miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cuento con la palabra: desahucio.

Amparo miraba un día tras otro las números en rojo de su cuenta bancaria. Apenas podía caminar con ella, sus tres hijos y sus nietos. Amparo no sentía su corazón en sus piernas. Piernas cargadas de euros que debía. Debía su vida a los usurpadores  de sonrisas. Usurpadores que se sentaban en sus cómodos sillones y reían ante su deuda: 900 euros. 900 euros de sus piernas. Piernas que pesaban más que su familia. Familia a la que decidió decir adiós. Amparo se suicidó. 900 euros fueron su soga y los banqueros reían y la sociedad callaba.

No a los desahucios.

Ana Maria Tapias Garcia

A Amparo la última víctima de los desahucios. 

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