martes, 1 de octubre de 2013

Cuento con la palabra: hojas

Hojas sin destino se acumulaban en calles.  Debían aprender el lenguaje de su nueva vida  y de las pocas manos que las recogían. Una mano pequeña llena de sueños las buscaba con la mirada. Estaba cansada de buscar utopías en los demás y en ella misma. Utopías que siempre la hacían llorar. Abandonó utopías y aprendió el lenguaje de las calles. Lenguaje que se acaricia con las manos. Sus manos enseñaron el lenguaje a las hojas hasta que se arrugaban con amor. El amor es el lenguaje  más difícil de aprender y que pocas manos son capaces de enseñar
Ana  Maria Tapias Garcia

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