Se alzaba gigante ante los ojos de los hijos de los mineros. Ojos pequeños ante la dureza de la mina. A veces esperaban a sus padres fuera de ella. Sus padres eran sus héroes. Héroes con casco y mirada negra. Héroes que cada dia al regresar a casa ,contaminados, de carbón contaban cuentos de cielos negros y mariposas. Mariposas naranjas a las que perseguian hasta llegar a un lugar mágico donde todos los deseos se hacian realidad. Deseo que les llevaron de mayores a ser mineros y mirar la mina con ojos pequeños.
Ana Maria Tapias Garcia
A todos los mineros
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