Cada dia se asomaba al amanecer. Sentía el gozo de un dia más. Un dia al que sacar jugo en sus palabras. Palabras de una mujer que tenia aspecto de lombriz. Ella se sentía una lombriz en el amanecer de palabras. Lombriz a la que querían asesinar desde egos intolerantes. Egos vacios de sentimientos. Egos que nunca miraban a la lombriz. La lombriz cada día se sumó al amanecer hasta quedarse en él.
Ana Maria Tapias Garcia
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