"Vamos el cine y soñemos", le dijo el hombre a la mujer.
Hombre sujeto a la dictadura de la burocracia. Trabajaba de conserje en un colegio. Los niños no dejaban de hacer travesuras, los profesores no dejaban de quejarse, el director siempre tenía mala cara y él debia cargar sobre su mirada todas las otras miradas.
Al llegar a casa no contaba nada a su mujer, no quería que sufriera con otras vidas que no eran suyas.
Preferia cargar con miradas que no le dañaran y se fueron al cine. Las miradas les llevarían a otras ciudades donde nunca podrían viajar. Las miradas eran grandes y no las de su rutina que se clavaban en sus pupilas dispuestas a matar su alegria. Alegria inmune a la pantalla.
Salieron del cine soñando y asi seguieron hasta el dia siguiente.
Preferia cargar con miradas que no le dañaran y se fueron al cine. Las miradas les llevarían a otras ciudades donde nunca podrían viajar. Las miradas eran grandes y no las de su rutina que se clavaban en sus pupilas dispuestas a matar su alegria. Alegria inmune a la pantalla.
Salieron del cine soñando y asi seguieron hasta el dia siguiente.
Ana Maria Tapias Garcia.
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