Los barcos se escocían con el paso de las olas sobre ellos. Una de ellas sería tan fuerte que les llevaría al fondo de mar, donde van los marineros a bucear en las aguas del olvido rodeados de peces deformes , que les sonríen en la oscuridad.
El pesquero se movía a disgusto aquel día, no sabía la razón, pero le daba acidez a su bienestar. Un bienestar monótono y lleno de interrogantes sobre su próxima pesca. Narraba troqueladas historias del mar cuando un mercante atropelló sus palabras y le hundió. El mar se tiñó de lágrimas y nada pudo hacerse por las palabras desaparecidas que se ahogaron.
A los pescadores muertos dia 1 de Abril cerca de las Islas Cies.
Ana Maria Tapias Garcia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario