La madre seguía el sorteo de la lotería, llevaba participaciones terminadas en todos los números para que la tocará al menos la terminación. La pedrea siempre la consolaba de sus derrotas emocionales. Había perdido sus sueños que entregó al destino, a cambio de ser una madre de familia responsable de ésas que iba al colegio a buscar a su hija y a criticar a la profesora. Renunciando a ser exploradora del atardecer. La hubiera gustado, pero se conformó con ser una mujer a quien de vez en cuando la tocaba la pedrea.
Ana Maria Tapias Garcia
No hay comentarios:
Publicar un comentario