De nada la valia mirar las fotos pues su recuerdo estaba putrefacto. Olia desde lejos a nostalgia y formas costumbristas. Olia a pasado. Olor en blanco y negro que la angustiaba sobre todo en los dias que sus caras no se asomaban a su voz interior. Voz que salia las noches de luna llena en busca de una justificación para ser valiente y luchar. Luchar contra el destino de tener memoria mientras ellos vivían en la suya. No podía olvidar.
Ana Maria Tapias Garcia
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