lunes, 2 de febrero de 2015

Ana

Su pequeña, helada y juguetona mano, se arrojó a esculpir su nombre sobre la nieve. La costó aprender a escribir, aprender a leer, la gustaba más soñar. Gracias a la  paciencia de su madre y de sor María Jesús, logró juntar vocales a consonantes, en aquel libro marrón, con letras exuberantes, jocosas. mayestáticas, que a duras penas sostenía, aquel libro marrón que gobernaba su destino.
Movía sus dedos de arriba abajo, buscando su analfabeta infancia,  sobre la que se acurrucaba cada vez que nevaba.

Ana Maria Tapias Garcia.

2 comentarios:

  1. Acurrucada

    Acurrucada escribio
    Pero seguia soñando
    Y asi sus sueños plasmo
    Escribiendo con encanto.

    ResponderEliminar
  2. Acurrucada

    Acurrucada escribio
    Pero seguia soñando
    Y asi sus sueños plasmo
    Escribiendo con encanto.

    ResponderEliminar