domingo, 19 de enero de 2014

Melchor

 -Me das una moneda-dijo.
  -Mamá, si parece Melchor-dice la niña. Dale una moneda.

Melchor llevaba años sin ejercer de rey, su reino se quedó atrapado en la fábrica que cerraron. No supo encontrar otro trabajo. Debía encontrar sus manos con otras manos. Manos huidizas de los sueños e inmersas en pesadillas.  Melchor a veces sonreía, cuando alguien le recordaba que su pasado fue parte del calendario.

      -Gracias, dijo Melchor y siguió buscando.
Ana Maria Tapias Garcia.

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