-Quiero quedarme atrapada en la navidad-dijo la niña a su mamá
La miró con ojos de asombro.
-En la navidad siempre hace mucho frío y hay que llevar guantes, bufanda, gorro, abrigo, todo de lana.
¿ No prefieres cambiar de estación?-preguntó
- No, me gusta ir vestida con lana.
-Entonces llamaré a mi amigo el señor de los deseos y le diré que quieres vivir atrapada en la navidad.
-Vale, contestó.
Y nunca más volvió a ver el sol. Los deseos a veces es mejor olvidarles.
Ana Maria Tapias Garcia.
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