- Claro, Ana-me contesta jovial Federico.
-Pero Federico eres un Dios de las palabras y yo soy sólo una aprendíz-replico asustada.
Federico viene hacia mi y me da un abrazo y me hace sonrerir.
-Federico vives en cada palabra que escribo, que siento, que no encuentro en mi vida.
-Ana aún has de aprender que la vida no es fácil, querida niña.
Me mira y soy feliz. Me mira siempre que quiero escribir. Me mira y reconozco sus palabras en las mias.
" Había una vez un hombre con sueños. Un hombre que fue asesinado con ellos". " Habia una vez un poeta. Un poeta que se quedó enterrado ".
-No sigas Ana, me susurra. Voy a llorar.
- No sigas, Ana.
Con todo mi amor hacia Federico.
Ana Maria Tapias Garcia.
Hay poesia en tu voz.
ResponderEliminarPor que tu eres poesia.
Hablas con el corazon.
Llevas esencias de vida.
Escribir de Federico me emociona,
EliminarÉl era la esencia,
esencia de palabra.
Nunca le mataron.
Las palabras son eternas.