- ¿ Sabes dónde está la vecina del cuarto, creo que su grifo gotea?-preguntó el vecino del tercero.
- A veces la veo con su ex pasear- contestó la vecina del segundo.
- Pues si, y luego se deja el grifo abierto y nos mancha a todos- agregó el vecino del tercero.
Vivía amargado por su minusvalía no reconocida. Los malos tiempos económicos no permitían conceder minusvalías, todos debian trabajar a pesar de estar cargados de dolores y trabas en sus cuerpos.
El vecino bajó la cabeza y salió a la calle donde se encontró con la vecina del primero, viuda hace años, con un novio jubilado que la besaba. El vecino no podía más con sus celos y se fue al bar a ahogar sus penas.
Ana Maria Tapias Garcia.
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