jueves, 31 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: tumbas

Las tumbas se comunican desde la distancia de sus muros interiores.

- Hay que ver las guerrras, que nos quedaron por hacer-dice el general al cabo.
Sus tumbas están pegadas. Murieron en la misma batalla y bajo las mismas bombas. Murieron hechizados por una verdad que ahora discuten desde sus distancias.

En la siguiente galeria dos bisabuelas charlaban haciendo punto desde sus muros.
-Ya tengo cinco bisnietos y todos se parecen a mí-decia la bisabuela, mientras hacia un jersey.
- Yo tengo dos y se parecen a la otra familai- contestaba. Pero me quieren mucho. Les he oido hablar de mí en sueños.


A unos pocos metros de ellas unos niños juegan,  sin darse cuenta que sus bisabuelas saben que la vida es un juego con silencios.

Los silencios que las tumbas escuchan.


Ana Maria Tapias Garcia


miércoles, 30 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: espias

-Eco, eco, eco-decia un espia a otro espia.
-Somos espias, no podemos fallar en las escuchas telefónicas-replicaba el segundo espia.
 
Era aburrido saber qué comerian cada presidente. Era todavía más aburrido conocer la bronca de los maridos y mujeres de los presidentes.  Todos terminaban discutiendo siempre por lo mismo: el mando de la televisión.  A ellas les gustaban más las peliculas románticas, a ellos las películas con hombres que dan patadas a todo lo que se mueve.
 
-Estoy harto de espiar-dijo el más feo.
 
-Vayamonos a tomar un wisky, que parece ser una bebida de espias-dijo el más gordo.
 
 
" Siempre tendremos  Paris" dijo Rick y la pareja presidencial se durmió sin pensar que al otro lado del teléfono dos espias se habian enamorado.
 
 
Ana Maria Tapias Garcia. 

El cuento de los mineros

Se  alzaba gigante ante los ojos de los hijos de los mineros. Ojos pequeños ante la dureza de la mina. A veces esperaban a sus padres fuera de ella.  Sus padres eran sus héroes.  Héroes con casco y mirada negra. Héroes que cada dia al regresar a casa ,contaminados,  de carbón contaban cuentos de cielos negros  y mariposas. Mariposas naranjas a las que perseguian hasta llegar a un lugar mágico donde todos los deseos se hacian realidad. Deseo que les llevaron de mayores a ser mineros y mirar la mina con ojos pequeños.
 
Ana Maria Tapias Garcia
 
A todos los mineros

lunes, 28 de octubre de 2013

Accidente mortal

No miraba a la vida desde hacia años. Estaba contaminado por el trabajo y la necesidad de pagar facturas acumuladas sobre su  mesilla de noche. Hacia meses que no leía  libros sólo facturas. La vida se habia convertido en una factura a la que dar la razón. Odiaba dar a la razón al consumo pero si quería llevar pantalones debia consumir. Ir desnudo por las calles le llevaría a la cárcel y allí le impondrían un traje de rayas grises. Un traje para olvidar su desnudez. Cruzó la calle leyendo la factura que iba a pagar y la pagó con su vida. Un coche le mató. No tuvo ojos para ver la muerte, otra factura más escondida detrás de la realidad.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabras: pequeños gestos

Llevaba meses sin recibir una sonrisa como aquella. Caminaba cansada de la rutina. Rutina de oir palabras ajenas a su mente. Otras mentes llenas de humo la dejaban enferma de tristezas. Tristezas que no eran suyas, aquel dia caminaba ajena al mundo cuando una sonrisa la invitó a quedarse con ella.  Ella se asusto al principio, nadie la sonreria, nadie la miraba. Aquel dia tuvo la fortuna de saber mirar a esa sonrisa y en ella se quedó.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 27 de octubre de 2013

dos hojas charlatanas

Dos hojas charlatanas se comian ensismismadas una tarta de tierra. Desde la altura de sus árboles soñaban con la tarta. Tarta llena de granos que sabían a pisadas. Cada pisada contenia un aroma y ese aroma las llevaba a comer más y más granos de arena.
- Comamos, comamos-decían que el viento nos llevarán y no podremos comer.
- Comamos, comamos-decían mientras el viento se las llevaba.
 
Las hojas charlatanas habian sido felices pues un sueño habian comido y colorin colorado las hojas charlatanas se han callado.
 
A mis 5 sobrinos: Santiago,  Alonso, Guille, Mariana e Inés.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 25 de octubre de 2013

sopas de ajo

 Evarista cocinaba en la lumbre sopas de ajo. Tras un dia duro de trabajo en el campo su marido Saturnirno y sus ocho hijos esperaban su ansiada cena.  Las sopas de ajo olían en sus estomagos hambrientos que reclamaba atención.  Niguno decía nada. Callaban ante el deseo. Callaban  ante su plato cuando las manos de su madre rozaba  sus manos para dejarles el plato. A veces no tenían platos para todos: un plato central servia de autoservicio y habian de ser rápidos para no quedarse con el hambre. El hambre castellano de la tierra y el sudor. Hambre que Evarista saciaba cada noche.
 
A mi abuela
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Cuento con la palabra Biblioteca

Miraba la biblioteca desde que era pequeña: era alta, grande como un elefante. Un elefante con colmillos de marfil. Colmillos a los que un dia llegó. Llegó con mucho esfuerzo y amor. Ana siempre daba mucho amor a cada libro que se encontraba en la biblioteca. Otros compañeros no acariciaban el lomo de los libros, se pasaban el dia refunfuñando sobre ellos y sobre la gente que los pedia, pero Ana siempre soñó con acariciar elefantes. Elefantes con orejas que se movieran con el viento de las palabras. Las palabras se llevaron a Ana de la biblioteca y sus compañeros siguieron refunfuñando, pero el eco del viento sólo escuchaba las palabras de amor y el amor quedó en la biblioteca que Ana un día tuvo  que dejar.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 22 de octubre de 2013

Cuento con la palabra educar

El viejo profesor de pelo blanco sonreia. Sonreia desde sus canas llenas de alumnos. Alumnos que fueron cayendo de su pelo como si fueran hojas. Hojas que volaban hacia otros mundos llenos de fantasia. Fantasia  donde el amor y los sueños se mezclaban. El amor de caminar sin fronteras y los sueños de volar sin horizontes. El viejo profesor sin canas se quedó dormido en su pupitre de niño. De niño soñò en  educar con amor.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 21 de octubre de 2013

El Héroe

El Héroe apareció desde  detrás de la cortina, cortina del silencio. El silencio dominaba sus actos. El silencio ponía los puntos sobre las oraciones, oraciones que ayudaba a terminar. Era cuidador. Cuidaba la salud de sus familiares que se agotaban en la distancia de sus recuerdos. Distancia que el Héroe paliaba con fotografias. Fotografias de otros. Otros más jovenes y sonrientes. Otros llenos de imágenes, las suyas habian decidido quedarse en el Héroe. Héroe que las mimaba cada día. Cada día con sus 24 horas. El Héroe.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 20 de octubre de 2013

Quiero ser hoja

" Quiero ser hoja " le dijo la madre a la hija. La hija a sus ocho años la miró extrañada. No concebía cómo debia cambiar la mano de su madre por tenerla en su propia mano y acariciarla. Su madre la contaba cuentos de hadas que transformaban a los ratones en principes. Asi que la hija pensó en pedirle al hada de los deseos que su madre fuera hoja. Mientras lo pensaba,  una hoja cayó a sus manos ,de un árbol,  la cogió con dulzura y se la dio a su madre. Su madre fue feliz pues ya era hoja. Hoja en la fantasía de su hija.
Ana Maria Tapiar Garcia.

sábado, 19 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: Percebeiro

El percebeiro escalaba roca. La roca jugaba con él golpeándole con el mar. El mar estaba intranquilo ese dia. El mar recordaba viejas canciones de percebeiros muertos. Canciones que cantaban mientras llegaban al fondo del mar. Canciones de despedida para sus familias. Familias que a veces oian sus voces entre las rocas que el mar en los dias de lágrimas les llevaba.
El mar lloraba y  el percebeiro sentía sus lágrimas sobre sus manos. Manos hechas para rescatar del olvido al percebe.
El percebeiro sonrió al llegar a casa y contó a su mujer e hijas como jugaba con el mar.
 
A todos los percebeiros
 
Ana Maria Tapias Garcia.
 

viernes, 18 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: cáncer de mama

La madre miraba a la hija intentando explicarla el sentido de los lazos rosas que les habian entregado en la plaza. La niña no entendia el silencio de su madre que siempre contaba todo con detalles.
 
" En la casa de muñecas con la que juegas cada tarde,  hay algunas muñecas que  enferman sin querer. De un día para otro han de afrontar su enfermedad, someterse a tratamiento y curarse.  El lazo rosa le llevan como una medalla al valor que demuestran en su lucha contra el dolor de verse enfermas"  ,  acertó a decir la madre sin llorar.
 
La hija colocó una zona rosa en su casa de muñecas para no olvidar el significado de la palabra valor.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 17 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: Drácula

Las dos hermanas dormian juntas  cuando Drácula  se asomaba al comedor mordiendo cuellos que no aparecían en el espejo.  Corrían a mirarse en el espejo a ver si se reflejaban. Respiraban tranquilas, sus cuellos aún no habían sido mordidos, podian jugar con sus muñecas sin morderlas. La sangre llamaba a la sangre y los mordiscos teñian sus bocas de colmillos. Pero afortunadamente Drácula no podia salir de la pantalla.  Drácula salía en sus noches de luz apagada y almohada solitaria por eso dormian juntas. Una despertaría la otra y no se dejarían morder.


A Encarna y Alicia, mis hermanas,  que dormían juntas cuando Drácula se asomaba a sus sueños.

Yo nunca pude ver Drácula.

Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: pies

Caminaban con sus mochilas en la espalda.  Su vidas cabian en ellas. Sus vidas habian sido desahuciadas del rumbo elegido. Ya no elegian nada, elegian por ellos. Elegian los colores de su universo en extinción. Colores del arco iris, del amanecer, del atardecer donde vivían.
 Cada dia podían hacer  menos cosas con sus pies: antes iban a las tiendas, al cine, al teatro, a los bares. Ahora sus pies se habian parado y no sabía cómo  seguir. Sus pies carecían de huellas que les aconsejaran. Sus pies eran su mochila. Mochila desahuciada en la realidad. Realidad contaminada de hombres y mujeres con mochilas como casa y pies de colores.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 15 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: cuadro.

-Somos figuras de un cuadro - dijo la escualida forma a la otra.
-Nos analizarán siglos después y no nos reconceremos en sus palabras-agregó.
-En realidad amadas figuras sois producto de mi imaginación y no es fácil indagar en ella-dijo el pintor.

En otra época las caras tristes llamaron la atención de un critico de arte que expresó tajantemente"  Son dos figuras que representan la muerta de la madre. La madre sale en todos sus cuadros"  y todos miraron a la madre.
 
-¿ Qué representamos?-preguntaron las figuras al pintor.
 
-Nada en concreto, me gustan las caras tristes. Son mas díficiles de pintar que las alegres-contestó.
 
Cerré el taller de pintura y se fue.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 14 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: cisnes negros

Los cisnes negros se escondían, no querían ser deseados. Ser deseados significaba que les cambiarían y habrían de formar parte de la sociedad. La sociedad no permite la imaginación, la encarcerla. Ellos no buscaban ser unos cisnes más que hablarán del miedo, del odio, de la necesidad de parecerse a otros espejos. Ellos buscaban su sombra. Sombra acondicionada a su imaginación con ella jugaban a esconderse de la maldad de un mundo que les miraba como amenazas a su homogeneidad. Amenazas silenciosas a las que disparar. Los cisnes negros se escondian con imaginación.
Ana Maria Tapias Garcia


Cuento la palabra: alcantarilla

La alcantarilla no sabia si atrapar a las hojas o dejarlas ir. Las pisadas la  condenaban a estar siempre entre viejas suelas de zapatos que se quejaban de sus dolores.  Pisadas que se iban con el paso de los años. Las hojas le hablarían y se olvidaría de las pisadas que le hacian reir. La alcantarilla  dejó que las hojas siguieran el rumbo del viento y se durmió con el ruido de las pisadas, pisadas que la despertaban de sus pesadillas.
 
Ana Maria Tapias Garcia

viernes, 11 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: bailar

Sus pies bailaban al ritmo de su cabeza, movimientos encadenados a su interior. Interior anhelante y soñador de una canción. Una canción suya. No tenía canción y todos la tenían en el mundo, menos ella una muñeca sin pareja. Cerró sus ojos y bailó hasta el atardecer. Bailó sin suspiros. Bailó sin agotarse. Bailó con los dedos en su fantasia. Fantasia de muñeca con coletas y sin destino y bailó.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 8 de octubre de 2013

Robar besos al atardecer

Cada tarde salia con su cámara, cámara  rota y destrozada por tantos besos como la daba y ponia rumbo al atardecer. Atardecer demacrado y silencioso. La rutina hacia mella en su estado de ánimo. La rutina le dejaba sordo de sueños pero cuando llegaba ella y le besaba resucitaba de su silencio y hablaba. Hablaba de su nostalgia, de sus dudas, de su nada interior. Hablaba y la besaba a la vez. Ella también se sentia sola y abandonada pero caminaba en busca de su beso cada dia, beso que robaba al anochecer.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 7 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: hombre crucificado

El hombre crucificado quería bajarse de las maderas, estaba agotado de estar en la misma postura durante siglos. Bajarse significaba renunciar a ser imagen y convertirse en hombre. Lo primero que debería hacer seria comprarse un pantalón vaquero, una camiseta y unas deportivas, y aprender  a caminar. Había  olvidado como los pies volaban por las calles. Como los pies eran decisivos a la hora de tomar una decisión. Un 24 de diciembre decidió bajarse de la cruz y ser libre. Nunca quiso ser imagen y menos un Dios." Cosas del destino", pensó mientras tomaba el avión.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 6 de octubre de 2013

Cuento con las palabras: fábrica de recuerdos

Desde que era un niña pensaba en escribir cuentos para sus hermanas. Tuvo que jugar con muñecas, desplazar carritos de bebé,, hacer de madre comprometida con la causa. La causa de ser una mujer con hijos, ella soñaba con los cuentos. Cuentos que aparecían a todas horas en su imaginación. No la gustaba el colegio, sólo fabricar recuerdos, fue una estudiante de suficientes. Su imaginación era más fuerte que ella, la tiraba al precipicio de los sueños. Soñaba y caminaba. Caminaba en una fábrica de recuerdos que la llevó a ser muchas mujeres que siempre creaban sonrisas en otros. Sonrisas que fabricaba.
Ana Maria Tapias García.

jueves, 3 de octubre de 2013

Cuento con la palabra:llueve

Llueve casi diario en su ciudad. Una ciudad aislada del resto de las ciudades. Una ciudad escondida bajo las aguas donde vive.  Él prefirió caminar desde su  silencio. El silencio de sus dias atrapado tras los cristales.  Cristales con gestos indiferentes y sin paraguas. Cristales del olvido de su cronologia de la lluvia.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: pared

Al otro de la pared se escondia un fantasma, eso imaginaba. Imaginaba eso por los ruidos que oia por las noches, por el dia el lenguaje de la olla, batidora, lavadora, sartén, no la dejaban oir ruidos. Intentaba saber sí el fantasma hablaba por el día no le oía. Por las noches se metía dentro de las sábanas el miedo la podía y se ponia a escuchar. Pasado el tiempo estableció un diálgo con aquel ser de otro mundo. Ella le contaba sus problemas laborales y él la respondia con un susurro de una ventana que se cerraba, un cuadro que se caía. La casa fue escenario de un crimen: un hombre envenenó a su madre,  por los celos que le ocasionaba que hiciera mas caso al hombre del tiempo que a él.  Nadie se dio cuenta del crimen, pensaba que era muy mayor. Él se suicidó dias despues, dejando una nota " he matato a mi madre, no soportaba que me ignorara". La policia dio el caso por resuelto y él se quedó como fantasma en la casa. Casa que nadie reclamaba.  Ella vivía de alquiler, un alquiler barato, nadie queria la casa de al lado de un crimen. Un crimen con un fantasma que al fin era escuchado en las noches donde su vecina no veía la televisión.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 1 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: hojas

Hojas sin destino se acumulaban en calles.  Debían aprender el lenguaje de su nueva vida  y de las pocas manos que las recogían. Una mano pequeña llena de sueños las buscaba con la mirada. Estaba cansada de buscar utopías en los demás y en ella misma. Utopías que siempre la hacían llorar. Abandonó utopías y aprendió el lenguaje de las calles. Lenguaje que se acaricia con las manos. Sus manos enseñaron el lenguaje a las hojas hasta que se arrugaban con amor. El amor es el lenguaje  más difícil de aprender y que pocas manos son capaces de enseñar
Ana  Maria Tapias Garcia