Cada dia las vecinas del bloque número dos se reunian en el pasillo de la escalera para contar las necrólogicas. Hablaban de las virtudes del muerto, de su edad, de su mujer, de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos, de sus nietos y hasta del perro que le echaria de menos y tambíen lloraría.
Hablaban sin medir la rima de sus frases. La reuníón vecinal terminaba cuando una de ellas que tenia voz de campana pronunciaba la frase mágica que ninguna queria pronunciar" La muerte siempre llega" y todas volvían a sus casas resignadas.
Ana Maria Tapias Garcia.
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