-Eco, eco, eco-decia un espia a otro espia.
-Somos espias, no podemos fallar en las escuchas telefónicas-replicaba el segundo espia.
Era aburrido saber qué comerian cada presidente. Era todavía más aburrido conocer la bronca de los maridos y mujeres de los presidentes. Todos terminaban discutiendo siempre por lo mismo: el mando de la televisión. A ellas les gustaban más las peliculas románticas, a ellos las películas con hombres que dan patadas a todo lo que se mueve.
-Estoy harto de espiar-dijo el más feo.
-Vayamonos a tomar un wisky, que parece ser una bebida de espias-dijo el más gordo.
" Siempre tendremos Paris" dijo Rick y la pareja presidencial se durmió sin pensar que al otro lado del teléfono dos espias se habian enamorado.
Ana Maria Tapias Garcia.
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