jueves, 18 de julio de 2013

Cuento con la palabra: guerra

Leía un libro de la guerra. Había oido cosas en la oscuridad de la noche. Nunca se hablaba de la guerra en su casa. En su casa habían muerto en uno de los frentes sus dos tios. En su casa vivía encerrado en el armario su abuelo. Era un topo que no salía del armario por miedo a que vieran su sombra. Eso eran muchos de las víctimas de la guerra: sombras con huellas de sangre. En el colegio aprendían a cantar el cara el sol y a levantar sus manos con el himno. Su madre no queria que aprendiera ese himno, pero tampoco quería que su hija viviera enclaustrada en sus ideas. Ideas de libertad encerradas. Asumió que su hija debía aprender para sobrevivir en la cárcel que era el pueblo. Asumió que su hija debía ser como las otras niñas: una niña vestida de azul y caminó llorando por la cuneta donde sabía que habian fusilado a los maestros del pueblo.  Caminó soñando que tal vez algún día se aprendiera en libertad y sin crucifijos en las escuelas. Caminó.
Ana Maria Tapias Garcia.

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