Un segundo sin prestar atención a la puta maquinita y Elsa tenía 20 washupp. 20 ideas nuevas que bombardeaban su cabeza. 20 suculentos proyectos a los que no podría hacer frente. Sólo podia mirar el horizonte de sus pensamientos, estaba atada a la pata de su pensamiento. Pensamiento ilegible para el washupp, pero habia decidido formar parte del rebaño y dejarse llevar como una oveja.
La puta maquinita hizo estallar sus oidos, la otitis se apoderó de su pensamiento. Debia medicarse con unas gotas cada dia al amanecer. Cada dia la puta maquinita la llevaba a otros pensamientos que la hicieron olvidar el suyo. La puta maquinita la domino.
Ana Maria Tapias Garcia
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