Ella era el reclamo de las copas de un bar de pueblo. Su anuncio se extendió por todo el pueblo. Joven, sonrisa atrayente, pechos hermosos. Ellos vivian enmarcados en la rutina de la tristeza y la monotonía. Ella era la otra. La que alegraba su vida. Vida con sus mujeres con arrugas de dolor. Ella, la otra, se gana la vida vendiendo sueños. Sueños de ser la mujer con sonrisa. Pero ella no entiende su sonrisa. Ella no quiere ser reclamo de un bar. Ella quiere que la respeten por su pensamiento. Ha de ganarse la vida. La vida la ha conducido a ser una mercancia en un bar de copas. Pero ella piensa y reclama su tristeza. Ella.
Ana María Tapias Garcia
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