-Bien, cariño
Vamos a encender el radio casette y escuchamos Muñerias.
-No me gustan las muñerias, abuelo.
-Es que no las conoces, en cuanto lo hagas bailaras con la mirada, no sólo con los pies.
Y sus pies bailaron años y años hasta que su abuelo murió, y los sábados por la mañana se convirtieron en semántica para sus lágrimas, con las que escribía en el aire con el cual bailaba.
Ana Maria Tapias García.
A mi abuelo Leoncio, nunca olvido.
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