lunes, 31 de marzo de 2014

Aniversario

Sentí miedo aquella mañana en el cementerio. Me parecía que estaba sola en él, y en cualquier momento algún ladrón me asaltaría con un cuchillo y me robaría. Imaginé una escena en la comisaria de policía. Mucho dinero no llevaba en mi monedero. Mi  bono metro sólo tenía tres viajes, no era un tesoro. Mi cámara de fotos tras la caída no era la misma. Mi vida no tenía mucho valor,  se rompía a pedazos, uno de ellos eran mis abuelos a quienes fui a visitar. Fueron unos minutos done escanee la fotos de sus bisnietos para que les conocieran. Temía que me secuestraran y no pudiera volver.
Al salir de casa , me encontré con  Israel que terminaba su jornada laboral de barrer las calles, y le advertí" Voy al cementerio, sí desaparezco estaré allí". Israel lo tomó a broma, lo decía muy en serio. Me quedé pegada a la lápida de mis abuelos, sin ganas de volver al presente que también me daba miedo.

Ana María Tapias Garcia. 

sábado, 22 de marzo de 2014

Lágrimas

El hijo del ex-presidente lloraba ante las cámaras y micrófonos la muerte su padre. Sus lágrimas recorrieron las calles de pueblos y ciudades, todos lloraban con él. El hijo del ex-presidente supo la importancia de su padre cuando le aplaudían desde su recuerdo. El recuerdo se desvanece con facilidad de las calles pintadas de presente. Su padre se quedó en los carteles electorales,  donde ganó la batalla de la sonrisas de la democracia. 

Con todo mi cariño, y admiración a Adolfo Suárez.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 20 de marzo de 2014

Despedida

Andrés estaba cansado de calentarse al fuego de la chimenea, quería caminar por el pueblo, pero el miedo a las caídas le obligaba a quedarse sentado en su viejo sillón. Andrés asomaba su rostro por su ventana,  con esperanza que un almendro le diera la mano y sus piernas fueran algo más que dos añadidos. 
El almendro se despidió del invierno con un beso en su mejilla. Se amaban en la distancia de sus estaciones, y nada podían hacer para amarse de otra manera y Andrés miró el horizonte de su infancia, el único que recordaba.
Ana Maria Tapias Garcia. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Palabras

Había una vez un niño que miraba y miraba a la luna, no sabía cómo se llamaba. Su dedo indice señala por las noches aquella cosa que brillaba tan lejos. Probó llegar a ella con una silla, primero, su dedo no la acariciaba. Después lo intentó con una escalera, su dedo estaba algo más cerca.
Tras muchos años de intentarlo con diferentes métodos. Escribió una carta a la NASA proponiéndoles  su idea" ser traductor de la luna". La NASA,  no tuvo más remedio que decirle que sí. Fue en una nave espacial acolchada con diccionarios, para ser interprete oficial de esa cosa.

Ana Maria Tapias Garcia. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Mirada

Desde lejos un hombre acercaba su mirada a un pequeño pájaro, comía con rapidez ante la llegada de otros pájaros, siempre era el último y le quitaban la comida, una y otra vez. Hasta que un día unas manos hambrientas de soledad,  le regalaron unas migas de pan. El hombre contaba su vida a aquel animalito, que le escuchaba mientras comían juntos.
 En la residencia donde le internaron sus hijos, nadie recordaba quién había sido. Él hablaba y hablaba sin estar su historia llena de contradicciones. Su vida recobraba el rumbo que siempre quiso tener.
Ana Maria Tapias Garcia. 

Groenlandia

El hielo avanzaba lentamente por encima de los cuerpos, que le miraban asustados, " No podemos morir así", pensaban. El hielo había perdido la memoria, de las veces que había suplicado a los humanos que pararan en sus agresiones en contra de él. Lloró en sus ventanas.  Gimió en sus balcones. Pataleó en sus calles,  ante la indiferencia de sus egos.
El hielo no tuvo otra alternativa que matar porqué estaba muerto. Los periódicos tuiteros daban la noticia en 140 caracteres" nos han declarado la guerra". ¿ Quiénes?, se preguntaban los cuidadnos. Los periódicos respondían al momento" el agua".
Los jefes de Estado cargados con sus arsenales de bombas atómicas , nada pudieron contra el hielo que se desheló.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 16 de marzo de 2014

Manjula

Mamá los dalits somos diferentes?-asi es Manjula.
-Mamá , de mayor voy a defender los derechos de las mujeres
-No, hija te buscaremos un buen hombre y te casarás.

Manjula posó su mirada en la calle y sintió la necesidad de caminar en libertad por ella, no atada a la costumbre. Desde su mirada construyó un mundo de iguales,  donde la desigualdad la desbordaba con lágrimas que intentaba calmar.

-Mamá quiero ser como Manjula-dijo la niña a su madre al verla en la televisión.

Ana María Tapias García.

sábado, 15 de marzo de 2014

Cuento con la palabra: poeta.

-Mamá cuéntame un cuento de un poeta-dice el niño a su perdida mamá. Nunca ha leído  poesía, piensa que es para raros, que se pierden mirando un amanecer sin pestañear. Busca entre su memoria de imágenes  alguna que le de pie, a rellenar la imaginación de su hijo. Sonríe y empieza su relato:

" Hace muchos años cuando no existía la televisión,  y la radio no era aún mas que un  sueño que se perfilaba en el aire, nació en Moguer un niño a quien llamaron Juan más Ramón".
-Juan Ramón-exclama su hijo.
Creció en su pueblo rodeado de naturaleza, ayudándole a crear un diccionario de los sentimientos, que años más tarde plasmó en forma de poesía y de burro. Platero nació entre sus manos. 
No olvides que los poetas son seres mágicos, cuyas alas son varitas cargadas de pensamientos que cambian el mundo.

-Mamá,  de mayor voy a ser poeta para escribir un mundo sin contaminación. 

-Sí, cariño crea una realidad sin humos

Ana Maria Tapias Garcia