Catalina Tolosa lloraba en silencio ante la nueva mujer asesinada. Pensaba " nos puede pasar a cualquiera" y seguía llorando. Lloraba ante su futuro. Futuro de un martillo que golpeó su cabeza hasta dejarla sin vida. Su vida de vendedora de sueños en su tienda" Cati". Allí dibujaba vestidos para sus vecinas. Vecinas con trajes de felicidad que lucían en sus días de lujo. El lujo de estar vivas y soñar con ser otras. Otras mujeres con pasos de gacela. Catalina Tolosa lloraba y ahora la lloran.
Catalina.
Con todo mi pena escribo este cuento. Descanse en paz.
Ana Maria Tapias Garcia
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