El percebeiro escalaba roca. La roca jugaba con él golpeándole con el mar. El mar estaba intranquilo ese dia. El mar recordaba viejas canciones de percebeiros muertos. Canciones que cantaban mientras llegaban al fondo del mar. Canciones de despedida para sus familias. Familias que a veces oian sus voces entre las rocas que el mar en los dias de lágrimas les llevaba.
El mar lloraba y el percebeiro sentía sus lágrimas sobre sus manos. Manos hechas para rescatar del olvido al percebe.
El percebeiro sonrió al llegar a casa y contó a su mujer e hijas como jugaba con el mar.
A todos los percebeiros
Ana Maria Tapias Garcia.
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