Aquella mañana era distinta para Alfredo, sabía que no se pondría nunca más su uniforme. Le habían despedido. La puta criris se había llevado su rutina a la basura, esa que recogía cada dia. Asi se sentia ahora basura en busca del subsidio de desempleo. Para lograrlo debía rogar ante arrogantes empleados del INEM que le miraban como si fuera un despojo humano. Despojo de la carniceria que es la politica.
Alfredo se vistió para posar en la foto con sus compañeros despedidos. No pudo sonrerir. No pudo decir" patata". Puso su cara de lágirma y se quedó a vivir en su pañuelo.
Ana Maria Tapias Garcia.
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