miércoles, 31 de julio de 2013

Cuento con las palabras: Vendedora sin licencia

Inamaculada una vecina de Cádiz,  llevaba tres años esperando una licencia. Una licencia para no salir huyendo cuando la policia la pidiera los papeles. Las licencias tenían nombres y apellidos. Las bautizaban curas laicos. Curas que sonreian al caminar. Sonreian ignorando el dolor de Inmaculada. El dolor de ver la nevera vacia y sus hijas clamando justicia. Justicia de sus vidas. Vidas que otros derrochaban  y ellas apenas pueden subsistir. Sus hijas escribieron sus palabras. Palabras escuchadas  por un país con muchas neveras sin nada. Neveras del desaliento que Inmaculada obligó a llenar. Ellos los concejales siguieron llenando las neveras de sus amigos. Neveras en urbanizaciones sin conciencia. "La conciencia ha muerto," dijo Inmaculada y el país, renació con sus palabras.
 
Para Almudena, la ciudadana de Cádiz ,que nos regaló esperanza con sus palabras.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario