miércoles, 31 de julio de 2013

Cuento con las palabras: Vendedora sin licencia

Inamaculada una vecina de Cádiz,  llevaba tres años esperando una licencia. Una licencia para no salir huyendo cuando la policia la pidiera los papeles. Las licencias tenían nombres y apellidos. Las bautizaban curas laicos. Curas que sonreian al caminar. Sonreian ignorando el dolor de Inmaculada. El dolor de ver la nevera vacia y sus hijas clamando justicia. Justicia de sus vidas. Vidas que otros derrochaban  y ellas apenas pueden subsistir. Sus hijas escribieron sus palabras. Palabras escuchadas  por un país con muchas neveras sin nada. Neveras del desaliento que Inmaculada obligó a llenar. Ellos los concejales siguieron llenando las neveras de sus amigos. Neveras en urbanizaciones sin conciencia. "La conciencia ha muerto," dijo Inmaculada y el país, renació con sus palabras.
 
Para Almudena, la ciudadana de Cádiz ,que nos regaló esperanza con sus palabras.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 30 de julio de 2013

Cuento con las palabras: abrazar el atardecer

El atardecer se consumía ante su mirada. Mirada virgen. Mirada nunca cautiva de la vida.  La vida se desarrollaba en la ciudad, y la ciudad quedaba lejos de ella y su pensamiento. Su pensamiento era su vestido con el que caminaba por la ciudad.  La ciudad era un jeroglifico de prisas unidas a la contaminación. Contaminación que no abrazaba a nadie. Contaminación que derrotaba a los pulmones. Ella con su mirada virgen abrazaba lo único que aún no estaba contaminado: el atardecer. El atardecer y su pensamiento abrigaban su desnudez.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 29 de julio de 2013

Cuento con las palabra: Marisa

Marisa camina  hacia la nada. La nada de su vida. Nadie nunca la había aportado amor. Tan sólo sus dos hijos y su madre. Los hombres con los que se había cruzado en su camino la abandonaron. Pero Marisa nunca se rindió y siguió sonriendo. Sonreía al aire, a las estrellas, a la luna llena. Desde la luna un hombrecillo con ojos de esperanza la veía.  La seguia desde su telescopio. Sabía todo sobre ella. Ella sonreía pese a no ser correspondida. Ella  dudaba de la bondad, un dia recibió una carta. La abrió y la leyó:
 
Querida Marisa,
Te escribo desde la luna. Tal vez no me creas, me gusta tu sonrisa. Tu sonrisa da sentido a mis dias de soledad. Te mando un billete de ida para la luna.
Un abrazo de un lunático.
 
Marisa se quedó sorprendida. Tomó fuerza y cogió el billete. El billete hacia su nueva vida. En la luna sonreiría a su hombrecillo y sería al fin respondida.
 
Ana Maria Tapias Garcia-

domingo, 28 de julio de 2013

Cuento con la palabra: sentencia.

Siempre quiso ser juez. Tenía un sentido agudo de las justicia y palidecia con las injusticias. Injusticias de todos los colores y sabores. Injusticias que clamaban un juez que supiera interpretar no sólo la ley, sino tambiém la voz de la justicia. Voz anquilosada en viejas pelucas de magistrado. Voz rota en los campos de batalla. Voz que él haría bandera de la verdad. Al sentarse en su silla de juez entendió que a veces la justicia no es justa. Entendió que las sentencias nunca gustaban a todos. Entendió tantas cosas que dejó la silla y se fue...
Ana María Tapias Garcia

sábado, 27 de julio de 2013

Cuento con las palabras; sangre, errores y lágrimas.

Sangre corría por las calles. Calles que gritaban errores. Errores de consumo de la guerra. La guerra siempre traía balas y muerte. La guerra desde que fue instaurada como dictadura, ha acometido la destrucción del ser humano. El ser humano calla ante las lágrimas. Lágrimas que no entienden como de las flores puede nacer disparos. El mundo se había vuelto loco. Pero un día una mente pensó que había que dejar paso a las sonrisas. Y sonrió durante horas por las calles y las calles al principio se resistian a sonreir, pero cansadas de llorar impulsaron su poder. El poder de la felicidad reinó en el mundo. El mundo de los cuentos. Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 26 de julio de 2013

Cuento con la palabra: manos.

Las manos se lavaron de la suciedad la noche. La noche había estado cuajada de pesadillas. Pesadillas insalubres para su trabajo diario. Se dispusieron a salir de casa para lidiar con la realidad. La realidad de aquel dia parecia fácil, pero no lo fue. La realidad fue un amasijo de hierros. Hierros de un tren sin rumbo. Hierros de la tristeza de manos sollozando entre la vias. Las manos límpias agarraron a las manos sucias de dolor y las ayudaron a sonrerir.

A todos los aquellos manos ánonimas que se lanzaron a las vías del tren y salvaron a otras manos.

Ana María Tapias Garcia.

jueves, 25 de julio de 2013

Cuento con la palabra: descarrilamiento

No era fácil ser tren en aquellos tiempos. Tiempos donde las bicicletas dominaban el mundo.  El mundo estaba cansado de ir de prisa. La velocidad habia matado a demasiada gente y fue abolida. Aún quedaban nostálgicos del tren. Cada domingo llegaban hasta la estación del tren y se subian al él. Hacian un trayecto simbólico. El simbolo de un descarrilamiento que causó la muerte a 80 pasajeros. Desde entonces cada mañana un tren lleno de recuerdos se acercaba a la zona y lloraba.
Ana Maria Tapias Garcia.

miércoles, 24 de julio de 2013

Cuento con las palabas: curvas del destino

Salieron de Madrid contentos y deseos de llegar pronto a su destino donde les esperaban sus familiares. Familiares cargados de proyectos para los dias que iban a pasar juntos.
El tren avanzaba a mucha velocidad. Ellos hablaban, comían, leían. Pasaban las horas como sí fueran horas festivas. Horas de adormecerse de la vida.
El tren apuraba sus útlimos momentos. Momentos donde la vida se paró en la curva. El tren se dispuso a salirse de ella. 
Salieron de Madrid contentos y nunca llegaro a su destino. Fue la curva, curva que nuca hubo de estar, la que se encargó de llevarles hacia otra vida: vida sin cuerpo, vida sin dolor,  vida sin paisajes, vida del recuerdo.
Descansen en paz.
Ana Maria Tapias Garcia

martes, 23 de julio de 2013

Cuento con la palabra: satisfacción

La sastisfacción vivía marginada en un calle. Calle repleta de serpientes. Serpientes de todos los tamaños que no dejaban acercarse a nadie. Cuando un humano intentaba caminar por la calle una de esas serpientes le miraba mal. No eran peligrosas  sólo buscaban asustar. Asustaban para imponer su criterio. Una niña de ojos azules sonrio a las serpientes. Nunca nadie las había sonreido y entonces decidieron en asamblea. Eran serpientes democráticas.  Dejar la calle a aquellos cuya sonrisa fuera inocente. Y la satisfacción fue feliz.
Ana María Tapias García.

lunes, 22 de julio de 2013

Cuento con las palabras: es un

Es un adorno incrustado en medio de un pañuelo. Un adorno carente de sentido pero necesario para admirar la belleza. Belleza de los antepasados que lo tejieron como sí fuera importante. Un adorno repleto de solemnidad y protocolos. Solemnidad de ser el único en el mundo. Protocolo de ser requerido por las manos de la reina para ser besado. Besaba su adorno cada día. Cada día sentía que la corona se ceñiría sobre él. Él un adorno bordado.
Ana María Tapias Garcia.

domingo, 21 de julio de 2013

Cuento con la palabra: injusticia

Ella alzó la voz entre la multitud. Ella no se calló. Creía que habia soportado demasiadas cosas en su vida como para no hablar. Sus palabras detonaron otras voces. Voces inmersas en dudas y complicidad con el sistema. El sistema corrupto debía ser abolido. El sistema no debía perpetuarse. El sistema era injusto y fue suprimido en las voces. Ella sonrío y no dejó de hablar.
Ana María Tapias García.
 

Cuento con la palabra: felicidad

La felicidad se escondía en una esquina de la calle. Calle prohibida al público. El público sólo podía mirar a lo lejos. Hubo un anciano que harto de esperar rompió la prohibición y se adentró en la calle.
Su valentía fue recompensada con una sornisa. Una sonrisa de sus manos libres de la tristeza.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 19 de julio de 2013

Cuentos con las palabras: rostros y palabras

Nunca la gustó la pintura de Picasso. Pero se sentía identificada con esos rostros de mujeres cubistas. Mujeres desordenadas sin palabras. Mujeres bellas en la distancia. Nunca supo como excusar la monotonía de su matrimonio, ni las infidelidades de su marido. Siempre fue un cuadro en un museo. Museo de mujeres sin palabras.
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 18 de julio de 2013

Cuento con la palabra: concursante

Las cámaras de televisión le daban miedo. Había oido leyendas urbanas sobre sí hacían más delgado más gordo. Había oido que los decorados de televisión eran de cartón y las presentadoras nunca saludaban a los concursantes. Habia oido que los premios estaban dados de antemano. La red de clientelismo llegaba hasta los concursos. Sí eras afiliado al partido del poder ganarías el premio. Había oido que había lista de espera de los afiliados en paro para concursar en el programa. Habia oido historias que le daban miedo. Nada le inquietaba. Nada la preocupaba de aquellas historias. Tan sólo buscaba ganar.
Ana Maria Tapias Garcia.

Cuento con la palabra: guerra

Leía un libro de la guerra. Había oido cosas en la oscuridad de la noche. Nunca se hablaba de la guerra en su casa. En su casa habían muerto en uno de los frentes sus dos tios. En su casa vivía encerrado en el armario su abuelo. Era un topo que no salía del armario por miedo a que vieran su sombra. Eso eran muchos de las víctimas de la guerra: sombras con huellas de sangre. En el colegio aprendían a cantar el cara el sol y a levantar sus manos con el himno. Su madre no queria que aprendiera ese himno, pero tampoco quería que su hija viviera enclaustrada en sus ideas. Ideas de libertad encerradas. Asumió que su hija debía aprender para sobrevivir en la cárcel que era el pueblo. Asumió que su hija debía ser como las otras niñas: una niña vestida de azul y caminó llorando por la cuneta donde sabía que habian fusilado a los maestros del pueblo.  Caminó soñando que tal vez algún día se aprendiera en libertad y sin crucifijos en las escuelas. Caminó.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 16 de julio de 2013

Cuento con la palabra: atardecer

Atardecía sobre la ciudad, ciudad no muy grande, ante la pasividad de dos gitanas. Tenían la suerte de vivir cerca del atardecer. Ellas charlaban de sus problemas diarios. Problemas que no veían el sol. El sol se quería despedir de ellas y de sus cuitas con la vida. La vida de las mujeres gitanas es dura y sólo cuenta con  un ratito para descansar. El ratito que el sol silencioso se iba de sus palabras. Ni se inmuntaron ante el adiós del sol. Las puso su mejor sonrisa y ellas siguieron sintiendo los últimos rayos de luz sobre sus faldas negras.

Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 15 de julio de 2013

Cuento con la palabra: inocencia

La niña miraba al desconocido en el parque. El desconocido la sonreía. El desconocido se aproximó a ella. Ella le rechazó. Rechazó su mano. Mano que la quería llevar a territorios peligrosos. Había oido cuentos de hombres que robaban la inocencia de niñas. La niña siguió jugando y el hombre, hombre peligroso para la inocencia, se fue a intentar robar  otras inocencias.  La inocencia es un tesoro de los niños que nunca debería ser robado.
Ana Maria Tapias Garcia.

domingo, 14 de julio de 2013

Cuento con la palabra: negro

El negro se escondía entre los matorrales. Una pandilla de niños blancos le perseguía con piedras. Le perseguía por su color. Color no lo suficientemente bueno para ser libre. El negro cada vez que salía de casa debia refugiarse entre los matorrales. Con ellos compartió horas de angustia. No podía salir de ellos. No podía ser libre. Sus pies perrmanecían atados a la tierra. Pero la tierra era igual para todos" pensaba. Su pensamiento se ensangrentaba cada vez que decidía ser libre. Cada vez que decidía no llorar ante los demás.  Su valentía no necesitaba de piedras. Su valentía era su piel, su piel negra. Piel de luchadores. Piel de la verdad. La verdad de un niño que nunca lloraba.
Ana Maria Tapias Garcia.

sábado, 13 de julio de 2013

Cuento con las palabras: lucha de la mujer

La lucha empezó con una magdalena y un café. La magdalena endulzó su palabras. Palabras de queja ante la realidad. La realidad de las mujeres era cruel, injusta, atacaba el sentido común. Ellas  y su café.  Al que también tuvieron que convencer que eran válidas para defender sus derechos.
Ana María Tapias Garcia.
 

viernes, 12 de julio de 2013

Cuento con la palabra: culpable

El culpable no sabía que lo era. Había roto un cristal delante de todos. Miraron hacia otro lado. La realidad asusta a la gente.  La realidad ocasionaba ceguerra. Ceguera que impedía ser feliz. La felicidad consistia en comer pasteles de chocolate,  delante de  gente que pasaba hambre. La felicidad del cupable era su inocencia. Inocencia de chocolate.
Ana Maria Tapias Garcia
 


jueves, 11 de julio de 2013

Cuento con la palabra: pirata

Nunca soñó con llevar un parche en el ojo. La profesión de pirata no estaba en su horizonte de felicidad. Pero la vida la llevó a ella y  decidió luchar. Luchar en contra de los piratas  que arrojaban pelotas de goma por las calles. Calles que se quejaban democráticamente. Calles que vieron como una mujer se trasnformó en pirata. Pirata bandera de la lucha contra la violencia. La pirata nunca se callará. La pirata es libre  y eso ya es mucho en tiempos de silencio.
 
Con cariño a Esther Quitana.
 
Ana María Tapias Garcia

martes, 9 de julio de 2013

Cuento con la palabra: conversación

Se encontraron por casualidad. La vida es azar y en ese azar se miraron. Empezaron a hablar de sus dudas.!El arcoíris es de verdad o sólo es una alucinación!.!El arcoíris son colores o sólo son manchas solares!. ¡ La vida es real o sólo es una pesadilla de un Dios caído!. ¡ Caerse sin dolor es posible!. Se pasaron toda la tarde dudando,  hasta que uno de ellos decidió ser valiente e irse.
Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 8 de julio de 2013

Cuento con la palabra: autobús

Ella iba a su aburrido trabajo y la gustaba encontrarse con él. Se encontraban en medio de los asientos del autobús de ruta. Miraba buscándola. Ella sonreia. Ella anhelaba oir sus palabras. Palabras de un hombre mayor a quién bautizó como el " Agricultor alegre". El agricultor que lloraba por su hija. Lágrimas que ella consolaba. Lágrimas de sus viajes en un asiento. Asiento de ternura. Ternura rota al enfrentarse con el trabajo. La seriedad, la amargura y el dolor de la supervivencia se imponían, dejando en su asiento la dulzura  de un hombre que la  buscaba cada mañana.
Ana Maria Tapias Garcia.
 
Con cariño al Agricultor alegre.

domingo, 7 de julio de 2013

Cuento con la palabra: aborto

Estaba rodeada de mujeres enfermas. Ella no estaba enferma, tan sólo había abortado. No le resultó fácil hacerlo, pero no podía seguir con el embarazo. Embarazo fruto de una violación. Su violador un vecino casado que fue a pedirla sal para su mujer. Empujó la puerta, estaba sola, sus padres viajaban como casi siempre, y la violó. Aquello que llevaba dentro no podia nacer. ¡ Cómo le explicaría quién era su padre sin inculcarle odio!. No quería educar un niño con tatuajes del dolor. Decidió dar a aquel niño la posibilidad de ser libre: libre de no nacer, de amar desde la nada. La nada de su vida. Vida violada aquella mañana.
Ana María Tapias Garcia.

sábado, 6 de julio de 2013

Cuento con la palabra: asimetría

En un rincón de la habitación una mujer asimétrica miraba un globo. Un globo rojo en el techo de la habitación. Su hijo también asimétrico lo había soltado de sus dedos y el globo había volado. El globo su única esperanza de felicidad pertenecía al techo. La mujer asimétrica fue a por una escalera y lo atrapó entre sus manos. Rezó ante él y sonrió. Su hijo también sonrió. Su hijo salió de la habitación con un nuevo Dios en su corazón. El Dios globo.
Ana Maria Tapias Garcia.

viernes, 5 de julio de 2013

Cuento con la palabra: Faraón

El faraón  asomaba su rostro a la ventana. No sabía como mirar sin sentirse un Dios. ¡ Era Dios o sólo un sueño de él!. Su rostro con arrugas cargadas de sabiduria ponían todo su empeño en creerse Dios. Dios que no escuchaba. Dios que no sonreia. Su rostro delante del agua parecía el de un escriba. Escriba del silencio. Los dioses no hablaban, tan sólo se limitaban a asomarse a la ventana.
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 4 de julio de 2013

Cuento con la palabra: transción

En una esquina del pais una mente pensaba la forma de salir de aquel laberinto. Laberinto de pensamientos. Pensamientos atados a unas manos, unas manos libres que detestaban las armas. Pero las armas seguían hablando y hablando. Palabras no calladas. Palabras ensangrentadas en las calles. Calles que anhelaban votar con los pies. Los pies volaban sobre ellas como sí fueran ajenos a la libertad. La libertad se fraguaba en la esquina de una mente y de un país que tras años de soledad y silencios se dejó querer por la unidad. La unidad de la transición. Esa palabra que una mente añadió al diccionario.
Ana Maria Tapias Garcia-

miércoles, 3 de julio de 2013

Cuento con las palabras: avion presidencial

El avión presidencial  se dirigia al país de los sueños. El país real estaba acosado por el silencio y la soledad. Silencios de antepasados. Soledades del presente. El avión presidencial miró el mapa de los sueños y buscó una ciudad donde el pasado, presente y futuro se unieran. No soportaba más cambios de rumbo, más nostalgias del destino.
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 2 de julio de 2013

Cuento con la palabra: parque

En una esquina del parque una niña miraba inquieta. Mirada perdida en la arena. La arena estaba imposible aquel día. Llena de palos, rastrillos, camiones, platos, frutas. La arena no aconsejaba jugar en ella. La niña miraba inquieta un lugar donde dejar sus juguetes sin que nadie se los cogiera. No quería ser parte de otras vidas. No queria compartir. Había decidido a los siete años ser anacoreta. Palabra que sabia por un cuento que la había leido su padre. A pesar de todos sería anacoreta y que mejor que empezar por el parque.
Ana María Tapias Garcia

lunes, 1 de julio de 2013

Cuento con la palabra: acróbata

En una esquina del escenario se comía las uñas. Ella la única acróbata del circo. Su misión era entretener a los espectadores mientras los leones eran preparados por el domador. Domador que con su látigo domesticaba rugidos de leones. Leones adormecidos por los somniferos. La acróbata la hubiera gustado tomar esos somniferos para no afrontar la realidad. La realidad de su relación con un hombre que usaba el látigo como sí fuera un bastón. La realidad de sus sueños como maestra destrozados por sus nervios en las oposiciones. La realidad de sus zapatos de tacón escondidos en el armario de su casa ambulante.
En el escenario una acróbata sin vocación sonreía y caminaba.
Ana Maria Tapias Garcia