domingo, 22 de diciembre de 2013

estercolero

No sabía cómo había llegado hasta él. A sus nueve años soñaba con pedir una muñeca a Papá Noel. Quería una muñeca que fuera su amiga, estaba harta de jugar sola y hablar con su amiga invisible. 
No sabía qué hacía tirada sin poder hablar, ni moverse en aquel lugar donde nadie parecía respirar.  Ella sólo quería jugar cuando escuchó el estruendo sobre su casa. Sus oídos ya no eran suyos, eran de quienes la asesinaron en el bombardeo y la dejaron en el estercolero donde se abrazó a su último sueño tener una muñeca.

A todas las víctimas de la guerra de Siria.

Ana Maria Tapias Garcia.

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