" En un mundo de casas de chocolate vivía una pareja. Una pareja exiliada de otro mundo. El mundo de las casas de la verdad. La verdad era díficil de asumir. La verdad conlleva tener pasado, presente y futuro. El pasado se colaba en el amanecer de otros. Otros lloraban por sus actos, pero en el país de la casas de chocolate nadie sabía de su pasado, pasaban desapercibidos y sonrientes, como si todo fuera dulce. Hasta que un día un habitante del mundo de la verdad, logro escapar y viajar hacia el mundo de casas de chocolate. Se fue hacia los verdugos y les dijó delante de todos:
" Sois culpables de haber asesinado sueños, deberías estar encarcelados". Ellos sintieron vergüenza, no se arrepintieron de sus asesinatos.
Nadie les miraba, ni saludaba, en el mundo de casas de chocolate. Terminaron derritiéndose en el olvido".
Ana Maria Tapias Garcia
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