La basura viste las calles, calles que nunca se habian fijado en ella. Sólo existía en los vertederos, lugares alejados de las ciudades. Calles que olian y el olor no existe dentro de la sociedad de las colonias, colonias que afixian el sentido común envuelven las calles. Calles que no hablaban ni gritaban el olor que llevaban dentro.
-A mi no me gusta, la colonia-dice una cáscara de plátano a otra. Se han hecho amigas desde que nadie las recoge. Hablan todos los dias de los nuevas basuras acumuladas y de sus dueños. Dueños que se tapan la nariz al pasar a su lado.
-Les damos asco-dice la cáscara que aún no había hablado.- Me lo temía-contesta.
Cada dia en cada esquina la basuraba olia. El éjercito estaba preparado para intervenir y quitar el sudor de las calles y dejar lugar a la colonia. Asi era la dictadura.
Ana Maria Tapias Garcia
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