Se ha pasado la noche entera suspirando que la lleven al lugar donde cobra sentido su existencia, en la basura. Su esclavitud es formar parte de unos sueños de los que nunca será participe. Sueños que no la harán feliz. Su felicidad es ser cristal, volver a sus cenizas. Nadie la entiende. A ella la da igual, sólo quiere romperse en mil pedazos , para olvidar el vacío que siente al ser un objeto sin vida a la que interrogar.
Se ha pasado la noche entera suspirando.
Ana Maria Tapias Garcia.
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