- Hay que ver las guerrras, que nos quedaron por hacer-dice el general al cabo.
Sus tumbas están pegadas. Murieron en la misma batalla y bajo las mismas bombas. Murieron hechizados por una verdad que ahora discuten desde sus distancias.
En la siguiente galeria dos bisabuelas charlaban haciendo punto desde sus muros.
-Ya tengo cinco bisnietos y todos se parecen a mí-decia la bisabuela, mientras hacia un jersey.
- Yo tengo dos y se parecen a la otra familai- contestaba. Pero me quieren mucho. Les he oido hablar de mí en sueños.
A unos pocos metros de ellas unos niños juegan, sin darse cuenta que sus bisabuelas saben que la vida es un juego con silencios.
Los silencios que las tumbas escuchan.
Ana Maria Tapias Garcia