-No me extraña, el hombre mata y siente a la vez, es difícil ser hombre-contestó el hombre que llevaba
dentro.
El mono caminaba mirando al suelo, dejaba sus cosas sin preguntarse sí estaban bien o mal colocadas. Nadie le regañaba, sólo le tiraban cacahuetes. Vivía feliz sin preguntas. Un dia decidió mirar el horizonte y ser hombre. Ser hombre llevaba la idea de tener un Dios y sin ese Dios no podía vivir. Algunos volvieron a ser monos y otros a seguir a Dios.
Ana María Tapias Garcia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario