sábado, 2 de agosto de 2014

Sábados por la mañana

-Abuelo,¿ Cómo has dormido?
-Bien, cariño

Vamos a encender el radio casette y escuchamos Muñerias.

-No me gustan las muñerias, abuelo.
-Es que no las conoces, en cuanto lo hagas bailaras con la mirada, no sólo con los pies.

Y sus pies bailaron años y años hasta que su abuelo murió,  y los sábados por la mañana se convirtieron en semántica para sus lágrimas,  con las que escribía en el aire con el cual bailaba. 

Ana Maria Tapias García.

A mi abuelo Leoncio, nunca olvido. 

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