Llevaba meses sin recibir una sonrisa como aquella. Caminaba cansada de la rutina. Rutina de oir palabras ajenas a su mente. Otras mentes llenas de humo la dejaban enferma de tristezas. Tristezas que no eran suyas, aquel dia caminaba ajena al mundo cuando una sonrisa la invitó a quedarse con ella. Ella se asusto al principio, nadie la sonreria, nadie la miraba. Aquel dia tuvo la fortuna de saber mirar a esa sonrisa y en ella se quedó.
Ana Maria Tapias Garcia
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