Aquella mañana, la niña, no quería salir de casa, había soñado con que un lobo se comería sus trenzas, en el parque. No quería encontrase con el niño del pijama, que veía desde su habitación. La sacaba la lengua, la insultaba, la atemorizaba con su careta de lobo. Su abuela la empujó hacia la puerta. Salieron, sus pasos eran lentos, su mirada llorosa, su cuerpo se resistía a enfrentarse con su miedo. El ruido de la ciudad, llegaba a sus oídos como si fuera un terremoto; no quería llegar; hubiera parado a cualquier coche, hubiera montado en él para alejarse. Agarraba fuertemente la mano de su abuela; la oprimía. La abuela, una mujer sabía, la besó los dedos y la susurró" Vamos, vamos, amor, lucha contra el destino". La niña sonrió.
Ana Tapias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario