea no supo quejarse sino admirar la destreza de cada de vecino para soñar.
Ana Maria Tapias Garcia.