jueves, 30 de mayo de 2013

Cuento con un nombre Santiago

" Santiago aprendió a leer a los tres años. Juntaba palabras que no entendía. Palabras que le alegraban los ojos. Sus ojos azules siempre miraban con deseo. El deseo de conocer un mundo que desconocia. Santiago llegó a la dificil conclusión que queria ser médico. Iba a la biblioteca y le decía a su madre o la tia Ana quiero un libro del cuerpo humano. Por las noches se dormía con él. Noches de cuentos de la tia Ana. Santiago no es un niño es un sueño. Eso pensaba la tia Ana, cada vez que le miraba!"

Ana.

Con todo mi amor de tia a mi sobrino: Santiago en unas horas le operaran, y todo saldrá de bien.
Te quiero y gracias por todo lo que me regalas cada dia

Cuento con la palabra: distancia.

" En la distancia su corazón languidecia de soledad. Soledad auspiciada en sus noches en vela. No podía dormir. Sus sueños eran pesadillas que la daban miedo. Atemorizada por su otra vida, caminaba fiel a su vida de despierta. En la distancia de sus pesadillas su corazón, corazón inmadura languidecía de soledad. La soledad de sus pesadillas que cubría de sonrisas despierta".
Ana Maria Tapias Garcia

miércoles, 29 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: adiós

" Ella iba a decirle a él, que lo sentía. Sentía su antipatia y desden de los útlimos días. Dias de cansancio fisicio y psiquico. Un cansancio imposible de pesar. Ella ya no tenía sobrepeso. Buscaba en sus correos sus palabras, como sí fueran sus flotadores del ánimo. Él se cansó de sus adiós y decidió decirselo él. Él un hombre de bellas palabras. Palabras que eran su alimento cada día.  Ella no comia mucho, pasaba hambre, hambre de sentimientos, y buscaba entre sus palabras. Palabras de un hechizo a distancia. Pero adiós, palabra terrorifica la ha dejado helada. Su corazón no volverá a sentir, ni llorará. Su corazón se perderá en el adiós".
 
A Enrique.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 28 de mayo de 2013

Cuento con las letras: N y O

"Las letras N y O se apoderaron  de la conciencia de la gente. NO  gritaban a la violencia.  NO a la muerte de más mujeres. NO a la sangre.  NO al adiós.
 
La palabra NO se enamoró de las letras S e I y juntas crearon poemas:
 
SI a la vida.
NO a la violencia.
SI al amor
NO al odio.
SI al perdón.
NO a la venganza.
SI al amor.
NO al odio.
 
 
Se abrazaron hasta la eternidad. La eternidad es nuestro SINO.
 
NO a la violencia de género.
 
Ana Maria Tapias Garcia

sábado, 25 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: impunidad

" En un mundo de casas de chocolate vivía una pareja. Una pareja exiliada de otro mundo. El mundo de las casas de la verdad. La verdad era díficil de asumir. La verdad conlleva tener pasado, presente y futuro. El pasado se colaba en el amanecer de otros. Otros lloraban por sus actos, pero en el país de la casas de chocolate nadie sabía de su pasado, pasaban desapercibidos y sonrientes, como si todo fuera dulce. Hasta que un día un habitante del mundo de la verdad, logro escapar y viajar hacia el mundo de casas de chocolate. Se fue hacia los verdugos y les dijó delante de todos:
" Sois culpables de haber asesinado sueños, deberías estar encarcelados". Ellos sintieron vergüenza, no se arrepintieron de sus asesinatos.
Nadie les miraba, ni saludaba,  en el mundo de casas de chocolate. Terminaron derritiéndose en el olvido".
Ana Maria Tapias Garcia

viernes, 24 de mayo de 2013

Cuento con la calle de Madrid: Agustina de Aragón

Calle por la que pasó cada día con mi sobrino: Santiago que quiere un cuento con esa calle.

" Agustina nació en una época donde los ideales  aún eran importantes. Ideales de libertad y por esa libertad murió y sólo mueren los grandes. Entregó lo más valioso que tenía su vida. Vida sin duda valiente y desinteresada. El no egoismo de Agustina la ha llevado a ser una calle. Una calle donde justificar su valor. El valor de una mujer que tuvo el coraje de luchar"
Ana,

jueves, 23 de mayo de 2013

Cuento con el número : 88

"88 era el número de asiento donde ella la susurradora de cuentos se sentaba cada día. Cada día seguía la misma rutina: desayunar pasteles de mermelada con un zumo de tomate y tomar el avión. Cada semana elegía una ruta. La ruta donde se dedicaba a susurrar cuentos. Cuentos para que los viajeros se sintieran felices y no recordaran el drama de viajar. Viajar era olvidar a quienes se quedaban en tierra. En el aire se desnudaban  de sonrisas y se cubrían de  lágrimas. Lágrimas que la susurradora de cuentos teñia de palabras. Palabras del asiento número 88. Palabras olvidadas  en la tierra,  donde la susurradora lloraba delante de sus pasteles. Pasteles de su soledad que mitigaba cada semana susurrando cuentos".
Ana Maria Tapias Garcia
 
 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: ascensor

" El ascensor siempre hacia su trabajo: subir y bajar. Subía alegrías, bajaba tristezas. El ascensor una mañana se puso triste, melancolico y no quiso seguir trabajando. Lloraba y lloraba delante de todos y nadie le miraba. Lágrimas invisibles y dificiles de consolar. Él que siempre consolaba no recibía ayuda. Ayuda era una caricia, caricia de compresión y ternura. La ternura no era para los ascensores, sólo para los que pisaban el asfalto deprisa. Una niña llamada Mariana le sonrió ese día que tanto lo necesitaba y su sonrisa, sonrisa inocente, subió del primero, al segundo, del segundo al tercero, del tercero al cuarto, del cuarto al quitno, del quitno al sexto, y del sexto al cielo. Donde el ascensor no dejó de sonreir"
Ana

Cuento con la palabra: ascensor

" El ascensor siempre hacia su trabajo: subir y bajar. Subía alegrías, bajaba tristezas. El ascensor una mañana se puso triste, melancolico y no quiso seguir trabajando. Lloraba y lloraba delante de todos y nadie le miraba. Lágrimas invisibles y dificiles de consolar. Él que siempre consolaba no recibía ayuda. Ayuda era una caricia, caricia de compresión y ternura. La ternura no era para los ascensores, sólo para los que pisaban el asfalto deprisa. Una niña llamada Mariana le sonrió ese día que tanto lo necesitaba y su sonrisa, sonrisa inocente, subió del primero, al segundo, del segundo al tercero, del tercero al cuarto, del cuarto al quitno, del quitno al sexto, y del sexto al cielo. Donde el ascensor no dejó de sonreir"
Ana

martes, 21 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: Zoo

Santiago quiere que escriba un cuento con la palabra Zoo," pero no se te olvide poner dos o, me ha dicho todo serio".
 
" Había una vez un lugar donde los animales vagaban libremente por la tierra. Tierra que les proporcionaba todo tipo de alimentos para comer. Los animales eran felices. Felices en su libertad. Un día llegaron los cazadores de recompensas. Cazaban animales vivos para luego venderlos y así poder encarcerlarlos. Los animales analfabetos de la prisión se dejaron llevar por los desconocidos. Los mimaban, daban de comer, incluso les decían cosas tiernas. La ternura tras varios meses les llevó a jaulas, donde les metieron con la promesa de conocer otras formas de vida. Desembarcaron en medio del ruido y la contaminación. Los dejaron en un zoo: donde el precio de la comida era sonreir. Sonreir siempre a pesar de la tristeza. Sonreir en la cárcel"
Ana

lunes, 20 de mayo de 2013

Cuento con la palabra de e de Europa

" E de Europa recordaba viejas leyendas. Leyendas de un emperador llamado: Carlomagno, hijo de Pipino el breve. Carlomagno se cernía su corona imaginando sus tierras. Tierras con vasallos con un deseo: ser azules. Carlomagno no sabía cómo cumplir su deseo. Así que llamó a los más sabios del imperio y les preguntó a ellos. Uno de ellos el más bajito y con cara de acelga le respondió: Si sus vasallos quieren ser azules tendrán que subir al cielo y quedarse alli unos dias. Dias donde se camuflaran con él, y ya podrán bajar de nuevo a la tierras. Los vasallos subieron a la montaña más alta y con una escalera de nubes se quedaron en el cielo. Algunos se aclimataron a su nueva vida. Otros optaron por bajar a la tierra y lucir sus alas y su nuevo color el azul. Y es que los ángeles eran mortales con ansias de cambiar".
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 19 de mayo de 2013

El pájaro que no podía volar

" Un hombre joven ayudaba a un pájaro a que volará y no fuera comido por los gatos. El pájaro voló cerca del acueducto, estrellandóse contra el asfalto. Un pájaro vivo a ras de suelo en una de las calles mas transitadas por coches en Segovia, esperaba ser rescatado.  Coches y coches pasarona a su lado. El hombre miraba triste al pájaro.  Fue hacia él, lo recogió del suelo, aún vivía, y lo depositó en la planta donde estaba. Su novia le miraba admirada. El joven principe había dado salvado  a la cría de una muerte en el asfalto".
Ana Maria Tapias Garcia
 
A ese hombre que cerca de las dos de la tarde " rescataba al pájaro del suelo, cerca del Acueducto"- Gracias por tu buen corazón.

sábado, 18 de mayo de 2013

Sala de espera: microdiálogo que presenté a la Bibloteca Nacional.

SALA DE ESPERA.

En una sala de espera de la Biblioteca Nacional se encuentran tres esculturas. Se miran y comienzan a hablar.

Jareño: No reconozco la sala en mi propia obra. Sólo soy una escultura escondida entre palabras.
Quevedo: ¡Vaya frase más poética!
San Isidoro: Somos esculturas silenciadas por el paso del tiempo.
Quevedo: Eso tiene remedio. Nos van a convertir en esculturas interactivas instalándonos una memoria con voz. Y no resultaremos tan aburridos a los visitantes.
Jareño: No lo creo. Ustedes los escritores…..tan imaginativos.
San Isidoro: ¡Con lo feliz que me hacia buscar caracoles en las escaleras de la biblioteca!, y ahora tendré que hablar con la gente.
Jareño: ¡Caracoles en las escaleras de la Nacional! ¡Nunca lo hubiera imaginado!
Quevedo: Érase un santo a un caracol pegado.
Jareño: Érase tres esculturas charlatanas.
Se oye una voz desde la otra sala:” pase Jareño”.

Ana Maria Tapias Garcia

Cuento con la palabra: fotografía

" Ayer fui a casa de la abuela. Casa llamada así desde pequeña. La abuela murió hace siete años. La casa lleva su nombre.  En un cajón encontré una foto de una niña vestida de primera comunión. Foto en blanco y negro: una niña apoya su mano derecha en una mesa camilla con una imagen de la virgen. Virgen de madera. La niña mira seria al fotográfo. La niña de la foto: tuvo una vida accidentada. La guerra civil se cruzó en sus sonrisas. La de ella y su marido: mi tio abuelo. La guerra trocó sus vidas. Ella no lo sabe. Contaré el cuento de una foto perdida entre los cajones con una niña. Una niña que fue feliz"..
 
Con todo mi cariño a mi tia Lucía por regalarme su foto cien años después.
 
Ana Maria Tapias Garcia

viernes, 17 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: tren

"El tren se tambaleaba en la vía. Vía que necesitaba de sus besos. Su amor se inició en el primer día de circulación del tren. Un amor imposible, pues nunca estarían juntos. Pero cada día el tren acariciaba a su via y ella soñaba. Soñaba con un horizonte de vías que la besaran. Un horizonte donde la rutina no fuera una utopía. El tren se tambaleaba cada día",
Ana Maria Tapias Garcia


Cuento con la palabra: decepción

A sus ojos asomaba una mancha. Una mancha diminuta que todos confundieron con una lágrima. Pero no era una lágrima: era una decepción. Una decepción insìpida e incolora. Sus padres no la habían bautizado. Sólo era derramada en los rostros agnósticos. Rostros demacradados por las dudas. Rostros sin lugar a dudas imperfectos. La imperfección que todo rostro tiene alguna vez: una decepción.
 
A mis sobrinos: Santiago, Alonso, Guillermo, Mariana e Inés.
 
Ana Maria Tapias Garcia
 
Ellos calman mis dececpciones.

jueves, 16 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: sonajero

"El sonajero se movia de un lado a otro de la mano de la niña. Niña que no sabía nada de la clonación. la clonación de su sonajero se produjo en una fábrica. La fábrica era su madre. Madre que lo vendía para poder comer. La comida escaseaba en la fábrica. La comida de su día a día era una utopía. Una utopía que el sonajero supo aceptar. Aceptó su destino: ser un clon de otros clones y es que la ciencia, su madre, debía avanzar. La niña movía el sonajero cómo sí fuera real, pero sólo era un clon".
Ana Maria Tapias Garcia

miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: enfermería

Santiago quiere oir un cuento con esa palabra.
 
" En una enfermería de la ciudad de Buenos Aires trabajaba una enfermera llamada Mercedes. Ayudaba  a un médico llamado Santiago.  Santiago curaba con amor y entusiasmo las pequeñas heridas que traían los niños y las niñas  del parque. Mercedes le ayudaba con esmero. Cada día permitían que cincuenta niños siguieran sonriendo. Les curaban de uno  en uno. Sonrisas acumuladas en las visitas a la enfermería. Santiago y Mercedes cada día recibian las gracias de esos niños a los que ayudaban. Ayudaban a ser personas y a caerse sin miedo".
 
Con cariño a Mercedes y a mi sobrino Santiago.
 
Ana

martes, 14 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: taladradora

" La taladradora investigaba cómo llegar al otro lado, el lado de la tierra. Había escuchado leyendas sobre ella. Leyendas que hablaban del: manto, del ´núcleo y se preguntaba cómo sería alli la vida. Asi que se presentó a una selección de taladradoras y fue elegida entre más de mil candidatos y candidatos. Algunos de ellos contaban con amigos en el tribunal. Hasta los amigos fallan. Eulalia, asi se llamaba la taladradora. No paró hasta investigar cómo llegar al otro lado, y descubrió en sus estudios: la sencillez de la tierra y las utopías de los que la estudian.!

Ana

lunes, 13 de mayo de 2013

Cuento con la palabra: Llevar

Mí sobrino me ha dicho que he de escribir un cuento con la palabra: llevar.

" Llevar era un montaña una montaña gris. Habia oido hablar de los colores a los pájaros que posaban sobre ella. Hablaban del rojo, azul, amarillo, verde, naranja, morado, incluso el negro. Un día preguntó a los pájaros" cómo podría pintarse de todos esos colores". Los pájaros la contaron que cuando llovía y salía el sol: todos los colores aparacían en cielo. La montaña gris no dejaba de mirar a al cielo, suplicando lluvia y sol. Y como todo en la vida llega: llegó su arco iris. Habló con él y le convenció para que la pintará de color. El color de una montaña: Llevar. Llevar supo esperar!

Ana Maria Tapias Garcia

A mi sobrino Santiago

sábado, 11 de mayo de 2013

Cuento de la Fibromialgia y la Fátiga crónica.

En un mundo lejano. Un mundo  donde los médicos eran extraterrestres surgió una enfermedad: la Fibromialgia y la Fátiga crónica. Sus habitantes empezaron a sentir dolor, dolor que se perdía en su cuerpo. No entendían el dolor, sólo sabían que eran diferetentes al resto de los habitantes de otros mundos. Los habían visto en los períódicos publicados en internet. Seres que sonreian sin temor a cansarse. Seres que veian el amanecer sin temor a preguntarse" sí podrían ir a su encuentro". Seres que nunca pedían perdón por ser diferentes y caminar con dolor. Algunos optaron por cambiar de mundo y otros entendieron su enfermedad y empezaron a sobrevivir con ella. Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
Ana Maria Tapias Garcia

Cada dia

Cada día mis sobrinos me piden un cuento que empiece por una palabra. Palabra mágica y llena de vida, asi son los cuentos de tia Ana. Cuentos que hacen reir. Cuentos que hacen soñar. Cuentos sin excusas para volar.
 
Ana Maria Tapias Garcia