Las dos hermanas dormian juntas cuando Drácula se asomaba al comedor mordiendo cuellos que no aparecían en el espejo. Corrían a mirarse en el espejo a ver si se reflejaban. Respiraban tranquilas, sus cuellos aún no habían sido mordidos, podian jugar con sus muñecas sin morderlas. La sangre llamaba a la sangre y los mordiscos teñian sus bocas de colmillos. Pero afortunadamente Drácula no podia salir de la pantalla. Drácula salía en sus noches de luz apagada y almohada solitaria por eso dormian juntas. Una despertaría la otra y no se dejarían morder.
A Encarna y Alicia, mis hermanas, que dormían juntas cuando Drácula se asomaba a sus sueños.
Yo nunca pude ver Drácula.
Ana Maria Tapias Garcia.
A Encarna y Alicia, mis hermanas, que dormían juntas cuando Drácula se asomaba a sus sueños.
Yo nunca pude ver Drácula.
Ana Maria Tapias Garcia.
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