Una ,pequeña, bolsa de gusanitos agonizaba en en el suelo. No contaba con una unidad de cuidados paliativos. La sanidad cada día estaba peor. La sanidad no habia diseñado confesionarios para las lágrimas. La muerte era algo natural, algo que se arrastraba por las aceras sin consuelo. La brutalidad de la vida llevaba a la necesidad de la muerte. Una bolsa de gusanitos más enterrada en el ocaso de las miradas. Una bolsa.
Ana Maria Tapias Garcia
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