martes, 24 de diciembre de 2013

Papá Noel

-Hola, hola-dijo Papá Noel.
La niña le miró asustada sin entender nada. A pocos metros de ella un pato mecánico hacia" cua, cua".
La niña se puso a llorar. Un pato le hablaba. Su madre intentó tranquilizarla acercando el pato a su mejilla para que le diera un beso, pero ella lloró aún más. Su madre no sabía qué hacer para que su hija no llorará. Papá Noel ya se había ido por la chimenea. Su madre la acercó una cuchara y empezó a cantar" En el país de las cucharas" y la niña sonrió en la voz de su madre.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 22 de diciembre de 2013

estercolero

No sabía cómo había llegado hasta él. A sus nueve años soñaba con pedir una muñeca a Papá Noel. Quería una muñeca que fuera su amiga, estaba harta de jugar sola y hablar con su amiga invisible. 
No sabía qué hacía tirada sin poder hablar, ni moverse en aquel lugar donde nadie parecía respirar.  Ella sólo quería jugar cuando escuchó el estruendo sobre su casa. Sus oídos ya no eran suyos, eran de quienes la asesinaron en el bombardeo y la dejaron en el estercolero donde se abrazó a su último sueño tener una muñeca.

A todas las víctimas de la guerra de Siria.

Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: lotería

-Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y son ocho y ocho dieciséis-cantaba la niña.

La madre seguía el sorteo de la lotería, llevaba  participaciones terminadas en todos los números para que la tocará al menos la terminación. La pedrea siempre la consolaba de sus derrotas emocionales. Había perdido sus sueños que entregó al destino,  a cambio de ser una madre de familia responsable de ésas que iba al colegio a buscar a su hija y a criticar a la profesora. Renunciando a ser exploradora del atardecer. La hubiera gustado, pero se conformó con ser una mujer a quien de vez en cuando la tocaba la pedrea.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 19 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: Navidad.

-Quiero quedarme atrapada en la navidad-dijo la niña a su mamá
La miró con ojos de asombro.
-En la navidad siempre hace mucho frío y hay que llevar guantes, bufanda, gorro, abrigo, todo de lana.
¿ No prefieres cambiar de estación?-preguntó
- No, me gusta ir vestida con lana.
-Entonces llamaré a mi amigo el señor de los deseos y le diré que quieres vivir atrapada en la navidad.
-Vale, contestó.
Y nunca más volvió a ver el sol. Los deseos a veces es mejor olvidarles.

Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: soñar

Sueño con vivir dentro de una bola  inmunizada contra la tristeza, donde la nieve me caiga de un cielo sin nubes y no me deje  helada. Sueño con no mirar a las lágrimas de los demás. Sueño con un mundo de seres que me sonrían y no me juzguen. Quiero ser bola de Navidad y soñar.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: hospital

El hospital no es feo aunque lo parezca. Lo parece por las inyecciones que dejan lágrimas, las batas blancas que dominan las mentes y los quiróanos que atemorizan a cuerpos sin cicatrices.
El hospital cada mañana levanta su persiana buscando jugar a la comba con la esperanza.  y cuando la comba se para la ilusión óptica de salud se desvanece,  llegando la ambulancia  a  buscar a quien deja de saltar. La ambulancia nos deja en una sala llena de máquinas. Máquinas que desafían la utopía de belleza pero el hospital no es feo. El hospital encierra la belleza de nuestra memoria, memoria de vida y la vida siempre es bella.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La vendedora de loteria

Sus pies estaban cansados de recorrer las calles de la ciudad. Cada ciudadano con el que se encontraba era un posible cliente, cliente que convirtió en amigos. Amigos que necesitaban oir su voz en los dias de niebla, donde las lágrimas acuden a los ojos sin preguntar. Ojos llenos de interrogantes con deudas que la vendedora podía remediar.
 Sus pies estaban cansados pero su sonrisa no y con ella escribia cuentos de sueños en aquellos a quienes vendía la lotería. 

A la vendedora  de lotería que circula por las calles de Segovia. Ahora vende lotería de la Cruz Roja para el sorteo de Navidad, con toda mi admiración.


Ana Maria Tapias Garcia.

El rebaño de ovejas

El abuelo contaba historias a sus nietos del pueblo, donde vivió de niño junto a sus padres y  sus siete hermanos. Su padre era pastor y habían de ayudarle con las ovejas. Sus nietos las conocían cuando iban  a la Granja escuela y cuando el abuelo les contaba historias. Historias del bisabuelo Saturnino quien saludaba a los ovejas por su nombre, ellas le miraban complacidas ante su cuidador. Estaban hartas de comer pastos,  también querían ser tratadas con educación y eso hacia Saturnino.
El abuelo Mariano inculcó a sus cinco nietos el saludo Saturnino , cada vez que vieran a una oveja. El abuelo Mariano  y el bisabuelo Saturnino conocian la psicologia animal y ese fue el legado a  sus nietos y bisnietos.

A mi abuelo Saturino.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: mono

-¡ Que pereza me da ser hombre!-dijo el mono.

-No me extraña, el hombre mata y siente a la vez, es difícil ser hombre-contestó el hombre que llevaba
dentro.

El mono  caminaba mirando al suelo, dejaba sus cosas sin preguntarse sí estaban bien o mal colocadas. Nadie le regañaba, sólo le tiraban cacahuetes. Vivía feliz sin preguntas. Un dia decidió mirar el horizonte y ser hombre. Ser hombre llevaba la idea de tener un Dios y sin ese Dios no podía vivir. Algunos volvieron a ser monos y otros a seguir a Dios.

Ana María Tapias Garcia.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Cámaras muertas

Cámaras muertas se diseminaban en el cuadro de la crisis. Crisis que se había llevado a las cámaras al reino de la ignorancia. Reino donde no callaban las injusticias. Las injusticias silenciadas nunca podrían ser derribadas. Las cámaras no podían ser resucitadas. Nada ni nadie pudo sobrevivir en un reino donde la crueldad de las mentiras se impuso sobre la verdad. Las mentiras dominaron las calles y el reino se quedó dormido en ellas.

Ana Maria Tapias Garcia