martes, 24 de diciembre de 2013

Papá Noel

-Hola, hola-dijo Papá Noel.
La niña le miró asustada sin entender nada. A pocos metros de ella un pato mecánico hacia" cua, cua".
La niña se puso a llorar. Un pato le hablaba. Su madre intentó tranquilizarla acercando el pato a su mejilla para que le diera un beso, pero ella lloró aún más. Su madre no sabía qué hacer para que su hija no llorará. Papá Noel ya se había ido por la chimenea. Su madre la acercó una cuchara y empezó a cantar" En el país de las cucharas" y la niña sonrió en la voz de su madre.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 22 de diciembre de 2013

estercolero

No sabía cómo había llegado hasta él. A sus nueve años soñaba con pedir una muñeca a Papá Noel. Quería una muñeca que fuera su amiga, estaba harta de jugar sola y hablar con su amiga invisible. 
No sabía qué hacía tirada sin poder hablar, ni moverse en aquel lugar donde nadie parecía respirar.  Ella sólo quería jugar cuando escuchó el estruendo sobre su casa. Sus oídos ya no eran suyos, eran de quienes la asesinaron en el bombardeo y la dejaron en el estercolero donde se abrazó a su último sueño tener una muñeca.

A todas las víctimas de la guerra de Siria.

Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: lotería

-Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y son ocho y ocho dieciséis-cantaba la niña.

La madre seguía el sorteo de la lotería, llevaba  participaciones terminadas en todos los números para que la tocará al menos la terminación. La pedrea siempre la consolaba de sus derrotas emocionales. Había perdido sus sueños que entregó al destino,  a cambio de ser una madre de familia responsable de ésas que iba al colegio a buscar a su hija y a criticar a la profesora. Renunciando a ser exploradora del atardecer. La hubiera gustado, pero se conformó con ser una mujer a quien de vez en cuando la tocaba la pedrea.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 19 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: Navidad.

-Quiero quedarme atrapada en la navidad-dijo la niña a su mamá
La miró con ojos de asombro.
-En la navidad siempre hace mucho frío y hay que llevar guantes, bufanda, gorro, abrigo, todo de lana.
¿ No prefieres cambiar de estación?-preguntó
- No, me gusta ir vestida con lana.
-Entonces llamaré a mi amigo el señor de los deseos y le diré que quieres vivir atrapada en la navidad.
-Vale, contestó.
Y nunca más volvió a ver el sol. Los deseos a veces es mejor olvidarles.

Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: soñar

Sueño con vivir dentro de una bola  inmunizada contra la tristeza, donde la nieve me caiga de un cielo sin nubes y no me deje  helada. Sueño con no mirar a las lágrimas de los demás. Sueño con un mundo de seres que me sonrían y no me juzguen. Quiero ser bola de Navidad y soñar.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: hospital

El hospital no es feo aunque lo parezca. Lo parece por las inyecciones que dejan lágrimas, las batas blancas que dominan las mentes y los quiróanos que atemorizan a cuerpos sin cicatrices.
El hospital cada mañana levanta su persiana buscando jugar a la comba con la esperanza.  y cuando la comba se para la ilusión óptica de salud se desvanece,  llegando la ambulancia  a  buscar a quien deja de saltar. La ambulancia nos deja en una sala llena de máquinas. Máquinas que desafían la utopía de belleza pero el hospital no es feo. El hospital encierra la belleza de nuestra memoria, memoria de vida y la vida siempre es bella.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La vendedora de loteria

Sus pies estaban cansados de recorrer las calles de la ciudad. Cada ciudadano con el que se encontraba era un posible cliente, cliente que convirtió en amigos. Amigos que necesitaban oir su voz en los dias de niebla, donde las lágrimas acuden a los ojos sin preguntar. Ojos llenos de interrogantes con deudas que la vendedora podía remediar.
 Sus pies estaban cansados pero su sonrisa no y con ella escribia cuentos de sueños en aquellos a quienes vendía la lotería. 

A la vendedora  de lotería que circula por las calles de Segovia. Ahora vende lotería de la Cruz Roja para el sorteo de Navidad, con toda mi admiración.


Ana Maria Tapias Garcia.

El rebaño de ovejas

El abuelo contaba historias a sus nietos del pueblo, donde vivió de niño junto a sus padres y  sus siete hermanos. Su padre era pastor y habían de ayudarle con las ovejas. Sus nietos las conocían cuando iban  a la Granja escuela y cuando el abuelo les contaba historias. Historias del bisabuelo Saturnino quien saludaba a los ovejas por su nombre, ellas le miraban complacidas ante su cuidador. Estaban hartas de comer pastos,  también querían ser tratadas con educación y eso hacia Saturnino.
El abuelo Mariano inculcó a sus cinco nietos el saludo Saturnino , cada vez que vieran a una oveja. El abuelo Mariano  y el bisabuelo Saturnino conocian la psicologia animal y ese fue el legado a  sus nietos y bisnietos.

A mi abuelo Saturino.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Cuento con la palabra: mono

-¡ Que pereza me da ser hombre!-dijo el mono.

-No me extraña, el hombre mata y siente a la vez, es difícil ser hombre-contestó el hombre que llevaba
dentro.

El mono  caminaba mirando al suelo, dejaba sus cosas sin preguntarse sí estaban bien o mal colocadas. Nadie le regañaba, sólo le tiraban cacahuetes. Vivía feliz sin preguntas. Un dia decidió mirar el horizonte y ser hombre. Ser hombre llevaba la idea de tener un Dios y sin ese Dios no podía vivir. Algunos volvieron a ser monos y otros a seguir a Dios.

Ana María Tapias Garcia.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Cámaras muertas

Cámaras muertas se diseminaban en el cuadro de la crisis. Crisis que se había llevado a las cámaras al reino de la ignorancia. Reino donde no callaban las injusticias. Las injusticias silenciadas nunca podrían ser derribadas. Las cámaras no podían ser resucitadas. Nada ni nadie pudo sobrevivir en un reino donde la crueldad de las mentiras se impuso sobre la verdad. Las mentiras dominaron las calles y el reino se quedó dormido en ellas.

Ana Maria Tapias Garcia


viernes, 29 de noviembre de 2013

Cuento con la palabra: foto

A lo lejos de su objetivo vio a niños que lloraban. Según se fue acercando los niños le empezaron a preguntar.  Si en sus país los niños lloraban cada mañana. Si en su país los niños tenían que trabajar. El fotógrafo cerró su cámara y se puso a contarles un cuento de un país con niños felices.

Ana Maria Tapias Garcia.


martes, 26 de noviembre de 2013

Hombre de negro

-Un hombre de negro me persigue en mis pesadillas. Me despierto gritando-dijo la paciente al doctor.
El doctor conciso, discreto e incluso buena persona. Se quito las gafas y la entendió.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Historias de vecinos

-   ¿ Sabes dónde está la vecina del cuarto, creo que su grifo gotea?-preguntó el vecino del tercero. 
- A veces la veo con su ex pasear- contestó la vecina del segundo.
- Pues si, y luego se deja el grifo abierto y nos mancha a todos- agregó el vecino del tercero. 
Vivía amargado por su minusvalía no reconocida. Los malos tiempos económicos no permitían conceder minusvalías, todos debian trabajar  a pesar de estar cargados de dolores y trabas en sus cuerpos. 
El vecino bajó la cabeza y salió a la calle donde se encontró con la vecina del primero, viuda hace años, con un novio jubilado que la besaba. El vecino no podía más con sus celos y se fue al bar a ahogar sus penas.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Cuento con la letra O

Habia una vez, había una vez,  un pueblo escondido entre valles. Un pueblo con muchas casas encima de una de ellas, había un letrero con la letra O. O de ositos, era una tienda de ositos. Ositos de muchos colores y formas pero había uno diferente.  Un osito de color del arco iris. Era un osito-acuarela. A él acudían el resto de los ositos cuando querían ser un de color diferente al suyo. El osito-acuarela compartía sus colores con los demás ositos. Un niño quiso comprarlo pero el tendero no se le vendió. Le dijo" no te puedo vender al osito, es un osito que comparte. En la vida hay que compartir sonrisas, lágrimas, alegrías, abrazos, besos, y hasta los colores  y si te vendo al osito-arco iris el mundo se quedará sin compartir" y se fue feliz, y compartió con sus amigos todos sus momentos" y colorin colorado este cuento se ha acabado y a Santiago le ha gustado.
 
A mi sobrino Santiago.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los habitantes de la calles de Madrid

No tienen patria son exiliados de otras culturas. Culturas que les expulsan de sus calles, para trasladarles a las de Madrid.  Madrid les deja sus edificios vacíos. Edificios donde corre el aire pues no tienen techo. Edificios que solo derrumban ante las miradas compasivas. No tienen patria ni bandera. No tienen manos, ni voz. Solo lágrimas que dejan caer al vacío, así  son los habitantes de las calles de Madrid.
 
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 19 de noviembre de 2013

Los habitantes del metro

Seres deformes corrían por la vías no querían que nadie les viera. Si lo hacían les perseguirían y enterrarían en las catacumbas del olvido. Catacumbas donde enterraban a los seres sin trabajo.  Seres oscuros que vivían en el metro. Seres que no consumían sueños, los tenían. En las catacumbas se les clasificaba por líneas de metro y colores. En las catacumbas solo había silencio, silencio deforme e inconcluso. Silencio de los que habían expulsados del metro.
Ana Maria Tapias Garcia

sábado, 16 de noviembre de 2013

Recuperar la memoria

El abuelo caminaba por la nieve. Su nieto le veía a lo lejos. El abuelo se iba hundiendo en la nieve y con él se hundía su memoria. Su nieto no quería olvidarle. Fue corriendo tras él le agarró de su mano y le dijo" abuelo cuéntame tu vida que quiero aprender a recordar". Y recordaron hasta que el abuelo un día no volvió de la nieve.

Ana Maria Tapias Garcia.


viernes, 15 de noviembre de 2013

La nieve

La nieve era un muñeco. Muñeco a quien los niños entregaban una de sus bufandas elegida en un sorteo, el que acertaba el número entregaría la suya, olvidando el clamor de sus gargantas ante el hueco por donde entraba el frío. Frío de su jardín aburrido en otoño. Demasiada hojas en el suelo para poder contarlas, algunos sólo llegaban hasta el diez. El jardín se adornaba con la nieve y sus figuras. Figuras de sus días de colegio y manos con guantes. Figuras de sus días de salón y televisión. 
La nieve era un muñeco a quien adorar.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Violadores andan sueltos

Violadores caminaban por las calles vacías. Calles que no querían verles y susurraban a sus espaldas" iros a vuestra casa y no salgáis". Violadores entraban en supermercados fantasmas con comida que susurraba en su aliento" iros a vuestra casa y no salgáis".
 Violadores sin conciencia se desdibujaban en la ciudad. Ciudad que anhelaba ver sus rostros para huir de ellos. Ellos crueles sujetos sin predicado. Ellos que caminaban victoriosos entre sus rastros de dolor. Rastros que no les importaban . Las calles nada podían hacer a parte de susurrar.
Ana Maria Tapias García.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Basura

La basura se agarraba a las calles antes de ser definitivamente olvidada. La huelga la hacía visible a un mundo que solía taparse la nariz cada vez que pasaba junto a ella, pero la basura sentía y cuando lo hacia lloraba y reía. La basura estaba feliz hasta que llegaron los hombres de negro: los políticos y decidieron que el olor que traía dañaba su reputación y la basura lloró su abandono en el vertedero.

Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 12 de noviembre de 2013

Escaparates de Navidad.

 A su mirada huraña le asqueaba la navidad con la que se encontraba en los escaparates. Sabía que todo el mundo era feliz cuando llegaba, olvidando las tragedias de la rutina. Tragedias que esparcían lágrimas por las calles. Calles negras, sin color, sólo con olor. Las calles olían a abandono y a duelo de las sombras. Su mirada se cobijó en un escaparate donde los muñecos de nieve le hicieron viajar en en el tiempo. A los dos años una nevada conquistó su mirada un 25 de Diciembre y fue un niño rojo. Un niño- Santa Claus con un reno que le llevaba al fondo del árbol,  donde un coche le esperaba. Un coche fue su primer regalo de navidad. Su mirada huraña también sonrió.

A mis cinco sobrinos.

Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Una bolsa de gusanitos

Una ,pequeña,  bolsa de gusanitos agonizaba en en el suelo. No contaba  con una unidad de cuidados paliativos. La sanidad cada día estaba peor. La sanidad no habia diseñado  confesionarios para las lágrimas. La muerte era algo natural, algo que se arrastraba por las aceras sin consuelo.  La brutalidad de la vida llevaba a la necesidad de la muerte. Una bolsa de gusanitos más enterrada en el ocaso de las miradas. Una bolsa.

Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 10 de noviembre de 2013

El tifón y la destrucción

En un país sin fronteras, las que tenía fueron barridas por las armas, se asomaba cada día un viento irregular y prometedor. Prometía romper sueños y desencadenar catarsis interiores. Nadie se asomaba a su pensamiento por temor a descubrir la verdad. Nadie se dejaba llevar por su ruido interior. Un día el viento estallo en cólera y se abalanzó sobre el país destruyendo de ventanas, puertas, casas, rotas. El viento ese día fue escuchado.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Espejo, espejito

"Si, parezco otra mujer," decia Laura al espejo.
Laura tenía ochenta años y unas cuantas arrugas que la diferenciaban de sus amigas, todas operadas hace una década, lo que las hacia parecer abuelas estiradas que miraban el paso del tiempo con setenta años pero piernas de ochenta. Piernas que no acertaban a mirarse en el espejo. El espejo siempre era cruel sobre todo sí nunca te has operado y ves la cronologia en tus mejillas.
 
Ana Maria Tapias Garcia
 

jueves, 7 de noviembre de 2013

Reunión necrológica.

 Cada dia las vecinas del bloque número dos se reunian en el pasillo de la escalera para contar las necrólogicas. Hablaban de las virtudes del muerto, de su edad, de su mujer, de sus  padres, de sus  hermanos, de sus  hijos,  de sus nietos y hasta del perro que le echaria de menos y tambíen lloraría.
Hablaban sin medir la rima de sus frases. La reuníón vecinal terminaba cuando una de ellas que tenia voz de campana pronunciaba la frase mágica que ninguna queria pronunciar" La muerte siempre llega" y todas volvían a sus casas resignadas.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Memoria en blanco y negro

De nada la valia mirar las fotos pues su recuerdo estaba putrefacto. Olia desde lejos a nostalgia y formas costumbristas. Olia a pasado. Olor en blanco y negro que la angustiaba sobre todo  en los dias que sus caras no se asomaban a su voz interior. Voz que salia las noches de luna llena en busca de una justificación para ser valiente y luchar. Luchar contra el destino de tener memoria mientras ellos vivían en la suya. No podía olvidar.
Ana Maria Tapias Garcia

Basura

La basura viste  las calles, calles que nunca se habian fijado en ella. Sólo existía en los vertederos, lugares alejados de las ciudades. Calles  que olian y el olor no existe dentro de la sociedad  de las colonias, colonias que afixian el sentido común envuelven las calles. Calles que no hablaban  ni gritaban  el olor que llevaban  dentro.


-A  mi no me gusta, la colonia-dice una cáscara de plátano a otra. Se han hecho amigas desde que nadie las recoge. Hablan todos los dias de los nuevas basuras acumuladas y de sus dueños. Dueños que se tapan la nariz al pasar a su lado.
-Les damos asco-dice la cáscara que aún no había hablado.- Me lo temía-contesta.

Cada dia en cada esquina la basuraba olia. El éjercito estaba preparado para intervenir y quitar el sudor de las calles y dejar lugar a la colonia. Asi era la dictadura.

Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 4 de noviembre de 2013

El maniqui.

Estaba  caido en medio del intercambiador de Principe Pio:  médicos y enfermeras vigilaban sus constantes vitales. Los usuarios del autobus miraban incrédulos la escena.  Escena de un hospital en la calle. Los médicos se habian convertido en actores de un drama mudo, no hablaban, sus manos seguían los dictados de la ciencia. El hombre del suelo no sabía nada de su vida pasada. El hombre del suelo carecia de rostro, sólo era un maniquí tendido en el suelo.
 
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 3 de noviembre de 2013

Washupp

Un segundo sin prestar atención a la puta maquinita y Elsa tenía 20 washupp. 20 ideas nuevas que bombardeaban su cabeza. 20 suculentos proyectos a los que no podría hacer frente. Sólo podia mirar el horizonte de sus pensamientos, estaba atada a la pata de su pensamiento. Pensamiento ilegible para el washupp, pero habia decidido formar parte del rebaño y dejarse llevar como una oveja.

La puta maquinita hizo estallar sus oidos, la otitis se apoderó de su pensamiento. Debia medicarse con unas gotas cada dia al amanecer. Cada dia la puta maquinita la llevaba a otros pensamientos que la hicieron olvidar el suyo. La puta maquinita la domino.

Ana Maria Tapias Garcia

cuento con la palabra drones

Los niños jugaban a la guerra en medio de la destrucción. Sus vidas yacian tiradas en el suelo. Sus vidas carecian de valor para unos y para otros. Sus paisanos mataban sin pensar. Los aliados mataban para contrarrestar. Asi llevaban años y años mientras ellos crecian. Crecian ajenos a la paz y llenos de palabras como: drones, bombas racimo, metralletas, balas, trincheras. Olvidando palabras como: amor, sonrisa ,caricias, perdón. Palabras con las que habian olvidado soñar. Palabras con las que no crecieron.
Los niños jugaban en silencio en medio de la destrucción.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cuento con la palabra: ser analfabeta de las palabras

Decidió dejar de leer. Decidió un dia tras otro dia ser otra persona que no llorará. No llorará más.  No llorará. Decidió ser parte de otra relidad. Realidad empática y sin dudas. Dudaba de casi en la vida real. Dudaba de la vida como tal era. Dudaba de la naturaleza humana. Decidió dejar de leer en ella.
Decidió tantas cosas que nunca hizo realidad que un dia como otro cualquiera se evaporó y no volvió.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 31 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: tumbas

Las tumbas se comunican desde la distancia de sus muros interiores.

- Hay que ver las guerrras, que nos quedaron por hacer-dice el general al cabo.
Sus tumbas están pegadas. Murieron en la misma batalla y bajo las mismas bombas. Murieron hechizados por una verdad que ahora discuten desde sus distancias.

En la siguiente galeria dos bisabuelas charlaban haciendo punto desde sus muros.
-Ya tengo cinco bisnietos y todos se parecen a mí-decia la bisabuela, mientras hacia un jersey.
- Yo tengo dos y se parecen a la otra familai- contestaba. Pero me quieren mucho. Les he oido hablar de mí en sueños.


A unos pocos metros de ellas unos niños juegan,  sin darse cuenta que sus bisabuelas saben que la vida es un juego con silencios.

Los silencios que las tumbas escuchan.


Ana Maria Tapias Garcia


miércoles, 30 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: espias

-Eco, eco, eco-decia un espia a otro espia.
-Somos espias, no podemos fallar en las escuchas telefónicas-replicaba el segundo espia.
 
Era aburrido saber qué comerian cada presidente. Era todavía más aburrido conocer la bronca de los maridos y mujeres de los presidentes.  Todos terminaban discutiendo siempre por lo mismo: el mando de la televisión.  A ellas les gustaban más las peliculas románticas, a ellos las películas con hombres que dan patadas a todo lo que se mueve.
 
-Estoy harto de espiar-dijo el más feo.
 
-Vayamonos a tomar un wisky, que parece ser una bebida de espias-dijo el más gordo.
 
 
" Siempre tendremos  Paris" dijo Rick y la pareja presidencial se durmió sin pensar que al otro lado del teléfono dos espias se habian enamorado.
 
 
Ana Maria Tapias Garcia. 

El cuento de los mineros

Se  alzaba gigante ante los ojos de los hijos de los mineros. Ojos pequeños ante la dureza de la mina. A veces esperaban a sus padres fuera de ella.  Sus padres eran sus héroes.  Héroes con casco y mirada negra. Héroes que cada dia al regresar a casa ,contaminados,  de carbón contaban cuentos de cielos negros  y mariposas. Mariposas naranjas a las que perseguian hasta llegar a un lugar mágico donde todos los deseos se hacian realidad. Deseo que les llevaron de mayores a ser mineros y mirar la mina con ojos pequeños.
 
Ana Maria Tapias Garcia
 
A todos los mineros

lunes, 28 de octubre de 2013

Accidente mortal

No miraba a la vida desde hacia años. Estaba contaminado por el trabajo y la necesidad de pagar facturas acumuladas sobre su  mesilla de noche. Hacia meses que no leía  libros sólo facturas. La vida se habia convertido en una factura a la que dar la razón. Odiaba dar a la razón al consumo pero si quería llevar pantalones debia consumir. Ir desnudo por las calles le llevaría a la cárcel y allí le impondrían un traje de rayas grises. Un traje para olvidar su desnudez. Cruzó la calle leyendo la factura que iba a pagar y la pagó con su vida. Un coche le mató. No tuvo ojos para ver la muerte, otra factura más escondida detrás de la realidad.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabras: pequeños gestos

Llevaba meses sin recibir una sonrisa como aquella. Caminaba cansada de la rutina. Rutina de oir palabras ajenas a su mente. Otras mentes llenas de humo la dejaban enferma de tristezas. Tristezas que no eran suyas, aquel dia caminaba ajena al mundo cuando una sonrisa la invitó a quedarse con ella.  Ella se asusto al principio, nadie la sonreria, nadie la miraba. Aquel dia tuvo la fortuna de saber mirar a esa sonrisa y en ella se quedó.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 27 de octubre de 2013

dos hojas charlatanas

Dos hojas charlatanas se comian ensismismadas una tarta de tierra. Desde la altura de sus árboles soñaban con la tarta. Tarta llena de granos que sabían a pisadas. Cada pisada contenia un aroma y ese aroma las llevaba a comer más y más granos de arena.
- Comamos, comamos-decían que el viento nos llevarán y no podremos comer.
- Comamos, comamos-decían mientras el viento se las llevaba.
 
Las hojas charlatanas habian sido felices pues un sueño habian comido y colorin colorado las hojas charlatanas se han callado.
 
A mis 5 sobrinos: Santiago,  Alonso, Guille, Mariana e Inés.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 25 de octubre de 2013

sopas de ajo

 Evarista cocinaba en la lumbre sopas de ajo. Tras un dia duro de trabajo en el campo su marido Saturnirno y sus ocho hijos esperaban su ansiada cena.  Las sopas de ajo olían en sus estomagos hambrientos que reclamaba atención.  Niguno decía nada. Callaban ante el deseo. Callaban  ante su plato cuando las manos de su madre rozaba  sus manos para dejarles el plato. A veces no tenían platos para todos: un plato central servia de autoservicio y habian de ser rápidos para no quedarse con el hambre. El hambre castellano de la tierra y el sudor. Hambre que Evarista saciaba cada noche.
 
A mi abuela
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Cuento con la palabra Biblioteca

Miraba la biblioteca desde que era pequeña: era alta, grande como un elefante. Un elefante con colmillos de marfil. Colmillos a los que un dia llegó. Llegó con mucho esfuerzo y amor. Ana siempre daba mucho amor a cada libro que se encontraba en la biblioteca. Otros compañeros no acariciaban el lomo de los libros, se pasaban el dia refunfuñando sobre ellos y sobre la gente que los pedia, pero Ana siempre soñó con acariciar elefantes. Elefantes con orejas que se movieran con el viento de las palabras. Las palabras se llevaron a Ana de la biblioteca y sus compañeros siguieron refunfuñando, pero el eco del viento sólo escuchaba las palabras de amor y el amor quedó en la biblioteca que Ana un día tuvo  que dejar.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 22 de octubre de 2013

Cuento con la palabra educar

El viejo profesor de pelo blanco sonreia. Sonreia desde sus canas llenas de alumnos. Alumnos que fueron cayendo de su pelo como si fueran hojas. Hojas que volaban hacia otros mundos llenos de fantasia. Fantasia  donde el amor y los sueños se mezclaban. El amor de caminar sin fronteras y los sueños de volar sin horizontes. El viejo profesor sin canas se quedó dormido en su pupitre de niño. De niño soñò en  educar con amor.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 21 de octubre de 2013

El Héroe

El Héroe apareció desde  detrás de la cortina, cortina del silencio. El silencio dominaba sus actos. El silencio ponía los puntos sobre las oraciones, oraciones que ayudaba a terminar. Era cuidador. Cuidaba la salud de sus familiares que se agotaban en la distancia de sus recuerdos. Distancia que el Héroe paliaba con fotografias. Fotografias de otros. Otros más jovenes y sonrientes. Otros llenos de imágenes, las suyas habian decidido quedarse en el Héroe. Héroe que las mimaba cada día. Cada día con sus 24 horas. El Héroe.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 20 de octubre de 2013

Quiero ser hoja

" Quiero ser hoja " le dijo la madre a la hija. La hija a sus ocho años la miró extrañada. No concebía cómo debia cambiar la mano de su madre por tenerla en su propia mano y acariciarla. Su madre la contaba cuentos de hadas que transformaban a los ratones en principes. Asi que la hija pensó en pedirle al hada de los deseos que su madre fuera hoja. Mientras lo pensaba,  una hoja cayó a sus manos ,de un árbol,  la cogió con dulzura y se la dio a su madre. Su madre fue feliz pues ya era hoja. Hoja en la fantasía de su hija.
Ana Maria Tapiar Garcia.

sábado, 19 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: Percebeiro

El percebeiro escalaba roca. La roca jugaba con él golpeándole con el mar. El mar estaba intranquilo ese dia. El mar recordaba viejas canciones de percebeiros muertos. Canciones que cantaban mientras llegaban al fondo del mar. Canciones de despedida para sus familias. Familias que a veces oian sus voces entre las rocas que el mar en los dias de lágrimas les llevaba.
El mar lloraba y  el percebeiro sentía sus lágrimas sobre sus manos. Manos hechas para rescatar del olvido al percebe.
El percebeiro sonrió al llegar a casa y contó a su mujer e hijas como jugaba con el mar.
 
A todos los percebeiros
 
Ana Maria Tapias Garcia.
 

viernes, 18 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: cáncer de mama

La madre miraba a la hija intentando explicarla el sentido de los lazos rosas que les habian entregado en la plaza. La niña no entendia el silencio de su madre que siempre contaba todo con detalles.
 
" En la casa de muñecas con la que juegas cada tarde,  hay algunas muñecas que  enferman sin querer. De un día para otro han de afrontar su enfermedad, someterse a tratamiento y curarse.  El lazo rosa le llevan como una medalla al valor que demuestran en su lucha contra el dolor de verse enfermas"  ,  acertó a decir la madre sin llorar.
 
La hija colocó una zona rosa en su casa de muñecas para no olvidar el significado de la palabra valor.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 17 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: Drácula

Las dos hermanas dormian juntas  cuando Drácula  se asomaba al comedor mordiendo cuellos que no aparecían en el espejo.  Corrían a mirarse en el espejo a ver si se reflejaban. Respiraban tranquilas, sus cuellos aún no habían sido mordidos, podian jugar con sus muñecas sin morderlas. La sangre llamaba a la sangre y los mordiscos teñian sus bocas de colmillos. Pero afortunadamente Drácula no podia salir de la pantalla.  Drácula salía en sus noches de luz apagada y almohada solitaria por eso dormian juntas. Una despertaría la otra y no se dejarían morder.


A Encarna y Alicia, mis hermanas,  que dormían juntas cuando Drácula se asomaba a sus sueños.

Yo nunca pude ver Drácula.

Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: pies

Caminaban con sus mochilas en la espalda.  Su vidas cabian en ellas. Sus vidas habian sido desahuciadas del rumbo elegido. Ya no elegian nada, elegian por ellos. Elegian los colores de su universo en extinción. Colores del arco iris, del amanecer, del atardecer donde vivían.
 Cada dia podían hacer  menos cosas con sus pies: antes iban a las tiendas, al cine, al teatro, a los bares. Ahora sus pies se habian parado y no sabía cómo  seguir. Sus pies carecían de huellas que les aconsejaran. Sus pies eran su mochila. Mochila desahuciada en la realidad. Realidad contaminada de hombres y mujeres con mochilas como casa y pies de colores.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 15 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: cuadro.

-Somos figuras de un cuadro - dijo la escualida forma a la otra.
-Nos analizarán siglos después y no nos reconceremos en sus palabras-agregó.
-En realidad amadas figuras sois producto de mi imaginación y no es fácil indagar en ella-dijo el pintor.

En otra época las caras tristes llamaron la atención de un critico de arte que expresó tajantemente"  Son dos figuras que representan la muerta de la madre. La madre sale en todos sus cuadros"  y todos miraron a la madre.
 
-¿ Qué representamos?-preguntaron las figuras al pintor.
 
-Nada en concreto, me gustan las caras tristes. Son mas díficiles de pintar que las alegres-contestó.
 
Cerré el taller de pintura y se fue.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 14 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: cisnes negros

Los cisnes negros se escondían, no querían ser deseados. Ser deseados significaba que les cambiarían y habrían de formar parte de la sociedad. La sociedad no permite la imaginación, la encarcerla. Ellos no buscaban ser unos cisnes más que hablarán del miedo, del odio, de la necesidad de parecerse a otros espejos. Ellos buscaban su sombra. Sombra acondicionada a su imaginación con ella jugaban a esconderse de la maldad de un mundo que les miraba como amenazas a su homogeneidad. Amenazas silenciosas a las que disparar. Los cisnes negros se escondian con imaginación.
Ana Maria Tapias Garcia


Cuento la palabra: alcantarilla

La alcantarilla no sabia si atrapar a las hojas o dejarlas ir. Las pisadas la  condenaban a estar siempre entre viejas suelas de zapatos que se quejaban de sus dolores.  Pisadas que se iban con el paso de los años. Las hojas le hablarían y se olvidaría de las pisadas que le hacian reir. La alcantarilla  dejó que las hojas siguieran el rumbo del viento y se durmió con el ruido de las pisadas, pisadas que la despertaban de sus pesadillas.
 
Ana Maria Tapias Garcia

viernes, 11 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: bailar

Sus pies bailaban al ritmo de su cabeza, movimientos encadenados a su interior. Interior anhelante y soñador de una canción. Una canción suya. No tenía canción y todos la tenían en el mundo, menos ella una muñeca sin pareja. Cerró sus ojos y bailó hasta el atardecer. Bailó sin suspiros. Bailó sin agotarse. Bailó con los dedos en su fantasia. Fantasia de muñeca con coletas y sin destino y bailó.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 8 de octubre de 2013

Robar besos al atardecer

Cada tarde salia con su cámara, cámara  rota y destrozada por tantos besos como la daba y ponia rumbo al atardecer. Atardecer demacrado y silencioso. La rutina hacia mella en su estado de ánimo. La rutina le dejaba sordo de sueños pero cuando llegaba ella y le besaba resucitaba de su silencio y hablaba. Hablaba de su nostalgia, de sus dudas, de su nada interior. Hablaba y la besaba a la vez. Ella también se sentia sola y abandonada pero caminaba en busca de su beso cada dia, beso que robaba al anochecer.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 7 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: hombre crucificado

El hombre crucificado quería bajarse de las maderas, estaba agotado de estar en la misma postura durante siglos. Bajarse significaba renunciar a ser imagen y convertirse en hombre. Lo primero que debería hacer seria comprarse un pantalón vaquero, una camiseta y unas deportivas, y aprender  a caminar. Había  olvidado como los pies volaban por las calles. Como los pies eran decisivos a la hora de tomar una decisión. Un 24 de diciembre decidió bajarse de la cruz y ser libre. Nunca quiso ser imagen y menos un Dios." Cosas del destino", pensó mientras tomaba el avión.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 6 de octubre de 2013

Cuento con las palabras: fábrica de recuerdos

Desde que era un niña pensaba en escribir cuentos para sus hermanas. Tuvo que jugar con muñecas, desplazar carritos de bebé,, hacer de madre comprometida con la causa. La causa de ser una mujer con hijos, ella soñaba con los cuentos. Cuentos que aparecían a todas horas en su imaginación. No la gustaba el colegio, sólo fabricar recuerdos, fue una estudiante de suficientes. Su imaginación era más fuerte que ella, la tiraba al precipicio de los sueños. Soñaba y caminaba. Caminaba en una fábrica de recuerdos que la llevó a ser muchas mujeres que siempre creaban sonrisas en otros. Sonrisas que fabricaba.
Ana Maria Tapias García.

jueves, 3 de octubre de 2013

Cuento con la palabra:llueve

Llueve casi diario en su ciudad. Una ciudad aislada del resto de las ciudades. Una ciudad escondida bajo las aguas donde vive.  Él prefirió caminar desde su  silencio. El silencio de sus dias atrapado tras los cristales.  Cristales con gestos indiferentes y sin paraguas. Cristales del olvido de su cronologia de la lluvia.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: pared

Al otro de la pared se escondia un fantasma, eso imaginaba. Imaginaba eso por los ruidos que oia por las noches, por el dia el lenguaje de la olla, batidora, lavadora, sartén, no la dejaban oir ruidos. Intentaba saber sí el fantasma hablaba por el día no le oía. Por las noches se metía dentro de las sábanas el miedo la podía y se ponia a escuchar. Pasado el tiempo estableció un diálgo con aquel ser de otro mundo. Ella le contaba sus problemas laborales y él la respondia con un susurro de una ventana que se cerraba, un cuadro que se caía. La casa fue escenario de un crimen: un hombre envenenó a su madre,  por los celos que le ocasionaba que hiciera mas caso al hombre del tiempo que a él.  Nadie se dio cuenta del crimen, pensaba que era muy mayor. Él se suicidó dias despues, dejando una nota " he matato a mi madre, no soportaba que me ignorara". La policia dio el caso por resuelto y él se quedó como fantasma en la casa. Casa que nadie reclamaba.  Ella vivía de alquiler, un alquiler barato, nadie queria la casa de al lado de un crimen. Un crimen con un fantasma que al fin era escuchado en las noches donde su vecina no veía la televisión.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 1 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: hojas

Hojas sin destino se acumulaban en calles.  Debían aprender el lenguaje de su nueva vida  y de las pocas manos que las recogían. Una mano pequeña llena de sueños las buscaba con la mirada. Estaba cansada de buscar utopías en los demás y en ella misma. Utopías que siempre la hacían llorar. Abandonó utopías y aprendió el lenguaje de las calles. Lenguaje que se acaricia con las manos. Sus manos enseñaron el lenguaje a las hojas hasta que se arrugaban con amor. El amor es el lenguaje  más difícil de aprender y que pocas manos son capaces de enseñar
Ana  Maria Tapias Garcia

lunes, 30 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: renacuajo

" No me llames así", que me enfado, me decía. La llamaba" renacuajo". Mi abuela era un ser con los ojos verdes y la piel blanca. Un ser hecho de fantasía. Vestia con ropas de su madre.  Cocinaba en cazuelas del siglo diecinueve. Planchaba con sus manos, las arrugas invisibles que quedaban en las camisas de mi abuelo. Abuelo hecho de cuentos. Se conocieron en un baile donde se miraron y se enamoraron. Su amor les duró cincuenta años. Cincuenta años de escribir con palabras de amor, respeto, silencio, soledad y hechizos. Mis abuelos sufrieron el hechizo de una hada que les dijo" sereis felices y tendreís tres nietas, una de ellas te llamará rencuajo" y asi fue. La llamé renacuajo y mi abuela un ser hecho de fantasia una madrugada se fue a buscar a mi abuelo. Abuelo que como las hojas de los cuentos de las que estaba hecho voló a la cima de la realidad.
Ana Maria Tapias Garcia.
 
Con todo mi amor a la fantasia y al cuento que iluminaron mi infancia.
 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: Bembrive

Cada sábado por la mañana mi abuelo encendía su viejo radiocasete y escuchaba: muñerias. Muñeiras que le había grabado su amigo Antonio. El señor Antonio le llamábamos. Vivía en Bembrive, una parroquia de Vigo. Mi abuelo sentía morriña de su amigo y bailábamos  muñeiras en el  comedor. Muñeiras castellanas en mis oidos. Oidos con forma de gaita y aldea escalonada. Bembrive era el cuento que mi abuelo le regalaba a mis pies,  en mi niñez. Cuento-muñeria que siempre bailo.
Ana Maria Tapias García.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: imágenes

El elefante permanecía atrapado entre dos árboles, no podía caminar. En su pensamiento aparecía Dumbo. Dumbo volaba con sus orejas, mientras él estaba atrapado. Su mirada veía el mismo paisaje. Paisaje anciano con el paso de los años. Años y años atrapados entre los árboles. Árboles que le cobijaban de la tristeza. Se hizo amigo de sus cortezas, a quienes contaba cuentos con entusiasmo y emoción. La emoción de superar su monotonía a través de las imágenes.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 26 de septiembre de 2013

Cuento del sol

Guille y Santiago empiezan a dictar el cuento del sol. Guille tiene dos años y medio, Santiago cuatro y medio. La tía Ana con su bolígrafo mágico le escribe:

EL CUENTO DEL SOL

" Había una vez una m en la pelota, en un globo, en un balón, en un estadio de fútbol, en un pajarito, en una linterna, en un Kindle de Ana, y un móvil.
Era de día en el estadio de fútbol.
Había una vez un cometa, una estrella un ratón y una nube".

Ana Maria Tapias García.

Cuento escrito por mis sobrinos: Guille y Santiago.  Dos niños que ya empiezan a imaginar y a crear sus propios cuentos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: alzheimer

-¡ Quién eres!- le preguntó a su hijo. Su hijo sonrió y le contestó" soy tu hijo, papá"
-Yo no he tenido hijos, soy un niño para poder tenerlos-respondió su padre.
Su hijo no quiso llenarle  la mente de más preguntas. Cerró el cuarto de su padre y le dejó que descansará. Su  padre había sido un gran maestro que regaló memoria y ahora carecía de ella. Su padre le había enseñado que nunca se ha de olvidar. 
Su padre veía la televisión ajeno a su vida.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra:bipolar

El bebe más bonito del mundo nació con dos cerebros: el triste y el alegre. El triste lloraba con la lluvia. El alegre saltaba a la comba. El triste lloraba cuando sus muñecas se enfermaban. Ella las pegaba el sarampión, la varicela, las anginas. y la faringitis. Ella no entendía como sus muñecas enfermaban pero las cuidaba: las llenaba de mimos, y ternura. Un día su padre la dijo hija" tienes dos cerebros". Ella no entendió bien qué era eso de tener dos cerebros. Sabía que tenía dos manos, pies, brazos, ojos, piernas y era feliz. También lo sería con sus dos cerebros. En los días tristes lloraría con las desgracias del mundo. En los días alegres reiría con las maravillas del mundo.
El bebe más bonito se convirtió en una mujer  que convivía  con  sus dos cerebros.
Ana Maria Tapias García

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: copago

En un lejano país donde las enfermeras van vestidas de rosa, comen fresas rosas y sonríen en rosa. Los enfermos se someten a tratamientos para curarse en camillas rosas , fabricadas con algodones rosas. El rosa adorna el país, es su bandera. Bandera del bienestar. Al país rosa llegan noticias de otros países  en uno de ellos los enfermos han de pagar las medicinas. Las noticias hablaban del derroche de sus políticos y como sus ciudadanos han de pagar por ellos. Ciudadanos envueltos en el color gris. Gris de la contaminación que padecen. Gris de sus sueños rotos en la deuda que padecen. Gris de sus miradas que se suicidan cada día cuando descubren el rosa.
Ana Maria Tapias García.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: desahucio.

Amparo miraba un día tras otro las números en rojo de su cuenta bancaria. Apenas podía caminar con ella, sus tres hijos y sus nietos. Amparo no sentía su corazón en sus piernas. Piernas cargadas de euros que debía. Debía su vida a los usurpadores  de sonrisas. Usurpadores que se sentaban en sus cómodos sillones y reían ante su deuda: 900 euros. 900 euros de sus piernas. Piernas que pesaban más que su familia. Familia a la que decidió decir adiós. Amparo se suicidó. 900 euros fueron su soga y los banqueros reían y la sociedad callaba.

No a los desahucios.

Ana Maria Tapias Garcia

A Amparo la última víctima de los desahucios. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: violencia

Los disparos llegaron desde la azotea. Caminaba hacia su trabajo cuando hubo de esconderse en una tienda de comestibles. Caminaba con la mirada fija en los papeles que debería realizar y un cadáver se aproximo a ella y la dijo" estoy muerto". Ella cerró los ojos y pensó la suerte que había tenido de no ser ese cadáver. Cadáver de un día como otro cualquier donde un hombre disparaba desde un azotea. Un hombre que hacia pruebas de tiro. Un hombre asesinado en el fuego cruzado.
Nunca dejó de oír los disparos que la salvaron de ser un cádaver.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: sencillez

Las joyas de su niñez no avalaban su madurez. Madurez alejada de la pulsera y los anillos que la habían regalado de pequeña. Desde que un anillo quedó atrapado en uno de sus dedos,  no había vuelto a llevar a anillos. Tuvo que recurrir al agua con jabón. Sus padres bromeaban con llamar a los bomberos. No se puso más  anillos. Su soltería venia de lejos. Las pulseras llevan escritas su nombre. Nombre que la impusieron. Nombre burocrático al que renunciaba. Como renunciaba a pasear delante de los demás como si ella fuera una joya y ellos no. Paseaba con sencillez. La sencillez de saber igual.
Ana María Tapias García.

Cuento con las palabras: diálogo-monologo

No sabia qué hacer con él. Él permanecía acodado en el bar. No tenía ganas de conocerle. No tenía ganas de regalarle un diálogo. Hubiera huido de su sombra, sombra paternalista y llena de contradicciones. Le hubiera dejado en aquella esquina oscura y no le hubiera hablado pero su educación no se lo permitió y estableció un diálogo con él. Diálogo frio y lleno de hostilidad. Nunca romperían juntos un plato, ni soñarían juntos. Él nunca dialogaba.
Ana Maria Tapias Garcia

viernes, 13 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: amanecer

Nadie la había explicado cómo era el amanecer.   Así que un día decidió olvidar las sábanas y el mundo que vivía dentro de ellas y se levantó. Despejó su mirada de telarañas y siguió el rumbo del amanecer. Amanecía con nubes, nubes altas, nubes con formas de cuadros imposibles de descifrar. El amanecer suspiró dentro de ella y creó otra realidad. Realidad en la que buscaba parte de ella.
Ana Maria Tapias Garcia

Cuento con la palabra: amanecer

Nadie la había explicado cómo era el amanecer.   Así que un día decidió olvidar las sábanas y el mundo que vivía dentro de ellas y se levantó. Despejó su mirada de telarañas y siguió el rumbo del amanecer. Amanecía con nubes, nubes altas, nubes con formas de cuadros imposibles de descifrar. El amanecer suspiró dentro de ella y creó otra realidad. Realidad en la que buscaba parte de ella.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 12 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: soñar

Soñaba desde sus ojos, ojos marrones, con acariciar la luna. La luna era todo para ella. Ella que caminaba bajo la realidad, deseaba soñar. Soñar con un lunático que la arrancará la voz para no poder caminar. Soñar con un marciano que le abducierá el pensamiento para flotar en el viento. Soñar con un venusiano que le anulará el sufrimiento con sus sueños. Sueños llegados de otra civilzación. Su civilización se estaba extinguiendo por no soñar.
Soñaba desde sus ojos leyendo.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: adoptar

Su amor era diferente. Un amor entre dos hombres nunca estaba bien visto. Desde pequeños supieron que se amarían pese a todo y pese a todos. Todos incluso su familia les hacían sentir diferentes. No lo eran. Amaban la vida como el resto. Soñaban, murmuraban, deseaban, anhelaban. Utilizaban verbos, comas, frases para sentir. Sentían y no eran libres. Su amor necesitaba educar. Educar una vida, pero las leyes no les dejaban. Las leyes impedían que su amor fuera libre. Las leyes y la sociedad no pudieron con su amor. Caminaron de la mano por las calles de los sueños, donde adoptaron a Pedro.

Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: derrota

La derrota nunca fue anunciada pero si entraba en sus calculos. Jugaba a todo a una carta: el as de corazones. El as de corazones giró varias veces sobre la mano del crupier y se metió dentro de la baraja. Habia perdido su dinero y sus sueños. Soñaba con el dinero ganado construir una vida sin manchas en el suelo de su casa. Casa rota y desvencijada por el paso de los años sobre ella. Su casa era su as de corazones y salió con ella en su mirada. Mirada derrotada.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 31 de agosto de 2013

Cuento con las palabra:campos de refugiados

No sabían donde huir, su pais estaba en guerra. La guerra no dejaba que durmieran en sus casas. Casas destruidas sin posiblidad de ser remendadas. Los remiendos los hacían a los calcetines no a los tejados bombardeados. Las bombas caían sin cesar sobre sus ansias de sobrevivir. Huyeron hacia un campo donde se juntaban más huidos. Construyeron casas con sus manos. Construyeron nuevas vidas con sus palabras. Construryeron sonrisas, sonrisas rotas por la violencia ejercida en el campo contra las mujeres. Las mujeres nunca dejaban de huir. Ya no tenian sitio donde hacerlo. Se quedaron refugiadas en su cuerpo con su dolor.
Ana 

jueves, 29 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: ir al cine

 "Vamos el cine y soñemos", le dijo el hombre a la mujer.
Hombre sujeto a la dictadura de la burocracia. Trabajaba  de conserje en un colegio. Los niños no dejaban de hacer travesuras, los profesores no dejaban de quejarse, el director siempre tenía mala cara y él debia cargar sobre su mirada todas las otras miradas.
Al llegar a casa no contaba nada a su mujer, no quería que sufriera con otras vidas que no eran suyas.
Preferia cargar con miradas que no le dañaran y se fueron al cine.  Las miradas les llevarían a otras ciudades donde nunca podrían viajar. Las miradas eran grandes y no las de su rutina que se clavaban en sus pupilas dispuestas a matar su alegria. Alegria inmune a la pantalla.
Salieron del cine soñando y asi seguieron hasta el dia siguiente.
 
Ana Maria Tapias Garcia.


martes, 27 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: Tengo un sueño

Veo en la televisión en blanco y negro. "¡ Dios mio", aún no existía el color, exclamó asustada. El color era negro. Negro es la piel de muchos hombres y mujeres que caminan con esposas en sus sonrisas. No les dejan sonreir.
El hombre negro grita" Yo tengo un sueño".  "Un sueño en blanco y negro, no puede ser un sueño", repito delante del televisor. Los sueños para poder cumplirse han de ser como el arco iris. Me acercó a la pantalla y le dijo al hombre" has de decir que tienes un sueño en color". No me entiende, es sólo un recuerdo. Un recuerdo con sangre. Me dice mi madre" que fue asesinado". Todos lloraron su muerte. Todos reclamaron justicia, pero la justicia nunca llega a tiempo. La justicia es verle 50 años después y sentir como sus palabras laten en blanco y negro en cada corazón que busca ser libre.
Nadie es libre del todo.
 
Con toda mi admiración hacia Martin Luther King.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 26 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: vagabunda

Recogió su vida en un segundo. Un segundo en su mochila. Su vida cabia en ella. Su vida no fue víctima del azar. El azar la acercó a un trabajo. La crisis al paro. El paro a la calle. Su familia habia muerto hace años y sólo contaba con sus manos para trajabar. Manos cuajadas de ruitinas rotas. Manos embalsamadas de desaliento. Apretó sus dedos y rezó al Dios del vino, el único que la contestaba.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 23 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: acoso

Habia olvidado las noticias para dejarse llevar por sus pensamientos, pensamientos libres. Pensamientos que hacían deporte con ganas. Sus brazos atléticos se sentían fuertes, no tenía mucha fuerza en ellos, con tenacidad lo logró.
Un hombre la miraba en la distancia. Un hombre la acechaba con sus instintos. Instintos de animal.
Ella seguia sonriendo al deporte. El deporte aparecia cada mañana en su calendario de actividades.
Un hombre la seguia con su cuerpo. Un hombre violentaba sus pasos.
Se giró y le vió con su miembro fuera del pantalón. No sabia qué hacer. Nunca habia tenido que enfrentarse con un animal calvo. Un animal que queria hacerla daño. Hubiera llorado, gritado. Hubiera sido cobarde. Pero no lo fue. Pensó en todas las mujeres que no tuvieran su oportunidad y fueron asesinadas, violadas por acosadores. Acosadores de los que no pudieron huir. El peso de sus vidas se colaba en su corazón. Su corazón  latía fuerte a punto de desbocarse. El corazón de ellas la salvaron del animal.
 
A todas las mujeres muertas, violadas, y acosadas.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: dictador

De pequeño cuando le preguntaba " que quería ser respondía": dictador.
Desde los cinco años se entrenó para serlo. Tuvo que hacer muchos ejercicios de voz  y manos para lograr una imagen convicente ante el espejo. Sí engañaba al espejo, engañaria al pueblo. El pueblo necesitaba gente que ensayara ante el espejor para olvidar. Olvidar la muerte necesaria que le llegaria tarde o temprano.
" Era el mejor dictador", repetía delante del espejo"
 
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 20 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: sanatorio.

Al sanatorio iban llegando uno tras otros enfermos. Enfermos con caras desencajadas y angustias vitales. Enfermos que ignoraban cuanto tiempo estarían en aquellas camas. Camas del desaliento de sus dias de caminar libremente por las calles. Las calles eran una tortura para ellos. Las calles eran una duda. Duda de sus dias de salud.
En el sanatorio nadie sonreia. Nadie decia nada. Las palabras corrían hacia la puerta del salida.
En el sanatorio la esperanza de curarse era la única luz. La luz que cada mañana iluminaba sus rostros. En el sanatorio.
Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 19 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: Silvio

Silvio ensayaba ante el espejo una nueva cara. La suya estaba tan operada que ya no se reconcia, era el peaje que habia de pasar por ser politico. Anhelaba tener veinte años y no tantos como tenía. No recordaba ni su edad. Antes contaba arrugas para saberla. Ahora contaba politicos a los que anular para llegar al poder. El poder era su traje del emperador. Traje con el que se sentia vestido ante su país. Pais lleno de restos de la antigüedad.
Silvio era un resto antigüo pero él seguía mirándose en el espejo del poder.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 18 de agosto de 2013

Cuento para Federico, Federico García Lorca

- No sé Federico si voy a poder escribirte un cuento-dijo a Federico. Hablo con él mientras camino.
- Claro, Ana-me contesta jovial Federico.
-Pero Federico eres un Dios de las palabras y yo soy sólo una aprendíz-replico asustada.
Federico viene hacia mi y me da un abrazo y me hace sonrerir.
-Federico vives en cada palabra  que escribo, que siento, que no encuentro en mi vida.
-Ana aún has de aprender que la vida no es fácil, querida niña.

Me mira y soy feliz. Me mira siempre que quiero escribir. Me mira y reconozco sus palabras en las mias.
 
" Había una vez un hombre con sueños. Un hombre que fue asesinado con ellos".  " Habia una vez un poeta. Un poeta que se quedó enterrado ".
 
-No sigas Ana, me susurra.  Voy a llorar.
 
- No sigas, Ana.

Con todo mi amor hacia Federico.


 
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 15 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: guerra

Desde pequeña la gustaban las guerras. Tenía una explicación: la guerra era su abuelo. Su abuelo cuando los dolores de su cáncer le dejaban,  contaba a su nieta mayor, las otras no le hacian caso, la guerra en la que luchó. La guerra que ella hizo suya en las otras guerras. Nunca olvidaría a su abuelo gracias a un mundo que no dejaba de matarse. Ella hubiera preferido no llorar en cada foto de niños degollados por la tragedia ,pero el recuerdo es asi. El recuerdo de una guerra son todas las guerras.
 
A mi abuelo.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 13 de agosto de 2013

Cuento con una mujer: Amalia Gonzalez Guerra

Amalia era la voz de las criadas de Carmona. Criadas explotadas por los señoritos. Amalia hacia de la precariedad de sus sueldos un manifiesto. Manifiesto para la mejora de sus derechos laborales.
Amalia era madre de tres hijos: Rafael, Carmen y Antonio. Hijos que admiraban a su madre. Su madre cosia con las palabras. Su madre limpiaba las injusticias de una profesión marginada. Su madre a quien tanto amaban fue fusilada. Su lucha derrotada por los que no pensaban. Su amor hacia la vida se lo llevaron sus asesinos. Asesinaron su cuerpo pero no su memoria.
La memoria de esta gran mujer que hoy es un cuento. Un cuento de lucha.
Mis lágrimas para ella.
Ana María Tapias Garcia.

lunes, 12 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: anuncio de un bar

Ella era el reclamo de las copas de un bar de pueblo. Su anuncio se extendió por todo el pueblo.  Joven, sonrisa atrayente, pechos hermosos. Ellos vivian enmarcados en la rutina de la tristeza y la monotonía. Ella era la otra. La que alegraba su vida. Vida con sus mujeres con arrugas de dolor. Ella, la otra, se gana la vida vendiendo sueños. Sueños de ser la mujer con sonrisa. Pero ella no entiende su sonrisa. Ella no quiere ser reclamo de un bar. Ella quiere que la respeten por su pensamiento. Ha de ganarse la vida. La vida la ha conducido a ser una mercancia en un bar de copas. Pero ella piensa y reclama su tristeza. Ella.
Ana María Tapias Garcia

domingo, 11 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: rostros de la crisis

Aquella mañana era distinta para Alfredo, sabía que no se pondría nunca más su uniforme. Le habían despedido. La puta criris se había llevado su rutina a la basura, esa que recogía cada dia. Asi se sentia ahora basura en busca del subsidio de desempleo. Para lograrlo debía rogar ante arrogantes empleados del INEM que le miraban como si fuera un despojo humano. Despojo de la carniceria que es la politica.
Alfredo se vistió para posar en la foto con sus compañeros despedidos. No pudo sonrerir. No pudo decir" patata". Puso su cara de lágirma y se quedó a vivir en su pañuelo.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabra: Purnima

Purninma vive en Bhombra. Una aldea donde sobrevive con sus cicatrices. Cicatrices de un ataque de su ex marido. Marido recolector de malos tratos. Purnima se decidió a denunciarle. Su denuncia la dejó marcada pero al menos alzó su voz contra él. Él amparado en una sociedad que no hace nada contra los ataques hacia las mujeres. Las mujeres se compran y se venden como si fuera ganado. Las mujeres son anuladas por las familias y las circustancias.  Las mujeres se rebelan contra el maltrato.
Purninma además de ser víctima es tesminonio. Y los testimonios siempre son el colofón de los cuentos y colorin colorado el ácido se ha acabado.
Purnima sonrié y sé libre.
Ana Maria Tapias Garcia


viernes, 9 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: violencia

-Os voy a matar a todos-gritaba el hombre.
Sacó su metralleta y se dispuso a disparar. La ira de su corazón ,desgarrado, por su ideologia podía con él. Él que tuvo una infancia feliz. Una infancia donde nada era importante.
Un dia llegó un hombre a la aldea buscando niños para recibir sus doctrinas. Sus padres llenos de niños le entregaron a uno." Uno menos al que alimentar", pensaron.
 Fue educado en el sentido de las armas." Las armas curan el alma. Las armas son para los valientes.   La religión ha de imponerse", le dijeron.
Su cabeza se fue poblando de violencia y cuerpos ensangrentados. Cuerpos y más cuerpos necesitaba para sobrevivir. La violencia se desató en sus manos.
 Fue al poblado donde vivió con su metralleta llena de odio. Odio hacia aquellos que comerciaron con él. Sus padres le reconocieron´. Sus lágrimas le conmovieron y no disparó. Se abrazó a ellos.
Ellos eran la no la violencia.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabra: Gibraltar

- Es mejor que nos olvidemos de gobernar y hagamos la guerra-dijo el primer ministro a su secretario de guerra.
- Una guerra ganada señor. Ellos no tienen dinero para combatir-contestó el secretario.
-La guerra me dará más fama, y popularidad en las próximas elecciones-dijo el primer ministro
- Mandaré a las tropas a la zona, señor-contestó el secretario.
-Las guerras son fáciles para los que mandamos y díficiles para los obreros que las pelean-dijo el primer ministro.
- Sacaré el plano de Gibraltar y de una vez por todas será nuestro-contestó con desgarro interior el secretario.

Las guerras hay que librarlas sólo en los teatros son menos tragedias con butacas.

Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 8 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: cada dia

Cada dia se asomaba al amanecer. Sentía el gozo de un dia más. Un dia al que sacar jugo en sus palabras. Palabras de una mujer que tenia aspecto de lombriz. Ella se sentía una lombriz en el amanecer de palabras. Lombriz a la que querían asesinar desde egos intolerantes. Egos vacios de sentimientos. Egos que nunca miraban a la lombriz. La lombriz cada día se sumó al amanecer hasta quedarse en él.
Ana Maria Tapias Garcia

miércoles, 7 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: basurero

Barrer no era nada fácil. Requeria paciencia y saber sonrerir. Israel reunía en su escoba las dos cualidades del buen basurero. Israel no sólo barría sino también hablaba con las calles. Calles tristes y abandonadas a la suciedad. Calles a las que nadie preguntaba sí las gustaba su vida. Israel las daba sueños. Sueños de belleza y con ellos sobrevivían a la tristeza.
Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 5 de agosto de 2013

Cuento con la frase: en una playa del sur

En una playa del sur donde el agua es espejo de sueños, ella caminaba lentamente. Estaba harta de las prisas de la capital. El corría, estaba harto de la lentitud del pueblo. Sus miradas se rozaron y pensaron que tal vez se podrían acarciciar. Estaban consumidos por malas relaciones. Relaciones sin futuro que agotan su presente. Presente viciado de otras caras. Ella caminaba hacia la nada. Él se aproximó despacio por detrás, la susurró" hola, me llamo destino, y quiero que me beses". Le beso y se perdieron en el mar.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 4 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: violencia de género

Catalina Tolosa lloraba en silencio ante la nueva mujer asesinada. Pensaba " nos puede pasar a cualquiera" y seguía llorando.  Lloraba ante su futuro. Futuro de un martillo que golpeó su cabeza hasta dejarla sin vida. Su vida de vendedora de sueños en su tienda" Cati". Allí dibujaba vestidos para sus vecinas. Vecinas con trajes de felicidad que lucían en sus días de lujo. El lujo de estar vivas y soñar con ser otras. Otras mujeres con pasos de gacela. Catalina Tolosa lloraba y ahora la lloran.
Catalina.
 
Con todo mi pena escribo este cuento. Descanse en paz.
 
Ana Maria Tapias Garcia

sábado, 3 de agosto de 2013

Cuento con la palabra: incendio

Se frotó sus manos e hizo fuego sobre ellas. Fuego que llevó al bosque. Odiaba el bosque. Le odiaba con toda su fuerza. De pequeño el bosque le salvó de su soledad. Soledad de un niño de seis años de ciudad que llega al pueblo sin conocer a nadie. El bosque le regaló sus palabras. Palabras de aliento frente a los tirachinas de desconocidos. Pero él queria jugar con ellos y ellos no soportaban al niño de manos grandes. Manos grandes de su ciudad grande. Ellos temían oir sus historias. Historias de otra vida con más comodidades. Ellos temían no comer donuts, palomitas, o chicles. Ellos temían la otra felicidad,  y por eso olvidaron al niño de manos grandes. Niño que creció solo y abandonado con la compañia del bosque. El bosque que ahora quemaba para borrrar sus recuerdo de soledad.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 2 de agosto de 2013

Cuento dedicado a Dionisia Manzano.

Dionisia nunca imaginó que no moriria con arrugas. Dionisa nunca entendió la vida como una batalla. La guerra era cosa de otros. Cosa de unos animales viciados en el ansia de matar. Dionisia caminaba con la cabeza bien alta y el brazo en su sitio. Nunca lo  alzo en  una España a la que dio su vida. Nunca fue otra, siempre fiel a ella misma. Ella que caminaba con la cabeza bien alta y sin arrugas de torturador. Torturaron su cuerpo pero no su memoria, que se eleva entre las memorias de quienes hicieron la democracia de España.
Esto no es un cuento es la vida de Dionisia.
Ana Maria Tapias Garcia


jueves, 1 de agosto de 2013

Cuento con las palabras: comedia y drama

Los actores se sacudían el polvo de sus trajes antes de empezar la obra. Habían de engañar a todo el país sobre sus trabajos. Trabajos infieles a la sinceridad. Cada uno antes había ensayado en su casa delante de sus espejos. Sus casas estaban llenos de ellos. En cada uno ensayaban una mueca bajo la aprobación de sus asesores. Asesores siempre mal pagados, pues siempre lograban sacar partido a sus mentiras. Mentiras que el público no acabó de creerse, pero asi eran las funciones de teatro un ratito para soñar. Soñar con que la verdad no fuera ensayada.
Ana María Tapias Garcia.

miércoles, 31 de julio de 2013

Cuento con las palabras: Vendedora sin licencia

Inamaculada una vecina de Cádiz,  llevaba tres años esperando una licencia. Una licencia para no salir huyendo cuando la policia la pidiera los papeles. Las licencias tenían nombres y apellidos. Las bautizaban curas laicos. Curas que sonreian al caminar. Sonreian ignorando el dolor de Inmaculada. El dolor de ver la nevera vacia y sus hijas clamando justicia. Justicia de sus vidas. Vidas que otros derrochaban  y ellas apenas pueden subsistir. Sus hijas escribieron sus palabras. Palabras escuchadas  por un país con muchas neveras sin nada. Neveras del desaliento que Inmaculada obligó a llenar. Ellos los concejales siguieron llenando las neveras de sus amigos. Neveras en urbanizaciones sin conciencia. "La conciencia ha muerto," dijo Inmaculada y el país, renació con sus palabras.
 
Para Almudena, la ciudadana de Cádiz ,que nos regaló esperanza con sus palabras.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 30 de julio de 2013

Cuento con las palabras: abrazar el atardecer

El atardecer se consumía ante su mirada. Mirada virgen. Mirada nunca cautiva de la vida.  La vida se desarrollaba en la ciudad, y la ciudad quedaba lejos de ella y su pensamiento. Su pensamiento era su vestido con el que caminaba por la ciudad.  La ciudad era un jeroglifico de prisas unidas a la contaminación. Contaminación que no abrazaba a nadie. Contaminación que derrotaba a los pulmones. Ella con su mirada virgen abrazaba lo único que aún no estaba contaminado: el atardecer. El atardecer y su pensamiento abrigaban su desnudez.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 29 de julio de 2013

Cuento con las palabra: Marisa

Marisa camina  hacia la nada. La nada de su vida. Nadie nunca la había aportado amor. Tan sólo sus dos hijos y su madre. Los hombres con los que se había cruzado en su camino la abandonaron. Pero Marisa nunca se rindió y siguió sonriendo. Sonreía al aire, a las estrellas, a la luna llena. Desde la luna un hombrecillo con ojos de esperanza la veía.  La seguia desde su telescopio. Sabía todo sobre ella. Ella sonreía pese a no ser correspondida. Ella  dudaba de la bondad, un dia recibió una carta. La abrió y la leyó:
 
Querida Marisa,
Te escribo desde la luna. Tal vez no me creas, me gusta tu sonrisa. Tu sonrisa da sentido a mis dias de soledad. Te mando un billete de ida para la luna.
Un abrazo de un lunático.
 
Marisa se quedó sorprendida. Tomó fuerza y cogió el billete. El billete hacia su nueva vida. En la luna sonreiría a su hombrecillo y sería al fin respondida.
 
Ana Maria Tapias Garcia-

domingo, 28 de julio de 2013

Cuento con la palabra: sentencia.

Siempre quiso ser juez. Tenía un sentido agudo de las justicia y palidecia con las injusticias. Injusticias de todos los colores y sabores. Injusticias que clamaban un juez que supiera interpretar no sólo la ley, sino tambiém la voz de la justicia. Voz anquilosada en viejas pelucas de magistrado. Voz rota en los campos de batalla. Voz que él haría bandera de la verdad. Al sentarse en su silla de juez entendió que a veces la justicia no es justa. Entendió que las sentencias nunca gustaban a todos. Entendió tantas cosas que dejó la silla y se fue...
Ana María Tapias Garcia

sábado, 27 de julio de 2013

Cuento con las palabras; sangre, errores y lágrimas.

Sangre corría por las calles. Calles que gritaban errores. Errores de consumo de la guerra. La guerra siempre traía balas y muerte. La guerra desde que fue instaurada como dictadura, ha acometido la destrucción del ser humano. El ser humano calla ante las lágrimas. Lágrimas que no entienden como de las flores puede nacer disparos. El mundo se había vuelto loco. Pero un día una mente pensó que había que dejar paso a las sonrisas. Y sonrió durante horas por las calles y las calles al principio se resistian a sonreir, pero cansadas de llorar impulsaron su poder. El poder de la felicidad reinó en el mundo. El mundo de los cuentos. Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 26 de julio de 2013

Cuento con la palabra: manos.

Las manos se lavaron de la suciedad la noche. La noche había estado cuajada de pesadillas. Pesadillas insalubres para su trabajo diario. Se dispusieron a salir de casa para lidiar con la realidad. La realidad de aquel dia parecia fácil, pero no lo fue. La realidad fue un amasijo de hierros. Hierros de un tren sin rumbo. Hierros de la tristeza de manos sollozando entre la vias. Las manos límpias agarraron a las manos sucias de dolor y las ayudaron a sonrerir.

A todos los aquellos manos ánonimas que se lanzaron a las vías del tren y salvaron a otras manos.

Ana María Tapias Garcia.

jueves, 25 de julio de 2013

Cuento con la palabra: descarrilamiento

No era fácil ser tren en aquellos tiempos. Tiempos donde las bicicletas dominaban el mundo.  El mundo estaba cansado de ir de prisa. La velocidad habia matado a demasiada gente y fue abolida. Aún quedaban nostálgicos del tren. Cada domingo llegaban hasta la estación del tren y se subian al él. Hacian un trayecto simbólico. El simbolo de un descarrilamiento que causó la muerte a 80 pasajeros. Desde entonces cada mañana un tren lleno de recuerdos se acercaba a la zona y lloraba.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 24 de julio de 2013

Cuento con las palabas: curvas del destino

Salieron de Madrid contentos y deseos de llegar pronto a su destino donde les esperaban sus familiares. Familiares cargados de proyectos para los dias que iban a pasar juntos.
El tren avanzaba a mucha velocidad. Ellos hablaban, comían, leían. Pasaban las horas como sí fueran horas festivas. Horas de adormecerse de la vida.
El tren apuraba sus útlimos momentos. Momentos donde la vida se paró en la curva. El tren se dispuso a salirse de ella. 
Salieron de Madrid contentos y nunca llegaro a su destino. Fue la curva, curva que nuca hubo de estar, la que se encargó de llevarles hacia otra vida: vida sin cuerpo, vida sin dolor,  vida sin paisajes, vida del recuerdo.
Descansen en paz.
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 23 de julio de 2013

Cuento con la palabra: satisfacción

La sastisfacción vivía marginada en un calle. Calle repleta de serpientes. Serpientes de todos los tamaños que no dejaban acercarse a nadie. Cuando un humano intentaba caminar por la calle una de esas serpientes le miraba mal. No eran peligrosas  sólo buscaban asustar. Asustaban para imponer su criterio. Una niña de ojos azules sonrio a las serpientes. Nunca nadie las había sonreido y entonces decidieron en asamblea. Eran serpientes democráticas.  Dejar la calle a aquellos cuya sonrisa fuera inocente. Y la satisfacción fue feliz.
Ana María Tapias García.

lunes, 22 de julio de 2013

Cuento con las palabras: es un

Es un adorno incrustado en medio de un pañuelo. Un adorno carente de sentido pero necesario para admirar la belleza. Belleza de los antepasados que lo tejieron como sí fuera importante. Un adorno repleto de solemnidad y protocolos. Solemnidad de ser el único en el mundo. Protocolo de ser requerido por las manos de la reina para ser besado. Besaba su adorno cada día. Cada día sentía que la corona se ceñiría sobre él. Él un adorno bordado.
Ana María Tapias Garcia.

domingo, 21 de julio de 2013

Cuento con la palabra: injusticia

Ella alzó la voz entre la multitud. Ella no se calló. Creía que habia soportado demasiadas cosas en su vida como para no hablar. Sus palabras detonaron otras voces. Voces inmersas en dudas y complicidad con el sistema. El sistema corrupto debía ser abolido. El sistema no debía perpetuarse. El sistema era injusto y fue suprimido en las voces. Ella sonrío y no dejó de hablar.
Ana María Tapias García.
 

Cuento con la palabra: felicidad

La felicidad se escondía en una esquina de la calle. Calle prohibida al público. El público sólo podía mirar a lo lejos. Hubo un anciano que harto de esperar rompió la prohibición y se adentró en la calle.
Su valentía fue recompensada con una sornisa. Una sonrisa de sus manos libres de la tristeza.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 19 de julio de 2013

Cuentos con las palabras: rostros y palabras

Nunca la gustó la pintura de Picasso. Pero se sentía identificada con esos rostros de mujeres cubistas. Mujeres desordenadas sin palabras. Mujeres bellas en la distancia. Nunca supo como excusar la monotonía de su matrimonio, ni las infidelidades de su marido. Siempre fue un cuadro en un museo. Museo de mujeres sin palabras.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 18 de julio de 2013

Cuento con la palabra: concursante

Las cámaras de televisión le daban miedo. Había oido leyendas urbanas sobre sí hacían más delgado más gordo. Había oido que los decorados de televisión eran de cartón y las presentadoras nunca saludaban a los concursantes. Habia oido que los premios estaban dados de antemano. La red de clientelismo llegaba hasta los concursos. Sí eras afiliado al partido del poder ganarías el premio. Había oido que había lista de espera de los afiliados en paro para concursar en el programa. Habia oido historias que le daban miedo. Nada le inquietaba. Nada la preocupaba de aquellas historias. Tan sólo buscaba ganar.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabra: guerra

Leía un libro de la guerra. Había oido cosas en la oscuridad de la noche. Nunca se hablaba de la guerra en su casa. En su casa habían muerto en uno de los frentes sus dos tios. En su casa vivía encerrado en el armario su abuelo. Era un topo que no salía del armario por miedo a que vieran su sombra. Eso eran muchos de las víctimas de la guerra: sombras con huellas de sangre. En el colegio aprendían a cantar el cara el sol y a levantar sus manos con el himno. Su madre no queria que aprendiera ese himno, pero tampoco quería que su hija viviera enclaustrada en sus ideas. Ideas de libertad encerradas. Asumió que su hija debía aprender para sobrevivir en la cárcel que era el pueblo. Asumió que su hija debía ser como las otras niñas: una niña vestida de azul y caminó llorando por la cuneta donde sabía que habian fusilado a los maestros del pueblo.  Caminó soñando que tal vez algún día se aprendiera en libertad y sin crucifijos en las escuelas. Caminó.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 16 de julio de 2013

Cuento con la palabra: atardecer

Atardecía sobre la ciudad, ciudad no muy grande, ante la pasividad de dos gitanas. Tenían la suerte de vivir cerca del atardecer. Ellas charlaban de sus problemas diarios. Problemas que no veían el sol. El sol se quería despedir de ellas y de sus cuitas con la vida. La vida de las mujeres gitanas es dura y sólo cuenta con  un ratito para descansar. El ratito que el sol silencioso se iba de sus palabras. Ni se inmuntaron ante el adiós del sol. Las puso su mejor sonrisa y ellas siguieron sintiendo los últimos rayos de luz sobre sus faldas negras.

Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 15 de julio de 2013

Cuento con la palabra: inocencia

La niña miraba al desconocido en el parque. El desconocido la sonreía. El desconocido se aproximó a ella. Ella le rechazó. Rechazó su mano. Mano que la quería llevar a territorios peligrosos. Había oido cuentos de hombres que robaban la inocencia de niñas. La niña siguió jugando y el hombre, hombre peligroso para la inocencia, se fue a intentar robar  otras inocencias.  La inocencia es un tesoro de los niños que nunca debería ser robado.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 14 de julio de 2013

Cuento con la palabra: negro

El negro se escondía entre los matorrales. Una pandilla de niños blancos le perseguía con piedras. Le perseguía por su color. Color no lo suficientemente bueno para ser libre. El negro cada vez que salía de casa debia refugiarse entre los matorrales. Con ellos compartió horas de angustia. No podía salir de ellos. No podía ser libre. Sus pies perrmanecían atados a la tierra. Pero la tierra era igual para todos" pensaba. Su pensamiento se ensangrentaba cada vez que decidía ser libre. Cada vez que decidía no llorar ante los demás.  Su valentía no necesitaba de piedras. Su valentía era su piel, su piel negra. Piel de luchadores. Piel de la verdad. La verdad de un niño que nunca lloraba.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 13 de julio de 2013

Cuento con las palabras: lucha de la mujer

La lucha empezó con una magdalena y un café. La magdalena endulzó su palabras. Palabras de queja ante la realidad. La realidad de las mujeres era cruel, injusta, atacaba el sentido común. Ellas  y su café.  Al que también tuvieron que convencer que eran válidas para defender sus derechos.
Ana María Tapias Garcia.
 

viernes, 12 de julio de 2013

Cuento con la palabra: culpable

El culpable no sabía que lo era. Había roto un cristal delante de todos. Miraron hacia otro lado. La realidad asusta a la gente.  La realidad ocasionaba ceguerra. Ceguera que impedía ser feliz. La felicidad consistia en comer pasteles de chocolate,  delante de  gente que pasaba hambre. La felicidad del cupable era su inocencia. Inocencia de chocolate.
Ana Maria Tapias Garcia
 


jueves, 11 de julio de 2013

Cuento con la palabra: pirata

Nunca soñó con llevar un parche en el ojo. La profesión de pirata no estaba en su horizonte de felicidad. Pero la vida la llevó a ella y  decidió luchar. Luchar en contra de los piratas  que arrojaban pelotas de goma por las calles. Calles que se quejaban democráticamente. Calles que vieron como una mujer se trasnformó en pirata. Pirata bandera de la lucha contra la violencia. La pirata nunca se callará. La pirata es libre  y eso ya es mucho en tiempos de silencio.
 
Con cariño a Esther Quitana.
 
Ana María Tapias Garcia

martes, 9 de julio de 2013

Cuento con la palabra: conversación

Se encontraron por casualidad. La vida es azar y en ese azar se miraron. Empezaron a hablar de sus dudas.!El arcoíris es de verdad o sólo es una alucinación!.!El arcoíris son colores o sólo son manchas solares!. ¡ La vida es real o sólo es una pesadilla de un Dios caído!. ¡ Caerse sin dolor es posible!. Se pasaron toda la tarde dudando,  hasta que uno de ellos decidió ser valiente e irse.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 8 de julio de 2013

Cuento con la palabra: autobús

Ella iba a su aburrido trabajo y la gustaba encontrarse con él. Se encontraban en medio de los asientos del autobús de ruta. Miraba buscándola. Ella sonreia. Ella anhelaba oir sus palabras. Palabras de un hombre mayor a quién bautizó como el " Agricultor alegre". El agricultor que lloraba por su hija. Lágrimas que ella consolaba. Lágrimas de sus viajes en un asiento. Asiento de ternura. Ternura rota al enfrentarse con el trabajo. La seriedad, la amargura y el dolor de la supervivencia se imponían, dejando en su asiento la dulzura  de un hombre que la  buscaba cada mañana.
Ana Maria Tapias Garcia.
 
Con cariño al Agricultor alegre.

domingo, 7 de julio de 2013

Cuento con la palabra: aborto

Estaba rodeada de mujeres enfermas. Ella no estaba enferma, tan sólo había abortado. No le resultó fácil hacerlo, pero no podía seguir con el embarazo. Embarazo fruto de una violación. Su violador un vecino casado que fue a pedirla sal para su mujer. Empujó la puerta, estaba sola, sus padres viajaban como casi siempre, y la violó. Aquello que llevaba dentro no podia nacer. ¡ Cómo le explicaría quién era su padre sin inculcarle odio!. No quería educar un niño con tatuajes del dolor. Decidió dar a aquel niño la posibilidad de ser libre: libre de no nacer, de amar desde la nada. La nada de su vida. Vida violada aquella mañana.
Ana María Tapias Garcia.

sábado, 6 de julio de 2013

Cuento con la palabra: asimetría

En un rincón de la habitación una mujer asimétrica miraba un globo. Un globo rojo en el techo de la habitación. Su hijo también asimétrico lo había soltado de sus dedos y el globo había volado. El globo su única esperanza de felicidad pertenecía al techo. La mujer asimétrica fue a por una escalera y lo atrapó entre sus manos. Rezó ante él y sonrió. Su hijo también sonrió. Su hijo salió de la habitación con un nuevo Dios en su corazón. El Dios globo.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 5 de julio de 2013

Cuento con la palabra: Faraón

El faraón  asomaba su rostro a la ventana. No sabía como mirar sin sentirse un Dios. ¡ Era Dios o sólo un sueño de él!. Su rostro con arrugas cargadas de sabiduria ponían todo su empeño en creerse Dios. Dios que no escuchaba. Dios que no sonreia. Su rostro delante del agua parecía el de un escriba. Escriba del silencio. Los dioses no hablaban, tan sólo se limitaban a asomarse a la ventana.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 4 de julio de 2013

Cuento con la palabra: transción

En una esquina del pais una mente pensaba la forma de salir de aquel laberinto. Laberinto de pensamientos. Pensamientos atados a unas manos, unas manos libres que detestaban las armas. Pero las armas seguían hablando y hablando. Palabras no calladas. Palabras ensangrentadas en las calles. Calles que anhelaban votar con los pies. Los pies volaban sobre ellas como sí fueran ajenos a la libertad. La libertad se fraguaba en la esquina de una mente y de un país que tras años de soledad y silencios se dejó querer por la unidad. La unidad de la transición. Esa palabra que una mente añadió al diccionario.
Ana Maria Tapias Garcia-

miércoles, 3 de julio de 2013

Cuento con las palabras: avion presidencial

El avión presidencial  se dirigia al país de los sueños. El país real estaba acosado por el silencio y la soledad. Silencios de antepasados. Soledades del presente. El avión presidencial miró el mapa de los sueños y buscó una ciudad donde el pasado, presente y futuro se unieran. No soportaba más cambios de rumbo, más nostalgias del destino.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 2 de julio de 2013

Cuento con la palabra: parque

En una esquina del parque una niña miraba inquieta. Mirada perdida en la arena. La arena estaba imposible aquel día. Llena de palos, rastrillos, camiones, platos, frutas. La arena no aconsejaba jugar en ella. La niña miraba inquieta un lugar donde dejar sus juguetes sin que nadie se los cogiera. No quería ser parte de otras vidas. No queria compartir. Había decidido a los siete años ser anacoreta. Palabra que sabia por un cuento que la había leido su padre. A pesar de todos sería anacoreta y que mejor que empezar por el parque.
Ana María Tapias Garcia

lunes, 1 de julio de 2013

Cuento con la palabra: acróbata

En una esquina del escenario se comía las uñas. Ella la única acróbata del circo. Su misión era entretener a los espectadores mientras los leones eran preparados por el domador. Domador que con su látigo domesticaba rugidos de leones. Leones adormecidos por los somniferos. La acróbata la hubiera gustado tomar esos somniferos para no afrontar la realidad. La realidad de su relación con un hombre que usaba el látigo como sí fuera un bastón. La realidad de sus sueños como maestra destrozados por sus nervios en las oposiciones. La realidad de sus zapatos de tacón escondidos en el armario de su casa ambulante.
En el escenario una acróbata sin vocación sonreía y caminaba.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 30 de junio de 2013

Cuento con la palabra: derrota

La derrota fue algo improvisado. Algo consumado al anochecer de sus palabras. Palabras insumisas de la realidad. Soñaba con su beso y su amor para toda la vida. Pero él sólo anhelaba irse con otra. No sabia como decirla que no la quería. Se puso su abrigo marrón y la dejó llorando en aquel rincón. El rincón de la derrota de sus sueños.
Ana Maria Tapias Garcia

Cuento con la palabra: bautizo

La pila bautismal carecía de fondo, pero los niños lo ignoraban. Todos los niños a los que bauzaban caían en un agujero negro, y se ahogaban. No podían nadar entre padrenuestros, avesmarias y el credo.¡ Demasiadas oraciones para niños aún ateos!. Un dia un niño dijo"no". No me quiero bautizar y sobrevivió. Su ejemplo cundió en el barrio de los niños que piensan. Barrio donde los niños no llevan cruces en el cuello.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 27 de junio de 2013

Cuento con la palabra: surrealismo

La mirada de Lorca se posaba en aquella piedra. Piedra antes dibujada por Dali. Dalí  sintió deseos de acercarse a Buñuel y sugerirle otro final para un " Perro Andaluz". Lorca seguia ensimismado en la piedra. Piedra en la que escribía sus pensamientos. Pensamientos invisibles de una tarde sin prisas. Una tarde donde lo único que le inquietaba eran los perros, perros cuyo eco eran más fuertes que sus latidos.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 26 de junio de 2013

Cuento con la palabra: lágrima

Sus ojos no pueden  olvidar sus lágrimas. Lágrimas de la perdida de su marido. Murió de repente el invierno pasado. Murió sin despedirse. Murió sin adiós. Sus ojos no dejan de llorar. Sus ojos de viuda no quiere reir. No saben que la risa existe sin él. Él a quien todos los dias llora.
Ana María Tapias Garcia

martes, 25 de junio de 2013

Cuento con la palabra: vaso

El vaso no sabía que estaba ante su último segundo de vida, ni ella lo sabia en realidad. La realidad no aconseja lavarse los dientes con un vaso a las 7.30 de la mañana. Es una realidad aún dormida. Ella pensaba en sus tonterias, y el vaso se estrelló contra el lavabo. Empezó a recoger los diminutos trozos de cristal. Pensó " espero no cortarme", y al momento vio en su mano izquierda sangre. Sangre que la llevó a un guante con el que siguió recogiendo los trozos del vaso. Un vaso que yace en una bolsa de basura olvidado.
Ana Maria Tapias Garcia

lunes, 24 de junio de 2013

Cuento con la palabra: ministro

Era el ministro. Aún no podía creerselo. No sabía cómo actuar de cara la nación. ¡ Deberia cruzar a las piernas o estirarlas al sentarse en el sillón ministerial!. Esas dudas le paralizaban el cerebro. No podía pensar. Nadie le había enseñado. Sólo hablaba y hablaba. Palabras sin sentido en medio de una nación que necesitaba alimentarse. Era el ministro. Estado gaseoso que nunca llegó a entender.
Ana Maria Tapias Garcia.
 

Cuento con la palabra: viuda

La viuda temblaba frente al reloj que siempre daba cuerda su marido. Su marido compró el reloj con el dinero de una herencia. Herencia minuscula de su hermano: muerto en un accidente laboral, al caersele encima una pared  Dia a dia picaba en la pared, hasta que se derrumbó. El reloj fue un capricho para contar las horas que pasaban juntos. Nunca se aburrían de su felicidad. Nunca pasaban página a sus palabras. Se escuchaban con fervor.  Fervor roto en aquel amanecer que él dijo su última palabra: adiós.  La viuda miraba al reloj sin reconciliarse con el pasado.
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 23 de junio de 2013

Cuento con la palabra: mirada

Su mirada me paralizó en medio de la calle. Estaba junto a su madre y otra mujer. Otro niño llevaba una pistola negra en sus manos. Él no quería seguir la senda de la violencia. No queria jugar con armas.  La violencia habia llevado a su familia a una patera. Una patera silenciosa. Una patera cargada de cádaveres. Los cádaveres formaban parte de su mirada. Mirada que me interrogaba. Yo no era cómplice de ellos. Yo nunca había matado a nadie, ni tan siquera a una cucaracha y eso  que me dan mucho asco. No soportaba el ruido que hacia al chocarse contra el suelo. ¡ El suelo espejo de tantas miradas sin vida!. Su mirada creció y vio un horizonte lleno de libertad. La libertad que le trajo desde una patera y con esa libertad construyó su vida. Vida de miradas de paz.
Ana.

Cuento con la palabra: Reina

La reina decidió salir de su cuento y enfrentarse con la realidad. La realidad fue robada y llevada a Suiza.  Donde dormía en un banco, un banco cuajado de lágrimas. Pero la reina sólo era un recortable y como tal no podia hacer nada. Asi que saludó, sonrió y se fue de nuevo a su cuento.  No podía ver las ruinas. Ruinas que nunca podría restaurar y se quedó triste. Su tristeza fue espejo de otras reinas que tampoco quisieron salir de sus cuentos.
Ana.

sábado, 22 de junio de 2013

Cuento con la palabra: funcionario

El funcionario no sabía sí sonreir o llorar. Llevaba toda la vida conectado a la máquina. Era como la máquina de diálisis. No podía vivir sin ella. Los usuarios llegaban llenos de dudas. Dudas que no les dejaban vivir. Preocupaciones inciertas que él debía someter a la máquina. La máquina.
Por las noches cuando parecía que dejaba de respirar, la máquina le acompañaba en sus pesadillas. Su mano derecha no acertaba a desenchufarla. La máquina sonreia maquiavelicamente. La máquina era su jefe.
El funcionario nunca llevaba pañuelos en su uniforme. Uniforme sin duda de cables. El funcionario.
Ana-