-Ya no tienes amigos, han muerto en los ataques.
-No me lo creo, mamá, ayer estuve con ellos.
-Ya, hijo, la vida es así. No se detiene para que juguéis al escondite en las calles. La vida aniquila a aquél que se pone a tiro.
-Es injusto, mamá. Cuando sea mayor voy a vengar a mis amigos, aprenderé a pilotar aviones para tirar bombas, como ellos.-No hijo, no. Has de aprender a jugar al perdón y entonces serás libre para soñar..
El niño se puso a dibujar el perdón.
Con todo mi cariño a los niños asesinados en Gaza.
Ana Maria Tapias Garcia.
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