El hombre crucificado quería bajarse de las maderas, estaba agotado de estar en la misma postura durante siglos. Bajarse significaba renunciar a ser imagen y convertirse en hombre. Lo primero que debería hacer seria comprarse un pantalón vaquero, una camiseta y unas deportivas, y aprender a caminar. Había olvidado como los pies volaban por las calles. Como los pies eran decisivos a la hora de tomar una decisión. Un 24 de diciembre decidió bajarse de la cruz y ser libre. Nunca quiso ser imagen y menos un Dios." Cosas del destino", pensó mientras tomaba el avión.
Ana Maria Tapias Garcia.
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