" E de Europa recordaba viejas leyendas. Leyendas de un emperador llamado: Carlomagno, hijo de Pipino el breve. Carlomagno se cernía su corona imaginando sus tierras. Tierras con vasallos con un deseo: ser azules. Carlomagno no sabía cómo cumplir su deseo. Así que llamó a los más sabios del imperio y les preguntó a ellos. Uno de ellos el más bajito y con cara de acelga le respondió: Si sus vasallos quieren ser azules tendrán que subir al cielo y quedarse alli unos dias. Dias donde se camuflaran con él, y ya podrán bajar de nuevo a la tierras. Los vasallos subieron a la montaña más alta y con una escalera de nubes se quedaron en el cielo. Algunos se aclimataron a su nueva vida. Otros optaron por bajar a la tierra y lucir sus alas y su nuevo color el azul. Y es que los ángeles eran mortales con ansias de cambiar".
Ana Maria Tapias Garcia
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