El hospital cada mañana levanta su persiana buscando jugar a la comba con la esperanza. y cuando la comba se para la ilusión óptica de salud se desvanece, llegando la ambulancia a buscar a quien deja de saltar. La ambulancia nos deja en una sala llena de máquinas. Máquinas que desafían la utopía de belleza pero el hospital no es feo. El hospital encierra la belleza de nuestra memoria, memoria de vida y la vida siempre es bella.
Ana Maria Tapias Garcia.
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